11 de abril de 2011 19:05 hs

La Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) estudia miles de unidades catastrales para actualizar aforos y, de esa manera, ajustar el cobro de contribución inmobiliaria, luego de detectar “injusticias” en propiedades que, por ejemplo, están registradas como baldíos pero tienen construcciones importantes.

El tema fue manejado ayer por un grupo de directores municipales que explicó el mensaje presupuestal en la Junta Departamental de Montevideo.
La comuna pidió a la Dirección Nacional de Catastro “acelerar un poco” su trabajo en la capital para que “un montón de propiedades que no están aforadas” se ajusten a la realidad, dijo a El Observador el director de Recursos Financieros de la IMM, Arturo Echevarría.

Se trata de propiedades sin aforar, mal aforadas, construcciones recientes o terrenos baldíos o precarios que luego fueron construidos.

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En todo Montevideo hay 400 mil unidades catastrales. Según reveló Echevarría, el Departamento de Planificación de la IMM tiene a estudio 80 mil casos.

Por contribución inmobiliaria “ingresaron en 2010 a la IMM $ 3.000 millones, y para 2011 se proyecta recaudar $ 3.079 millones”, lo que, para el director de Recursos Financieros implica un incremento del ingreso por ese concepto menor al crecimiento económico de Montevideo y del país en 2010.

La Intendencia entiende que el crecimiento de 8,5% del país se verá reflejado –en buena forma–por las nuevas construcciones en la capital.

Por su parte, la directora general de Catastro, Silvia Amado, explicó a El Observador que se detectaron situaciones en construcciones “que no reflejan la realidad”. “Hemos conversado con la Intendencia para ir encarando en etapas la regularización de construcciones que no están reflejando la realidad”, insistió Amado.

Estas propiedades, que representan 20% del total registradas en Montevideo, se ubican a lo largo de toda la ciudad y no están concentradas en barrios o zonas específicas, indicó Amado. Catastro calcula el valor de una propiedad según elvalor del terreno y de la construcción. Para el terreno se tienen en cuenta datos del mercado, donde pesan la zona y la ubicación en la cuadra, por ejemplo. También el tipo de construcción, el estado de conservación, el año y la categoría. De todo ese estudio se logra un valor por metro cuadrado y se multiplica por el área construida. Ese valor se actualiza por medio de un coeficiente que fija cada año el Poder Ejecutivo.

Desde enero de 2008 están vigentes nuevos valores de contribución inmobiliaria en la capital. Desde ese momento se registraron grandes diferencias al alza y a la baja. Barrios como Malvín, Buceo y Carrasco, por ejemplo, fueron los más perjudicados y otros, como Pocitos y Punta Carretas, se beneficiaron, según la IMM.

(Observa)

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