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La lucha electoral en Túnez entre el "Robocop" conservador y un empresario detenido

Kais Saied  logró 19% de los votos y Nabil Karoui, que sigue encarcelado, 16%, en la primera vuelta electoral

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17 de septiembre de 2019 a las 16:46

Kais Saied, un intelectual conservador que ha hecho campaña puerta a puerta, y Nabil Karoui, empresario detenido por evasión fiscal y lavado de dinero, son las nuevas caras de la política tunecina tras liderar la primera vuelta de las presidenciales gracias a sus discursos antisistema.

Saieb, de 61 años (con 18,4% de los votos), y Karoui, de 56 (con 15,58%), disputarán la segunda vuelta en fecha aún por fijar, posiblemente el 6 o el 13 de octubre.

Llamado "Robocop", por su forma entrecortada de expresarse, el constitucionalista Kais Saied sorprendió a todos en esta primera vuelta.

Este universitario, de rostro impertérrito y postura rígida, se hizo conocer al explicar desde 2011 en los canales de televisión los primeros sobresaltos de la democracia tunecina, surgida de la primera de las revoluciones árabes.

"Soy el primero de la primera vuelta, y si soy elegido presidente, aplicaré mi programa", declaró Saied a la AFP, en un pequeño y destartalado apartamento del centro de Túnez, rodeado de una quincena de personas que participaron en su campaña.

Su probable adversario en la segunda vuelta será el empresario y fundador de la cadena de televisión Nessma, Nabil Karoui, quien asegura haberse clasificado para la ronda final de la elección presidencial. 

El diario El País de  España indica, de acuerdo a datos oficiales y con un 90% de la votación escrutada, que el tercero en los comicios fue Abdelfatá Muru (13%), candidato del partido islamista Ennahda. Los otros dos candidatos del establishment, el ministro de Defensa, Abdelkrim Zbidi, y el jefe de gobierno,Yusuf Chahed, con el 10% y el 7% de los votos, respectivamente. La participación fue del 43%, un descenso sensible respecto a 2014.

Personalidad controvertida

Karoui, de 56 años,  durante mucho tiempo considerado cercano al poder, fue imputado en julio por blanqueo de dinero y evasión fiscal, pero asegura ser el candidato de los más pobres. Su detención, el 23 de agosto, diez días antes de que se iniciara la campaña electoral, no detuvo su progresión, más bien al contrario.

Desde su encarcelamiento, Karoui, que lidera un nuevo partido – Qalb Tounes (en el corazón de Túnez)–, ha exhibido gran combatividad y denunciado una "intentona de golpe de Estado", además de presentarse como un "preso político e iniciar desde el jueves pasado una huelga de hambre.

Aunque con caracteres diferentes, los dos probables finalistas en la elección presidencial se declaran "antisistema".

Cambiar el sistema

Saied propone un cambio de sistema al modificar las instituciones: reforma de la Constitución y de los modos de escrutinio, así como una descentralización para que "la voluntad del pueblo llegue al poder central y ponga fin a la corrupción", según anunció en su campaña.

Este profesor universitario, que suele estar rodeado de jóvenes estudiantes, y que hizo una atípica campaña puerta a puerta, sin mítines, defiende posiciones socialmente muy conservadoras.

Según un observatorio, que clasifica a los candidatos según sus posiciones sobre las libertades individuales, Saied está contra la abolición de la pena de muerte y contra la abrogación de textos que castigan la homosexualidad.

También se opone a la igualdad en materia de herencia, un tema delicado ya que recoge un principio dictado por el Corán, según el cual a menudo una mujer hereda la mitad menos que un hombre, cuando ambos tienen el mismo grado de parentesco.

Durante un debate televisado la semana pasada Saied fue confrontado a una foto suya, tomando café con un exdirigente del movimiento salafista prohibido Hizb-ut-Tahrir, Ridha Belhaj. Saied replicó que, como candidato, tenía derecho a reunirse con todo el mundo.

Karoui, por su lado, creó una polémica cuando su cadena Nessma  –cuya dirección tuvo que abandonar oficialmente por ley al ser candidato– difundió una película franco-iraní, Persépolis, en la que había una representación de Dios prohibida por el islam. La cadena fue multada y objeto de varios ataques.

La cadena fundada por Karoui está acusada de falta de transparencia, y su capital estaría parcialmente en manos del exprimer ministro italiano Silvio Berlusconi, según Reporteros sin Fronteras.  

Fuente: AFP

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