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La mujer araña uruguaya

La aracnóloga que en los últimos meses fue entrevistada por la BBC y The Economist publica este mes un libro y trabaja en una película documental

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12 de agosto de 2011 a las 15:19

Miedo, asco, taquicardia, sudoración, fobia: las reacciones ante la presencia de una araña son muchas y poco positivas. En el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce) hay una científica que no solo ha logrado reprimir el primario instinto de los primates de temerles, sino que, además, dice estar enamorada de ellas.

Anita Aisenberg comenzó a trabajar con estos “bichitos”, como ella les llama, hace 10 años, cuando era estudiante de la Facultad de Ciencias. En ese entonces, su actual jefe en el Laboratorio de Etología, Ecología y Evolución del Iibce, Fernando Costa, fue a dar una charla sobre comportamiento en arácnidos. Ahí comenzó a conocer su diversidad, “maravillosas características” e importancia para el ecosistema, cuenta.

“Las arañas forman parte de nuestra fauna al igual que otros animales más carismáticos, como los carpinchos y los venados”, explica Aisenberg. De hecho, agrega, “las arañas hacen un montón de tareas que son beneficiosas para el ser humano y que pocas veces evaluamos cuando las matamos”.

Insecticida, control de plagas y evaluación de la salud de ecosistemas, son algunos de los servicios que estos animales brindan al equilibrio natural y la economía humana. En el caso particular de Aisenberg, las arañas son también fuente de trabajo y de su reciente fama internacional.

Su “estrella”

En abril pasado, la BBC publicó una nota sobre Aisenberg titulada El canibalismo sexual de las arañas, basada en un artículo científico que la uruguaya publicó en una revista británica especializada en biología. La investigación, realizada junto a Costa y Macarena González, trataba sobre la inversión de roles sexuales en la Allocosa brasiliensis, popularmente llamada araña blanca de la arena o, para Aisenberg: “Mi araña estrella”.

“Fueron semanas de recibir llamadas de medios de todo el mundo. Ahora si buscás en internet, hay artículos en ucraniano, italiano, francés y otros idiomas, hablando de los científicos uruguayos que trabajan con la araña blanca de la arena. Un colega que vive en Estados Unidos me escuchó en la radio mientras manejaba”, cuenta la investigadora.

Según ella, esta exposición mediática llevó a que el mes pasado el prestigioso semanario también británico The Economist publicara otro nuevo trabajo de Aisenberg, esta vez en colaboración con un grupo de aracnólogos de Costa Rica.

La Leucauge argyra capturó la atención de los investigadores y la prensa porque la hembra canibaliza al macho luego de atraparlo con una sustancia que segrega durante el apareamiento. Esto, ironizó The Economist, le da un nuevo significado al término “sexo no seguro”.

De noche en la playa

“En general, en todas las arañas son los machos los que salen a capturar a las hembras. De hecho, tienen una adaptación física para ser buenos en esa búsqueda: son más chicos, más flacos y de patas más largas. En la araña blanca de la arena sucede todo al revés”, explica Aisenberg.

Este pequeño animal de entre 1,5 y 2 centímetros de tamaño corporal, vive en costas arenosas y su pico reproductivo es el en verano. En consecuencia, Aisenberg suele pasar el verano en lugares como Cabo Polonio rodeada de un montón de colegas solidarios, cuenta la bióloga riéndose.

Como viven en cuevas durante el día y salen en la noche (“por suerte para muchos”, dice), el trabajo de campo se hace con linternas de minero. Esa luz “refleja contra una capa reflectora que tienen estas arañas en el fondo del ojo y que nos permite verlas de lejos. Es como una estrellita”, cuenta Aisenberg.

Por tratarse de arañas lobo, esta especie captura a sus presas corriendo y no con una telaraña. Su hogar son cuevas construidas por los machos en la arena que, además, son su indicador de sex appeal.

“Las hembras se acercan a las cuevas de los machos y los cortejan, pero no es que aceptan a cualquiera. Si ella logra entrar a la cueva y ve que es corta, se puede ir a buscar otro”, explica la científica.

Pero, lo especial de esta especie es también que no solo la hembra es quien elige con quién reproducirse. Según Aisenberg, “después del apareamiento, el macho le deja su cueva a la hembra y corre peligro de ser predado por algún otro animal. Además, no puede aceptar a otra hembra hasta que no construye una nueva cueva. Como lo que este macho está otorgando es muy importante, son selectivos al momento de elegir”.

Jóvenes y vírgenes son el target del macho de la Allocosa brasiliensis. Las hembras de bajo valor reproductivo, en cambio, son canibalizadas, algo muy extraño no ya entre las arañas, sino en el reino animal. Por eso, varios medios internacionales la llamaron “la devora hembras”.

Proyectos con bichos

“Queremos contagiarlos de entusiasmo y avivar su curiosidad para que cuando se encuentren con un arácnido, puedan no sólo reconocerlo, sino que además se permitan observarlo, descubrirlo y respetarlo, sin temor”, dice la introducción del libro Guía de arácnidos del Uruguay, de Aisenberg, Soledad Ghione y Carlos Toscano-Gadea.

Editado por un nuevo emprendimeinto llamado De la Fuga, el libro incluye información sobre las más frecuentes o llamativas de las 200 especies que viven en Uruguay, con fotografías a color de calidad y descripciones que van desde sus características principales hasta sus hábitats, costumbres, peligrosidad, etc.

“Las especies no viven aisladas, sino que forman parte de algo mucho más grande, los ecosistemas, donde interactúan con el ambiente de diversas maneras, directas e indirectas. Es por ello que hemos intentado ampliar la información sobre las especies, brindando datos sobre los ambientes naturales o modificados donde habitan”, se agrega en la introducción del texto que saldrá a la venta este mes.

De hecho, Aisenberg está estudiando con Facultad de Ciencias la conservación de las zonas costeras de Uruguay, midiendo la presencia de la araña blanca de la arena.

Por otra parte, el laboratorio donde trabaja Aisenberg está elaborando en un documental con mini historias de arácnidos de Uruguay, rodado por el realizador Marcelo Casacuberta.

A esto se debe sumar el esfuerzo de los aracnólogos y otros científicos de Uruguay por generar una ley que proteja a los invertebrados de su captura de ambientes naturales para ser usados como mascotas. Caso emblemático de ello es cuando en 2007 un suizo fue procesado (sin prisión) por intentar traficar más de 200 arañas pollito para venderlas en Europa, donde valen más de US$ 500 cada una.

Esa fue la única oportunidad en que Aisenberg fue mordida por una araña y hasta terminó con un hematoma en el brazo. Es que, según contó, vio a la araña tan estresada al ser retirada de la caja donde iba a viajar al viejo continente, que no quiso agredirla más quitándosela del brazo rápido y con fuerza. Por eso dejó que la mordiera unos minutos. Eso es amor.

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