Agustín Casanova es una de las caras más conocidas de la escena artística uruguaya, y desde hace un tiempo, de la televisión. En esta entrevista con El Observador hizo un amplio repaso por cómo se siente este momento de gran exposición, pero también los costados menos agradables de la fama.
En ese sentido, también habló de sus refugios. En especial, de una pasión poco conocida públicamente: los videojuegos.
"Yo tengo buena onda siempre, pero eso no quita que si estas en un aeropuerto a las 5 de la mañana y sin ganas de ver a nadie, capaz estoy un poco más malhumorado. Más allá que está esa exigencia, entre comillas, de la gente, de que siempre tienes que estar contento. Eso es exigente, es como que nunca paras de trabajar", dijo sobre cómo escapa a la fama. "Por eso también tengo cosas que me ayudan, me gusta jugar a la computadora, entonces ahí capaz que me siento más yo. Hay ciertos lugares en los cuales como que ese Agustín se separa del cantante de Márama, por así decirlo, y yo soy yo, y hacer las cosas que decía desde niño".
Consultado por qué juegos le gustan más, Casanova respondió: "Juego Valorant, Dota 2, y ahora volví al Mu, que lo juego desde niño. Yo soy gamer de verdad, tengo un cuarto solamente diseñado para eso, que es mi pasión en realidad".