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La política migratoria: el generador de las mayores divisiones en la Unión Europea

El caso del buque Aquarius tensó las relaciones entre varios gobiernos del bloque regional

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17 de junio de 2018 a las 05:00

Por Federica Chiarino *

Hay seis embarazadas, 123 menores no acompañados y 11 niños de menos de cinco años. Entre asiáticos y africanos, en total son 629 los migrantes que viajan en el buque Aquarius que llegará a Valencia, en principio, este domingo. Algunos están enfermos, otros agotados y todos luchando por llegar a destino.

El nuevo gobierno de España, liderado por Pedro Sánchez, anunció el lunes 11 su disposición a recibir al barco que se encontraba errante en el Mar Mediterráneo, entre Italia y Malta. Ambos países se habían negado a darle acceso a su puerto.

La imagen de un barco atiborrado de inmigrantes llegando a un puerto europeo no es novedosa y se ha repetido de forma constante en los últimos años, sobre todo desde el inicio del conflicto en Siria. La problemática atraviesa la Unión Europea y divide las aguas entre los 28 estados que forman parte de la organización, como casi ningún tema lo hizo en sus varios años de existencia.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), desde principios de año 44.570 personas alcanzaron clandestinamente la Unión Europea por vía marítima o terrestre. Además, este organismo contabiliza 792 muertos o desaparecidos en el intento.

La negativa de Italia a recibir el Aquarius, dirigida por un gobierno conformado en parte por la extrema derecha de la Liga Norte, volvió a subrayar las diferencias en la organización respecto a este tema en momentos en que muchos de los estados de la alianza regional sufren un auge de la xenofobia y discursos nacionalistas que polarizan a sus sociedades.

Hungría y Eslovaquia, partidarios de una política de mano dura contra la inmigración, respaldaron al gobierno de Giuseppe Conte y a su ministro de Interior, Matteo Salvini.

Francia, por su parte, denunció "el cinismo e irresponsabilidad del gobierno italiano" aunque después moderó sus declaraciones ya que ese país tiene sus propios problemas con el tema de la inmigración.

La cuestión tensa también al gobierno alemán de Angela Merkel, cuya política de acogida de refugiados es fuertemente discutida por su ministro de Interior, Horst Seehofer.

Como resulta evidente, los estados miembro de la comunidad tiene sus propias agendas respecto a este tema, en mayor o menor medida, porque tienen un grado de exposición diferente. No es lo mismo el caso de los países que están abiertos al mar en el sur –cercanos al continente asiático y africano– como sucede con Grecia e Italia, y otros que están lejos de las costas del Mediterráneo.
Sin embargo, el factor geográfico no es el único. Importa también la tradición histórica, la cultura, el entramado social y, sobre todo, la agenda política.

Política de inmigración de la UE

La UE está obligada a impedir y reducir la inmigración irregular, sobre todo mediante una política eficaz de retorno, respetando siempre los derechos fundamentales. Esto está previsto en los artículos 79 y 80 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE).

Según el Tratado de Lisboa, que rige desde diciembre de 2009, las políticas de inmigración en la UE deben regirse por el principio de solidaridad y de reparto equitativo de la responsabilidad entre los Estados miembro, también en el aspecto financiero.

En mayo de 2015, el Parlamento Europeo publicó la Agenda Europea de Migración. Allí se proponen medidas inmediatas para hacer frente a la crisis en el Mediterráneo, y también medidas a tomar a lo largo de los próximos años, con el fin de gestionar más efectivamente todos los aspectos de la inmigración.

La agenda propone, entre otras cosas, reducir los incentivos a la migración irregular; gestionar las fronteras, salvando vidas y protegiendo las fronteras exteriores; la elaboración de una política común de asilo más sólida; y el establecimiento de una nueva política de migración legal con foco en la integración.

Para enfrentar la crisis migratoria, la UE adoptó excepcionalmente cuotas para repartirse hasta setiembre de 2017 los refugiados desde Italia y Grecia, pero algunos países, sobre todo de Europa Oriental, no acogieron ninguno y otros están muy por debajo de sus compromisos.

Evitar los "viajes de la muerte"

Los gobiernos de Italia y Francia pidieron la creación de centros europeos para tramitar las solicitudes de asilo de los migrantes en sus países de origen, una medida que busca evitar nuevas tragedias en el Mediterráneo.

"Debemos crear centros europeos en los países de partida", dijo Conte en una conferencia de prensa conjunta con Macron en París tras la crisis provocada por la gestión del Aquarius.
"El peligro no comienza en los barcos" sino cuando los migrantes "suben a los barcos en sus países de origen", agregó el jefe de gobierno italiano.

"Debemos evitar estos viajes de la muerte". El presidente francés también dijo estar a favor de la instalación de "sucursales" de sus agencias de asilo para "abordar esta cuestión en el otro lado" del Mediterráneo.

Macron instó a una mayor solidaridad con Italia, que desde 2015 ha visto llegar a casi 500.000 migrantes a sus costas.

"Junto a nuestros socios, queremos una reforma profunda del sistema de Dublín", apuntó, en referencia a un reglamento europeo que estipula que los inmigrantes deben solicitar asilo al primer país europeo al que llegaron. Según Roma, esta regla impone una carga desproporcionada a los países mediterráneos.

El presidente francés mencionó también "iniciativas complementarias" con algunos países europeos, como España y Alemania.

Pero todas estas propuestas no serán adoptadas con facilidad. Además de en el conocido como grupo de Visegrado (Polonia, Rumania, Eslovaquia y República Checa), contrario a la acogida de refugiados, el discurso antiinmigración caló en otros países como Austria e incluso Italia.

La gestión de la crisis migratoria en la UE será abordara durante la cumbre europea del 28 y 29 de junio, que reunirá a los jefes de Estado y de Gobierno del bloque en Bruselas. Pero se avizora que resultará difícil llegar a un consenso.

*Federica Chiarino - Twitter.com/fedechiarino

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