14 de junio de 2023 18:29 hs

El Comité de Política Monetaria (FOMC) de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) decidió hacer una pausa en su agresiva estrategia para frenar la inflación y mantuvo estables sus tasas de interés de referencia en el rango de entre 5% y el 5,25%, al tiempo que recortó ligeramente de previsión de inflación para 2023 al 3,2% anual y aumentó al 1% su proyección con relación al desempeño del Producto Interno Bruto (PIB).

El comunicado emitido por la FED señala que la decisión del FOMC, adoptada por unanimidad, permitirá al organismo "evaluar informaciones económicas adicionales y sus implicancias para la política monetaria" antes de adoptar una nueva modificación, que podría dejar las tasas de referencia entre el 6% y el 6,25% a fin de año.

La decisión informada por la FED se produce en un contexto en el que la inflación se moderó fuertemente en mayo en Estados Unidos a un mínimo en más de dos años, dato que se conoció el martes cuando el organismo inició el encuentro que finalizó esta tarde en Washington.

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Según los datos difundidos por el Departamento de Trabajo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en mayo un avance interanual del 4%, frente al 4,9% de abril, muy por debajo del 9,1% que alcanzó en junio de 2022, el nivel máximo en cuatro décadas, pero todavía muy por encima de la meta del 2% fijada por la FED.

En tanto, este miércoles se conoció que los precios mayoristas medidos por el índice PPI bajaron más de lo esperado en mayo respecto a abril, principalmente por un descenso en el precio de los bienes manufacturados en el país y de los servicios prestados por las empresas, una señal positiva adicional para la Reserva Federal.

“Entendemos las dificultades que está causando la alta inflación y seguimos firmemente comprometidos a reducir la inflación a nuestra meta del 2%”, dijo el presidente de la Fed, Jerome Powell, quien precisó que los 18 integrantes del organismo coincidieron en prever un aumento de las tasas de medio punto adicional este año, según las previsiones que emitieron hoy.

Powell y otros importantes integrantes de la FED han indicado que quieren evaluar cuánto podría estar debilitando la economía el retroceso en los préstamos bancarios a medida que aumentan las tasas de interés, dinámica sobre la cual han advertido los analistas tras el colapso de tres grandes bancos regionales y que podría causar nuevos ajustes en las calificaciones crediticias de las entidades.

Esperando a Lagarde

En tanto, el Banco Central Europeo (BCE) se reunirá mañana para definir una nueva suba de tasas de interés, la octava en el último año, con el objetivo de frenar el índice de inflación en los veinte países que utilizan el euro como moneda.

La nueva suba en las tasas sería, al igual que en mayo último, de 25 puntos porcentuales, lo cual ubicaría sus tasas de referencia para depósitos, refinanciamiento y préstamos en el 3,50%, el 4% y el 4,25%, respectivamente.

La expectativa del mercado es que, al igual que FED, el BCE ingrese en el último trecho de los aumentos con otra suba, que sería la última, que aplicaría en la próxima reunión de julio o septiembre.

Al contrario de su contraparte estadounidense que comenzó su ajuste monetario en marzo del año pasado, el BCE recién lo inició en julio de 2022, por lo que hay un cierto retraso de la política entre la entidad europea y la estadounidense.

El BCE afronta una situación economía en la que el bloque de la eurozona, si bien superó las expectativas iniciales y se mostró más resiliente de lo esperado, entró en recesión técnica en el primer trimestre de este año, al marcar una contracción de 0,1%.

Según los registros oficiales, el estancamiento es más notorio en la industria, mientras que otros, como los servicios, logran resistir la contracción de la demanda; al tiempo que otros indicadores, como los créditos, también muestran una economía empantanada, con la única excepción del empleo, que se mantiene en mínimos históricos.

La decisión no será fácil para el BCE, debido a que la inflación sigue más que duplicando las metas de la entidad, al marcar en mayo un avance interanual del 6,1%, nivel general que sigue moderándose, pero cuyo índice núcleo, que excluye los valores de los alimentos y la energía, se mantiene persistentemente alta.

“No hay una evidencia clara de que la inflación subyacente llegó a su pico”, dijo la presidenta del BCE, Christine Lagarde, a principios de este mes tras publicarse los datos de la inflación; ocasión en la que señaló que, pese a la baja de los precios de la energía, existe otro factor que motoriza los precios subyacentes: los salarios.

Según su lectura, tras una pérdida del salario real que promedio el 4% respecto a los niveles pre-pandemia, resultará clave que los costos del shock energético sean “compartidos de forma balanceada entre firmas y trabajadores” para evitar una espiralización de los precios.

(Con información de la agencia de noticias AFP)

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