31 de mayo de 2020 5:00 hs

Si hubiese que sintetizar el camino estratégico de Uruguay podría ser el de convertirse en un ejemplo al mundo. Paz, democracia, sensibilidad ambiental, igualdad de género, producción de alimentos boutique, turismo, matriz energética renovable, cannabis legal y exportando medicinal. Unir ética y economía: hacer lo que está bien. Un país liberal, republicano, que elimina la pobreza y restaura la naturaleza.

La pandemia, con todos los problemas que trae en el corto plazo, nos allana este camino en el mediano plazo. Enfrentamos el problema sin cuarentenas obligatorias, apelando a la libertad responsable, mientras un vecino apeló con poco éxito a una cuarentena autoritaria y otro a una estrategia completamente irresponsable.

No solo fuimos exitosos fronteras adentro. Ayudamos a los cruceros que quedaron varados en la zona, mientras otros dijeron no, con acciones épicas que un día quedarán plasmadas en una película “basada en hechos reales”.

El Poder Ejecutivo puso un comité científico a elaborar la estrategia sanitaria, los científicos uruguayos reaccionaron rápido para descifrar el genoma del virus local y generar equipos de testeo.

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Logramos índices de contagio menores a uno y fue bajando la cantidad de casos activos. Esta semana desde la BBC a Reuters destacan  lo realizado hasta ahora. “La nación latinoamericana de 3,5 millones de habitantes, conocida por su carne, su estilo de vida relajado y la legalización de la marihuana, ha registrado 789 casos confirmados de coronavirus y 22 muertes. Estas cifras rondan los 23 casos por cada 100.000 habitantes contra casi 200 en Brasil”, dice Reuters. “Sin hospitales superpoblados, Uruguay vive, más de 60 días después del comienzo de la cuarentena voluntaria, una realidad muy diferente a la observada en Brasil, Perú y Chile”, dice la BBC.

Camilo Dos Santos Rafel Radi, Fernando Paganini y Henry Cohen del grupo de científicos que asesora a Lacalle Pou

Mientras, el Uruguay productor de alimentos no se ha detenido. Se cerró prácticamente esta semana la importantísima zafra de cultivos de verano (arroz, soja, maíz, sorgo) sin un solo trabajador o empresario enfermo. Está empezando la zafra de los cítricos que será excelente productivamente, se viene una zafra pesquera difícil por los bajos precios internacionales. Está terminando la zafra de terneros con productores afectados por sequía que pudieron aliviar sus campos vendiendo su producción a precios razonables. Son tiempos difíciles para la producción vacuna, ovina, lechera, los precios internacionales han caído fuerte. Pero se sigue vendiendo. Y la necesidad de alimentos sanos para el humano,  para los animales y para todo el ambiente va a ser mucho mayor. Y todo tiene su protocolo, la producción, la industrialización, el transporte y la eventualidad de que suceda un caso positivo.

El turismo tiene una situación extremadamente difícil. Pero si pensamos en escala planetaria, Brasil suma desprestigio e inseguridad, mientras Uruguay se distingue. En el mediano plazo, más y más gente querrá conocer al pequeño país que sin cuarentena, es mucho más seguro que el resto del continente.

Pero, como se dice en fútbol, hay que cerrar el partido y falta mucho para eso. Primero porque la vacuna va a demorar, por más dinero que se ponga, no hay dinero que frene las mutaciones de un virus de ARN. Estamos en el entretiempo y muchos de los tres millones de uruguayos creen que el partido ya está ganado. Hace algo más de un mes propusimos la hipótesis de que el covid- 19 llegaría en un formato de tres olas. La primera en el comienzo con un casamiento que alertó a la población sobre el riesgo. La segunda está ahora ante su momento de máximo riesgo. Por supuesto, mientras no llega “matemáticamente tenemos chance” de que no llegue. No hay un determinismo ante el que debamos rendirnos. Pero veo algo peligroso, dos tendencias mutuamente incompatibles: entramos en el período de mayor riesgo objetivo y la gente percibe cada día un riesgo menor.

Los boliches de Montevideo, cada vez con más gente y mayoría sin tapabocas. Todos los países de la región cada vez con más casos. Brasil un caos. Y nuestra frontera seca perforada ya en todos los departamentos: casos en Artigas, Rivera y desde esta semana en Cerro Largo y un camionero que vino desde Brasil hasta Montevideo, cenó en un restaurant y casi se ahoga en Salto volviendo a su país. La frontera seca es un peligro cada vez mayor.

Como demuestra el brote de Rivera, el criterio de tomar decisiones basados en ciencia no solo debe ser norma en la política entendida como los tres grandes poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, ni debe ser algo académico, sino que debe permear a todos los estratos de la sociedad.

El distanciamiento y las barreras tienen que ser norma. Hasta que llegue la primavera, toda reunión, religiosa, artística o de cualquier tipo debe ser con extremas precauciones. Todo viaje en ómnibus tiene que ser con distancia y tapabocas.

Y entrar a cualquier lugar cerrado, aunque sea un restaurant, debe ser con tapabocas estricto. Los departamentos con frontera con Brasil deben ser manejados diferente del resto. Sin paranoia ni autoritarismo pero sí con un manejo de barrera especial.

Falta un segundo tiempo para lograr la hazaña. Desde que Chile entró en su pesadilla de disturbios y con la situación sanitaria mucho peor a la uruguaya, Uruguay es el único país distinto de América del Sur.

La economía saldrá menos golpeada que la de otros países, justamente porque con tropiezos se ha podido seguir funcionando. Con una nueva política de amortiguación del cambio climático y promoción de la biodiversidad, nuestra marca país y la valorización de nuestros productos seguirá en ascenso. Un shock de inversiones es altamente probable. Cuando la movilidad sea posible, cientos o miles de emprendedores de los países vecinos querrán venir a instalarse y por qué no gente de sitios distantes.

Marcelo Umpiérrez Punta del Este se encaminará a ser una segunda capital empresarial del país

La seguridad revalorizada de Uruguay y el teletrabajo vuelto norma, lo harán todavía más factible. Punta del Este se encaminará a ser una segunda capital empresarial de Uruguay.

Pero basta una reunión de irresponsables para que todo pueda tirarse por la borda, en términos de imagen externa y lo que es más importante, en términos de la salud interna. 

Hay que pensar más que nunca en términos de la segunda ola. En Brasil fue tsunami, en Argentina, Chile, Perú está en pleno ascenso. El riesgo es mayor, la tasa de contagio en Uruguay está subiendo, los casos activos que iban bajando y marcaron un mínimo de 126 el 23 de mayo han subido a 135 el jueves pasado.

El R, la tasa de contagio que era menos de 1 ha vuelto a ser más de 1. El tapabocas debería ser como los pantalones, una prenda sin la cual no es posible salir a la calle. Estamos a semanas de lograrlo, el exceso de confianza es el mayor enemigo. La segunda ola es evitable, pero este es el momento de hacer el esfuerzo y hay indicadores que muestran que el riesgo está en aumento.

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