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La serie de Luis Miguel llega a su fin

Se trata de la realización biográfica del cantante que durante los últimos meses le dio de comer al morbo insatisfecho

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15 de julio de 2018 a las 05:00

"Me acaban de llamar de Madrid, tu padre está en el hospital", le dicen. Él se ríe. "Se está muriendo", agregan. No le afecta la noticia. Sale del camarín, se arregla el pelo, entra al escenario con una sonrisa de oreja a oreja y las primeras notas de Cuando calienta el sol empiezan a sonar. Así comienza la serie biográfica de Luis Miguel en la que bastan unos minutos para notar que en esa historia el villano fue otro.


No es una telenovela de la tarde, pero parece; no es específicamente un drama, pero lo tiene; no es un documental, pero está basado en los hechos reales de la vida de una persona. Luis Miguel: la serie deja al desnudo muchos de los secretos de un artista, que siempre hermético ante la prensa, no dio respuestas a nada.

Luis Miguel Gallego Basteri, galán romántico del pop para algunas generaciones, bizarro y meloso para otras, es materia prima de una serie biográfica que semanalmente –como si fuera una novela– estrena a través de Netflix un episodio. Este domingo se emite el último de los trece capítulos de la primera temporada; entre los augurios de la gente que la mira con adicción, se esconde la sensación de que no todos los cabos sueltos encontrarán su destino.

Quienes nunca siguieron ni conocen nada de Luis Miguel, deben cuestionarse lo siguiente: "¿Por qué se haría una serie de un cantante (vivo) que está en el ocaso de su carrera?". La respuesta es, justamente, la primera razón por la que deberían evaluar darle una chance a esta producción. Tal vez, después de todo, hay algo tan seductor como morboso en su historia. Por su parte, los que cantaron sus canciones, lo idolatraron y se intrigaron durante años con los misterios turbios que lo rodearon saben que la llegada de esta serie simboliza el desembarco de un banquete de lujo tras años de haber comido arroz.

¿Dónde está su madre? ¿Qué pasó con su hermano chico? ¿Realmente el padre lo explotó? Y un sinfín de interrogantes más envuelven al cantante que, pese a nunca haber dado declaraciones a la prensa de su vida privada, cedió los derechos para que se hiciera una bioserie donde se develan varias de las incógnitas que lo marcaron y que se convirtieron en los ejes temáticos de esta recreación.

Luis Miguel: la serie está narrada a través de flashbacks; la historia se ilustra y explica desde el paralelismo entre la vida de niño y la de adulto. El pequeño Luis Miguel vive en una familia económicamente hundida, con un padre que apenas descubrió su talento para la música lo comenzó a explotar y una madre afectuosa y atenta a sus hijos (los Gallego eran tres hermanos). Después, aparece un Luis Miguel que ya tiene su propia mansión, autos de lujo, fiestas privadas, el padre que lo sigue exprimiendo y, de pronto, una madre que no aparece.

Las tres caras de "El Sol"

Ver al actor Izan Llunas desplegar toda su dulzura para interpretar la niñez de "Micky", como le decían, resulta un placer sonoro –el niño canta en serio–. No es Luis Miguel, lo supera.


Lo buena que resulta la aparición de Llunas se nota sobre todo a partir del capítulo 8, porque Luis Miguel crece y su adolescencia la encarna Luis De la Rosa. Esta participación es quizás la que pasa más inadvertida entre las tres etapas del artista.

Pero del trío de actores, el protagonista es –sin que nadie pueda decir lo contrario– Diego Boneta; además de desplegar toda la chispa necesaria para jugar a la estrella, el artista posee talento para el canto y lo despliega. No es Luis Miguel, pero se acerca.

Boneta, Llunas, De la Rosa, sus pelos, sus cuerpos, sus gestos y sus voces constituyen sin lugar a dudas el resultado de un excelente casting de selección.
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Una foto de los tres clones #LuisMiguelLaSerie

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El ying y el yang de la vida del rey

La arista de novela dramática que tiene esta bioserie es alimentada por la actuación de Oscar de Jaenada que reencarna al padre de Luis Miguel, Luisito Rey. Desde el capítulo 1, está pintado como lo que fue –según confirman quienes lo conocieron–: un explotador de su propio hijo. Imposible no fruncir el ceño cada vez que aparece en escena.

Con una economía familiar en crisis y frustraciones personales en la mochila, el padre del cantante no tuvo mejor idea que sacar a su hijo de la escuela por priorizar su carrera artística (su negocio) y llegar incluso a darle efedrina para que rindiera trabajando todo el día.

Cuando Luis Miguel crece, su padre se comporta igual pero con dinero. Eso suma violencia respaldada en poder, mentiras que involucran estafas a su propio hijo y dramas más intensos.

Por el otro lado, Marcela Bastieri, la madre, es de todos los personajes el que más incógnita despierta. A diferencia del resto, que se pueden googlear e identificar fácilmente, no se sabe qué pasó con ella. Que desapareció, que enloqueció, que murió e incluso que es una indigente que vive en Buenos Aires son algunas de las teorías. Pero ni la serie, que dio respuestas a muchas incógnitas, pudo responder este misterio.

Y acá se encuentra uno de los puntos que le da a esta realización un plus adicional. De ser ficción, estaríamos esperando una resolución de conflicto. Pero al saber que esto es parte de la realidad contemporánea y que no hay respuestas y quizás nunca las habrá, la mezcla de morbo, con curiosidad, con indignación, resultan apasionantes.

En otras producciones audiovisuales, se pueden destacar las ideas que le dieron origen a la historia. En este caso, si bien se utilizan elementos de ficción, los dramas que más atrapan son los reales.

El desafío entonces no fue crear, sino dar forma. Y se cumplió. Las actuaciones son brillantes; el guion, sin dejar de ser fiel a los sucesos, incorpora el picante necesario para enganchar tanto a la señora como al chico cool; las locaciones, ambientan al unísono las etapas de la vida de Luis Miguel; la vestimenta y la banda sonora (cada capítulo se titula con una canción distinta que sirve de eje temático para todo el episodio) valdrían un texto aparte.

A horas de que la primera temporada de la exitosísima serie sobre Luis Miguel llegue a su fin y para aquellos que tengan pensado empezar a verla aquí va una advertencia: si usted es un romántico desaforado y celebra los finales felices de los culebrones, esta no es su serie.

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