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La vida de Melania Trump en la Casa Blanca: distancia es la palabra clave

La primera dama se aleja cada vez más del presidente y sube en popularidad

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09 de mayo de 2018 a las 14:39

Melania cumplió 48 años el 26 de abril. Su esposo, el presidente de Estados Unidos, le regaló una tarjeta y un ramo de flores, porque estaba "muy ocupado" como para salir a comprar un presente, según dijo al programa Fox & Friends. Pero este episodio fue solo una de las pruebas de que la relación de la pareja Trump no es, al menos, la más convencional.

La frialdad con la que se tratan ha sido registrada por las cámaras en más de una ocasión. Recientemente cuando Melania le golpeó la mano a Trump, mientras el intentaba tomarla en una pista de aterrizaje.

El Washington Post publicó el domingo un extenso reportaje en el que describe lo que sucede dentro de la Casa Blanca; allí se explica que el presidente y la primera dama no solo duermen en cuartos separados, sino que trabajan en distintas alas de la casa y, a veces, ni siquiera se ven en sus tiempos libres.

Amanecen a distintas horas. El primero en levantarse es Trump, que comienza su día a las 5.30 AM mirando programas de noticias y tuiteando. Mientras que Melania, un rato más tarde, se ocupa de que su hijo de 12 años llegue a la escuela en tiempo y forma, con los deberes prontos.

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Según relataron miembros del personal de la Casa Blanca al Washington Post, Melania trabaja en el ala Este, donde está renovando su oficina y construye su nueva imagen, que le ha dado una creciente popularidad.

En el ala opuesta se encuentran las oficinas del presidente y su hija mayor, Ivanka Trump, de 36 años. Entre Melania e Ivanka (ambas ex modelos), prácticamente no hay relación; de hecho varias fuentes describieron la tensión entre ambas mujeres. Durante los primeros meses de la presidencia de Donald Trump Ivanka fue la primera dama de facto, mientras que Melania permaneció en Nueva York esperando que su hijo terminara el año escolar para evitar cambiarlo de colegio antes de finalziar el curso. Además la hija del presidente lo ha reprsentado en diversos eventos oficiales fuera de Estados Unidos.

A veces, la primera dama debe visitar el ala Oeste en busca de sus deberes oficiales. Pero, al recorrer los pasillos que la llevan hasta allí no asoma la cabeza en la oficina de Trump, no lo saluda ni pregunta cómo va su día.

Si la relación venía tensa, las cosas se complicaron aún más con las denuncias que alegan que el presidente tuvo un vínculo sexual con una actriz porno. Si bien él lo ha negado, días pasados reconoció el pago de una coima a Stormy Daniels (como se la conoce), a través de su abogado, porque llegó con ella a un acuerdo de confidencialidad.

Este escándalo hizo que Melania decidiera separar aún más su rutina de la del presidente. Para ello, la Casa Blanca le preparó un lugar apartado y poco convencional para que pudiese criar a su hijo más tranquila.

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En fines de semana, vacaciones o tiempos libre, la pareja presidencial suele visitar Mar-a-Lago, la lujosa residencia de Donald Trump ubicada en la exclusiva zona de Palm Beach, en Florida. A diferencia de la mayoría de los presidentes, que utilizaron la residencia oficial de vacaciones, Camp David (en Maryland), Trump prefiere seguir viajando a su mansión del sur.

Fuentes contaron al Washington Post que, en los días que pasan allí, casi no se los ve juntos. Él se dedica a practicar golf y recibe visitas de políticos, hombres de negocios y periodistas. Mientras tanto, no se sabe qué actividades realiza Melania, pero no se la ve junto a su esposo.

La primera dama convocó el lunes a una conferencia de prensa en el jardín de la Casa Blanca, en lo que se entiende es parte de su estrategia para construirse una personalidad pública que la diferencie de su marido. En particular se centra en dos temas: niños y ciberbullying.

El lunes lanzó la campaña Be Best (Sé Mejor), con la que busca fomentar "hábitos positivos sociales, emocionales y físicos" en los niños. Los cuestionamientos que surgieron se relacionan más con su esposa que con ella misma; los más críticos consideran que Trump con sus comportamientos y comentarios colabora muy poco con estos objetivos y más bien genera un clima de acoso en las redes.

Otras señales abonan la teoría de que la cosas si no están bien al menos son complicadas entre el presidente y la primera dama. El 21 de abril Melania asistió sola al funeral de Bárbara Bush, donde se la vio a las risas con el expresidente Barack Obama y su esposa; luego posó para una foto junto a los Bush y otros ex presidentes tanto republicanos -como Trump- como del Partido Demócrata.

Cuatro expresidentes en el funeral de Barbara Bush .jpg

Otros allegados a la primera dama niegan que los problemas sean tales. Su amiga Stephanie Winston Wolkoff, citada por el diario, dijo que Melania "una mujer privada y circunspecta; no toma la mano de su marido porque es una europea a la vieja usanza, y ellos no hacen eso".

En tanto Stephanie Grisham, la vocera de Melania Trump, desmintió que la relación tensa fuera real y dijo que la pareja pasa las noches juntos. "Ella está enfocada en ser mamá, esposa y primera dama. Lo demás es solo ruido".

El presidente, por su parte, habla poco sobre su esposa. "Sin ella a mi lado, no sería el hombre que soy hoy. Mi hermosa, bondadosa y excepcional esposa", escribió.

Por la popularidad que Melania está construyendo como primera dama, y los eventos que ha comenzado a organizar de forma independiente, entre otras cosas, muchos analistas políticos coinciden en que Trump necesitaría de ella si pretende volver a ser presidente de Estados Unidos en el próximo período.


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