Costarricenses, mexicanos, argentinos y brasileños encontraron un lugar esta semana en las intensas negociaciones en la sede de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de Ginebra, donde se puso de manifiesto la necesidad de contar con los países menos avanzados del mundo para mejorar el sistema internacional de comercio.
"Creo que Estados Unidos y la Unión Europea son conscientes de que los tiempos en que cuatro potencias controlaban la OMC quedaron atrás", declaró tras el encuentro el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy.
La mayor victoria de América Latina y todos los países en vías de desarrollo es la intención de eliminar los subsidios a las exportaciones agrícolas en una fecha que debe negociarse, cuestión plasmada por primera vez en un acuerdo de la OMC.
Concretamente, los delegados argentinos vuelven a casa satisfechos por el equilibrio conseguido en el acuerdo entre productos industriales y agrícolas.
Para Brasil, líder del G-20 y luchador sin tregua contra los subsidios sobre todo estadounidenses, el capítulo agrícola tenía una importancia crucial y lo defendió, en su nombre y el de todos los países emergentes durante una reunión de casi 20 horas seguidas frente a responsables del norte.
Brasil hizo especial hincapié en las subvenciones internas a la agricultura, presentes sobre todo en Estados Unidos y que el acuerdo de Ginebra se compromete a revisar y reducir en un futuro.
Por otra parte, para los diez países latinoamericanos exportadores de productos tropicales, el acuerdo de Ginebra abre la puerta a la completa liberalización del sector ya que la OMC desea dar más oportunidades a los campesinos de estas regiones con el fin indirecto de promover la sustitución de cultivos ilícitos.
"En esta reunión se ha demostrado el equilibrio de poderes. Sin el G-20 no se habrían podido tomar estas decisiones. Está claro que el sistema multilateral sale fortalecido y la OMC se revela como un vehículo apto para seguir adelante con las reformas", aseguró Redrado.
(AFP)