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Las claves del repunte de Peñarol que generan ilusión

El ingreso de Carlos Rodríguez,la titularidad del Cebolla y la claridad de Viatri explican la mejoría

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06 de agosto de 2018 a las 05:00

Tras dos partidos iniciales donde fue un mar de dudas, Peñarol cambió la cara y mejoró en el plano local. Primero ante River Plate y el sábado pasado contra Wanderers. Justo en el momento indicado ya que este martes, a la hora 19.30, recibirá en el Campeón del Siglo a Atlético Paranaense en duelo revancha de la Copa Sudamericana al que llega con dos goles de desventaja.

Es cierto que el contexto internacional es otra historia y que la Sudamericana viene siendo un martirio para los equipos uruguayos.

Pero por lo mostrado ante darseneros y bohemios, el hincha de Peñarol tiene al menos una ilusión de donde aferrarse.

¿Por dónde pasó la mejoría con respecto al debut en el Clausura con Racing (1-1) y al partido de ida ante Paranaense (0-2)? En primer lugar por la defensa. El ingreso de Carlos Rodríguez le dio otra solidez al equipo.

La salida de Ramón Arias dejó un vacío sensible que el argentino Carlos Matheu no supo llenar en los dos primeros juegos donde Peñarol se vio muy vulnerable.

Con Paco Rodríguez atrás junto a Fabricio Formiliano, la zaga pasó candado: dos partidos sin recibir goles.Además Rodríguez demostró ser prolijo para la salida igual que Formiliano y ya han generado una buena química que les permite alternarse para salir a anticipar y dominar el área en las pelotas por elevación. Son, como si fuera poco, peligrosas armas para las pelotas quietas en la faz ofensiva.
Kevin Dawson, quien tras atajar un penal ante Paranaense cometió un grave error en el primer gol, demostró que aquello fue una fatalidad.

Cada vez que es llamado a responder, sobre todo cuando tiene que sostener un resultado, lo hace con personalidad. Contra River tuvo un par de atajadas brillantes. Y el sábado, en el 2-0 contra Wanderers en el Campeón del Siglo, realizó una doble tapada majestuosa tras un remate de Diego Riolfo sobre el primer palo y una inmediata reacción en el rebote.

Eso le permitió al equipo de Diego López cerrar ambas victorias en el plano local. Con sufrimiento ante River y con contundencia contra Wanderers. Le cambió la cara al equipo también la presencia como titular del Cebolla Rodríguez que ante Wanderers pasó del doble 5 a jugar por atrás del punta (Lucas Viatri) producto de la salida por lesión del argentino Maximiliano Rodríguez (sinovitis en la rodilla).

Ante el bohemio, López presentó un equipo más profundo por ambas bandas dando ingreso por derecha al Lolo Estoyanoff, determinante con dos goles (uno de rebote, otro de penal) y armando la jugada del segundo, obra del Torito Fernández.

Rodrigo Rojo ya había jugado bien ante River Plate formando un profundo tándem por izquierda con Lucas Hernández. Por derecha había jugado Franco Martínez que no siente tanto esa posición externa como sí lo hace el Lolo.

Rojo jugó notable ante Wanderers. Sostuvo la intensidad que pretende el entrenador los 90 minutos, cerró caminos en defensa y le dio siempre presión y profundidad al equipo en campo contrario.
En el primer tiempo aprovechó un grosero error en la salida de Adrián Colombino y Damián Macaluso y se fue expreso. Definió contra el horizontal pero Estoyanoff abrió la cuenta en el rebote con golpe de cabeza.

En ofensiva volvió a jugar bien Lucas Viatri, un 9 muy capaz de resolver los envíos largos con su capacidad para pivotear. Pero cuando entró el Torito Fernández el equipo tuvo más peso en el área y más pegada. No hay que olvidar que Fernández fue el que anotó el gol contra Racing y el que mejor jugaba contra Atlético Paranaense cuando fue expulsado por doble amarilla. Por esa razón no estará disponible este martes. Al igual que Maxi Rodríguez está en duda el juvenil Darwin Núñez, ausente por tendinitis rotuliana contra Wanderers.

Ante Wanderers metió la primera que tocó y luego estuvo cerca de volver a marcar pero el golero Ignacio De Arruabarrena lo bajó cometiéndole un penal que le permitió a Estoyanoff cerrar la cuenta.
Si contra River el equipo había jugado 45' iniciales buenos para luego caerse en el complemento hasta verse sometido por el rival (por manejo y pegada de Matías Jones y velocidad de Mauro Da Luz), contra Wanderers también sufrió lapsos de adversidad donde el fútbol bohemio con la pausa de Nacho González, y la habilidad de Riolfo y Manuel Castro logró imponer su impronta durante tramos del segundo tiempo.

Sin embargo, esta vez el equipo sufrió menos situaciones de gol en su contra y tuvo un contragolpe mucho más activo con el cual logró desde el minuto 82 al cierre, ampliar un 1-0 con signos de incertidumbre a una goleada.

Ahora, solo 72 horas después, se viene Atlético Paranaense, rival que el sábado empató 0-0 con Corinthians ubicándose 14º en el Brasileirao en zona de descenso. Ni esa condición ni el hecho que de Peñarol llegue en racha lo hacen favorito a pasar la fase. Pero al menos ahora hay esperanza.

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