Estos soportes no difieren de los valores que esgrimen las start up para atraer talento.
Ponerse en forma
Las últimas reestructuraciones y unos sueldos menos jugosos pueden ser los argumentos para buscar otras opciones. Según la socia directora de la consultora Smart Culture, Susana Gómez, "han perdido el atractivo porque su propuesta de valor no es diferencial a la hora de atraer y retener talento en el siglo XXI. Hay elementos indispensables que están ausentes como la flexibilidad, la agilidad, el intraemprendimiento, el liderazgo efectivo, las relaciones de alto valor añadido y el vínculo emocional con sus empleados". Su socia, María García, plantea algunos de los desafíos para recuperar ese poder de seducción: "Dejar de invertir en herramientas sofisticadas que no aportan valor a los colaboradores, mantener estructuras paternalistas y comunicación en cascada y estilos de liderazgo fundamentados en la delegación de tareas". En su opinión, "los empleados necesitan ecosistemas en los que la confianza, la libertad y la responsabilidad potencien estados de ánimo que les hagan disfrutar. Los dos pilares fundamentales son positividad y productividad".
Las multinacionales tienen que ponerse en forma, es decir, agilizar su ingenio para ocupar los primeros puestos en esta carrera por el talento, porque ciertos valores no cambian de moda. Carlos Sánchez-Runde, profesor de dirección de personas del IESE, cree que las posibilidades de formación y crecimiento profesional que ofrecen las grandes permanecen intactas: "Los jóvenes tienen la oportunidad de aprender mucho porque en una gran empresa suceden más cosas y existen más posibilidades de desarrollo. En la medida que te vas formando eres más empleable y eso va a ser dinero a futuro". Añade que las grandes no pueden garantizar la seguridad laboral, "pero sí la empleabilidad y tener un perfil más interesante.Las empresas miden la rotación -entrada y salida de empleados-, valoran sobre todo la no deseada, porque la deseada es la vía natural de rejuvenecimiento de la plantilla. Pocas se plantean medir su grado de empleabilidad".
Talento intergeneracional
En esta transformación algo que no deben pasar por alto las organizaciones es el valor del talento intergeneracional. Ángeles Alcázar, socia directora del Observatorio Generación &Talento, explica que la nueva gestión supone identificar las necesidades de cada empleado: "Es la primera vez que conviven hasta cinco generaciones y en algunos casos todas están desmotivadas. Por eso es necesario mantener una coherencia en las políticas y saber comunicar los objetivos de una manera clara; ya no vale con alinearlos con los resultados de negocio, además hay que transmitirlos".