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Las islas del Parque Rodó se transforman: buscan rescatar flora nativa y promover una "identidad natural"

Un proyecto impulsado por colectivos sociales busca “cuidar y embellecer” las islas del parque para reforzar la flora nativa y promover la educación ambiental

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08 de diciembre de 2021 a las 05:03

Pedalear sobre las lanchas del Parque Rodó un día soleado debe ser uno de los paseos más característicos de Montevideo. Un paseo de enamorados, de niños, de ancianos. Un paseo tradicional. Ahora, un proyecto impulsado por los colectivos Mundo Pedal y Taller en Verde propone intervenir las islas del lago con plantas nativas para generar refugio y alimento para la fauna autóctona. Y así, promover la educación ambiental y generar una “identidad natural” para los uruguayos.

Los parques históricos de Montevideo fueron planificados y construidos a principios del siglo XX. Son, en su gran mayoría, contemporáneos. Eso quiere decir que responden a una concepción de los espacios públicos que tiene que ver con una sociedad de comienzos de 1900, que miraba hacia Europa y se concentraba en el aspecto ornamental de los parques. “Se formaron en esa cuestión higienista y con una mirada muy europea, que era la referencia que se tenía en la época. Con cierta añoranza de nuestra sociedad naciente que miraba para aquel lado. Esa es la concepción, y responde paisajísticamente a una forma de hacer que tenía el paisajismo clásico europeo, que se dedicó mucho a trabajar la naturaleza, contenerla, manejarla, moldearla”, explica la arquitecta y coordinadora del Taller en Verde, Lucía Ifrán. El espacio público en la ciudad es el reflejo de una época y una cultura.

El proyecto “Islas del lago del parque Rodó”, cuyo tramo final fue lanzado este martes, propone una mirada contemporánea de un espacio que es apropiado por los montevideanos todos los días. “Los parques se usan ahora de otra manera. La estructura sigue siendo la misma, porque el parque casi no ha cambiado, pero la gente le da un uso totalmente diferente: lo apropia de otra manera”, apunta la arquitecta y docente de la FADU. El Parque Rodó tiene un fuerte arraigo entre los Montevideanos. Es un lugar emblemático de la ciudad.

Patrimonio natural, autóctono e identitario

La organización Mundo Pedal tiene la concesión del lago desde 2017 y está a cargo del mantenimiento de las islas. "Generamos un espacio para mejorar el parque, que los vecinos se acerquen. Tenemos como objetivo apuntalar el espacio con propuestas diversas: tai chi, yoga, huerta urbana abierta y comunitaria, compostera, danzas. Son propuestas puntuales, talleres abiertos a la comunidad que no tienen costo”, dice Gustavo Izus en diálogo con El Observador. 

Un grupo de gente vinculada con la huerta tuvo la idea de atraer mariposas a las islas del parque. Se pusieron en contacto con Ifrán y el proyecto de Taller en Verde se encontró con la gestión de Mundo Pedal. Ahora la idea es generar un “hotel de mariposas”, aunque con el tiempo se fue ampliando para abarcar a todos las aves e insectos que encuentran en el Parque Rodó un hábitat en medio de la ciudad. “Es un espacio para que los polinizadores y la fauna local puedan estar ahí con la flora nativa. No se trata de dar vuelta las islas, ni plantar especies nuevas o sacar lo que existe que se fue arraigando durante muchos años. Es casi sutil la intervención, se va a trabajar en las partes más asoleadas de la isla, con flora nativa, y en algunos bordes”, explica Izus.

La intervención abarcará las cuatro islas del lago. Para lograrlo, desde marzo desarrollaron un relevamiento sobre el territorio, desde sus aspectos históricos y botánicos hasta las características morfológicas de las islas y sus particularidades, además de realizar la limpieza del lago. 

"Hay cuestiones de capas contemporáneas que nosotros entendemos que es interesante superponerle a la capa histórica”, sostiene la arquitecta.  Las nuevas capas tienen que ver, por ejemplo, con la transformación de las islas en un “jardín solidario” con la naturaleza: un lugar que sirva como refugio y alimentación para la fauna en medio de la ciudad, que revalorice la flora autóctona del parque e incorpore nuevas especies nativas propicias a la llegada de aves e insectos.

El parque, entonces, se transformará en un difusor de flora y fauna en un contexto urbano. Los impulsores del proyecto señalan que en la ciudad habita fauna silvestre, aunque no siempre la podamos ver: principalmente aves, como chingolos, zorzales, benteveos, horneros y picaflores; e insectos, como mariposas, abejas, abejorros, avispas, saltamontes y guitarreros. Fauna que sobrevive encontrando pequeños espacios de donde guarecerse, alimentarse y anidar.

¿Cómo generar un hábitat para la fauna silvestre? "Plantar aquello que es solidario con el ecosistema de la región, generar refugio y alimento para la fauna autóctona y plantar árboles, arbustos, enredaderas y plantas herbáceas nativas para instalar distintos estratos biológicos que recreen hábitats diversos", sostienen.

Hay una indicación clave que cualquiera que haya dado un paseo por el lago tiene grabada cual mandamiento: no se puede bajar a las islas. Ifrán espera que esa prohibición se entienda como una decisión positiva: que se comprenda que no se baja a las islas porque son contenedores de biodiversidad. “Son pequeños islotes donde la naturaleza existe libre. Creo que si la gente, paseando en lancha o caminando por la orilla, puede ver vida -porque hoy en día hay muchas aves en el parque pero no es muy visible- lo van a entender mejor y también lo va a disfrutar, ¿a quien no le gusta ver flores o mariposas?”, acota la arquitecta.

Uno de los ejes del proyecto es generar una “identidad natural”. Es decir: hacer de la flora nativa un elemento identitario para los uruguayos, tanto como el mate, el himno o el Pericón. “La identidad es algo que, si bien parece que nacemos con ella, se construye. Todos los símbolos patrios fueron construidos. Entonces, de la misma manera que podés construir una bandera o un himno, se puede construir una identidad con la naturaleza”, dice Ifrán. La arquitecta reconoce que el rasgo identitario no es algo que se pueda lograr de un día para el otro, pero indica que el primer punto es que la gente las conozca.

"Es un objetivo de nuestro colectivo identificar elementos característicos de nuestra flora que reconozcamos como propios, ponerlos en relieve e integrarlos en una experiencia que sea a la vez evocativa y didáctica. Este rescate de nuestra memoria colectiva cultiva el concepto de una 'identidad natural' para lograr un mayor aprecio del paisaje, de la naturaleza y una identificación con nuestra tierra. Se procura tomar así conciencia del patrimonio natural, dándole el lugar que le corresponde junto al patrimonio histórico y cultural", indican en la presentación del proyecto.

La planificación propone que se incluyan 95 especies nativas en la zona, incluyendo las islas y pequeñas intervenciones en la orilla del lago. En una primera etapa van a plantar principalmente plantas herbáceas, como la carqueja y la marcela, y frutales nativos para que los pájaros puedan alimentarse de ellos. Según el relevamiento que realizaron en las primeras etapas del proyecto constataron que actualmente en las islas del lago hay especies nativas, aunque predominan las exóticas y también especies exóticas invasoras. “El proyecto original está muy distorsionado”, señala la coordinadora de Taller en Verde.

¿Cuándo estiman que termine la intervención? Depende del apoyo que logren reunir, ya que el proyecto está sustentado por las organizaciones y las donaciones que puedan recibir tanto de materiales y dinero, como de tiempo invertido por los voluntarios. "Entendemos que para que esto salga adelante tiene que ser un proceso colectivo. Estamos convencidos de que es un proceso que lentamente vamos a ir sacando adelante", afirma Ifrán.

“La idea es embellecer el espacio, ese es el sentido y el objetivo. Que tengan otra mirada desde las orillas, porque son islas que están vivas, tienen fauna, insectos, pájaros que la habitan", comenta Izus, quien hace hincapié en la educación ambiental así. "La etapa ahora es bajar al espacio con el plantado de las nativas, que lo vamos a hacer en conjunto desde mundo pedal, los vecinos y la gente que integral el taller".

Hay un concepto extendido entre quienes promueven el cuidado de la naturaleza: "no podemos cuidar aquello que no vemos". El proyecto propone hacer visible la fauna autóctona y la flora nativa que habita en plena ciudad, aunque no veamos que esta allí.

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