El comportamiento en la vida cotidiana > COMPORTAMIENTO / ROBERTO CAVA DE FEO

Lo muy nuestro

Cada uno de nuestros departamentos posee modos de hablar , tiene sus dichos propios o adoptados. Pero hay términos que son generales y muy nuestros.

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12 de octubre de 2018 a las 05:03

Uruguay es para muchos un país pequeño aunque no es tan pequeño. Podría albergar  con comodidad en su territorio geográfico a  varios  países europeos juntos. Entre ellos a Dinamarca, Suiza y Holanda.  Non siamo in quattro gatti!

Con mentalidad universal me aparto de las comparaciones porque en esta tierra nuestra nos identificamos con ella y también con orgullo revivimos usos y costumbres encantadores. Poseemos palabras que nos identifican dentro de la gran lengua común del español. Me parece que alguna vez nos sorprendimos al escuchar términos un poco alejados de los nuestros. No olvido un  arribo al aeropuerto de  Madrid después de un vuelo directo desde Montevideo. Eran las ocho de la mañana española. Pasé junto a unos sitios que ofrecían un café y un bollo. Lo de los bollos y la bollería merecen un comentario.

La bollería es todo un mundo. De sorpresa en sorpresa observé que mujeres y hombres a punto de embarcar en un vuelo, bebían en un bar el café y mojaban también el bollo. Para eso utilizaban dos cubiertos muy sencillos: un tenedor y un cuchillo pequeños. Me vino entonces a la memoria un desayuno en Montevideo junto a unos empresarios españoles. Ellos, acostumbrados a sus usos, intentaban instintivamente encontrar junto a la taza del café un tenedor para su bollo.

Entre nosotros y dentro de  “la bollería”  se encuentra los bizcochos.  Algunos piensan que son cocidos dos veces. De todas maneras son un descubrimiento para los argentinos que vienen llamando “facturas” a nuestros queridos bizcochos. Para algunas personas del campo o extranjeros de habla española, las facturas son algunos productos cárnicos.

Nuestros bizcochos encierran secretos guardados celosamente. En el interior y en Montevideo conviven recetas antiguas y nuevas y los bizcochos tienen sus nombres propios. El dulce  de leche comparte con otros gustos con el dulce de membrillo, el de higos, el de zapallo. Las margaritas, los cuernitos y  el croassan no son los únicos bizcochos. Se han incorporado a nuestras vidas y son creaciones de panaderos franceses y españoles que llegaron a nuestras tierras en otro siglo.

Recuerdo que años atrás, una soprano extranjera al final del programa de  su concierto agregó otras obras. Entabló un diálogo con el público y peguntó cómo se decía en español cuando se tienen  los ojos como enfrentados. De inmediato escuchó con nuestro acento, la palabra “viscocho”. Agregó con un gesto de ingerir algo: “¿Bizcocho?” Pero por nuestro  aspirar las “eses” se logró confundir a la señora.

Las “calorías” no están ausentes. Los especialistas en nutrición aconsejan la prudencia en el momento de comer bizcochos. “¡Dejad vivir!” era la queja de una persona mayor que padecía de serios comportamientos. Cuentan que en una ocasión fue a una consulta médica. Entre otras cosas le preguntaron por sus hábitos alimenticios. El diálogo fue antológico. “Dígame, ¿con  cuántos bizcochos acompaña su desayuno?”. “Con unos doce, doctor. Eso sí, siempre con dulce de leche”. 

Pintando recuerdos podría detenerme en innumerables términos que son muy nuestros. No serían de tiempos idos porque perduran. Quizás los asociemos a momentos de nuestras vidas. Así las plantillas con chocolate caliente en invierno, los niños con sus championes, las moñas y las túnicas, la caldera...  En fin. Uruguay es un gran exportador de lana y cuando observé las ovejas en El Prado volvió a mi memoria una pregunta inquietante:¿“Por qué las ovejas no encogen cuando llueve, pero los sweaters de lana sí?” 

Lo “muy nuestro” está en nosotros. Cada uno de nuestros departamentos posee modos de hablar , tiene sus dichos propios o adoptados. Pero hay términos que son generales y muy nuestros. Me asomé a nuestra Academia Nacional de Letras y encontré busqué algunos palabras: flechado, expreso, banderola, abombado. termofón, saladitos, encalacrar, cachuflito. Como no podía ser de otra forma, están “carbonero” y “bolsilludo”.

Roberto Cava De Feo
 

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