30 de marzo de 2013 21:31 hs

Si algo no escasea por estos días en Argentina son las versiones sobre medidas económicas drásticas.

Varios factores ayudaron a que la usina de rumores funcionara a full. Para empezar, la escapada del dólar blue y la constatación de que, aun con las restricciones cambiarias, las reservas del Banco Central no paran de bajar: solo en el primer bimestre del año, ya perdieron US$ 1.700 millones.

Además, hubo una reunión del equipo económico, algo que durante el período kirchnerista nunca había ocurrido y, por lo tanto, fue interpretado como señal de que el gobierno estaba preocupado y decidido a dar un golpe de timón.

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El hecho de que esto haya coincidido con el feriado largo de la Semana Santa más el aniversario de Malvinas alimentó la versión de que el gobierno aprovecharía esa tregua financiera para adoptar nuevas medidas.

Desde una devaluación hasta la implementación de un esquema de tipos de cambios múltiples, pasando por medidas fiscales y hasta un cambio de moneda, se ha dicho de todo.

Lo cierto es que, a juzgar por lo que se está haciendo, y teniendo en cuenta que es un año electoral, las medidas drásticas parecen descartadas.

En cambio, gana fuerza la posibilidad de mayores controles tendentes a minimizar la “hemorragia” de dólares.

En ese sentido, aparece como altamente probable una restricción a la triangulación de bonos (se compran en Argentina, en pesos, y se revenden en Estados Unidos, en dólares), conocida en la jerga como “contado con liqui”. Una medida de efecto similar ya se tomó al restringirse la posibilidad de invertir en Cedears, títulos de empresas extranjeras que operan en la bolsa local, que también pueden (o podían) revenderse en el exterior en dólares.

Otra medida que el mercado da por descontada es la aplicación de un cargo a la compra de autos importados de alta gama. En el último año, estos vehículos apenas ajustaron sus precios 25%, mientras que los nacionales lo hicieron al 50%.

Respecto del turismo, que le implicó al Banco Central la pérdida de US$ 7.300 millones, se esperan mayores restricciones. Entre las medidas probables figuran que el 20% de cargo que se aplica a la compra de pasajes aéreos también se aplique a la compra de divisas para gastar en el viaje.

Además, se prevé que los requerimientos burocráticos empiecen a hacerse más complejos, al estilo venezolano.

La única medida “ortodoxa” que está en carpeta es una apertura selectiva de importaciones, como forma de presionar a los productores locales para que no reajusten sus precios.

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