Son siete notas claras, que suenan como una marcha fúnebre, en comparación con la alegría de la tonada de Creedence Clearwater Revival con la que Argentina se mofaba de Brasil, a la vez que la convertía en un himno propio. Mi, mi-sol, mi, re, dooo, siiii, con una letra fácil de aprender: “oh, oh-oh, oh, oh, oooh, oooh”. Así cantaban los hinchas alemanes mientras su selección ejecutaba a la de Brasil en la semifinal de Minas Gerais. Con ese son bailaba la verdeamarela en la cancha, llevada por el ritmo de los pies alemanes. Ese era la tonada con la que festejaron los germanos después de ganarle la final a Argentina.
Los campeones tienen su propia canción
La canción de Creedence con la letra “Brasil, decime qué se siente” fue derrotada por un riff de la banda The White Stripes, coreado por el público y bailado por los alemanes