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Los cuatro grandes problemas de la educación uruguaya

Extraedad, deserción, problemas de aprendizaje, conflictos docentes y hasta un diseño institucional complejo son algunas de las principales dificultades

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04 de marzo de 2019 a las 05:03

“Los gobernantes deberíamos ser obligados a llenar todas las mañanas planas como en la escuela escribiendo 100 veces ‘Debo ocuparme de la educación’”, dijo el expresidente José Mujica en el comentado discurso que pronunció al asumir, el 1° de marzo de 2010, ante el Parlamento. 

A nueve años de aquellas palabras y en medio de una nueva contienda electoral, los problemas de la educación vuelven al centro del debate público. Autoridades como el presidente de ANEP, Wilson Netto, o el consejero de Primaria Héctor Florit hablaron en los últimos días de un "discurso instalado" que pretende hacer creer que la educación está mal porque, como dijo Netto, la han tomado "como un botín político".

Eduy21, una iniciativa ciudadana tendiente a comprometer al sistema político con la transformación educativa que reúne a expertos en el área de todos los colores partidarios, presentó “cuatro órdenes de problemas que reflejan cuellos de botella en el avance hacia una educación inclusiva y de calidad”.

Autoridades de la educación y otros expertos discrepan con la totalidad de ese diagnóstico. El Observador habló con unos y otros para analizar cuáles son, según ellos, las verdaderas debilidades del sistema. 

1- Desempeño educativo

Extraedad

Existe consenso entre los expertos en que la extraedad de los estudiantes es un problema. Según el Monitor Liceal 2017, el 21,2% de los alumnos que ingresaron a 1° de liceo en 2017 lo hizo con 13 años o más cumplidos al 30 de abril de ese año.

Para Pablo Martinis, doctor en Ciencias Sociales especializado en Educación y docente de la Universidad de la República y ajeno a Eduy21, es uno de los factores que explica la "brecha importante" a cubrir "en términos de universalización”. Según señaló, en educación media superior el número alcanza el 50%. Además, cree que el problema está muy ligado a la repetición. “No parece ser un recurso pedagógico que favorezca el desarrollo educativo de los estudiantes. Hay que preguntarse qué otras formas de apoyo se pueden implementar".

Luis Garibaldi, exdirector de Educación y actual consejero de Formación en Educación (CFE), coincidió en que el problema existe, pero señaló que está en disminución desde hace más de 30 años.

Bajas y desiguales tasas de egreso

Luego de Guatemala, Honduras y Nicaragua, Uruguay es el país con menos tasa de egreso de secundaria en toda América Latina y el Caribe. El mismo presidente del Codicen reconoció esta realidad el año pasado: solo el 43% de los liceales termina el bachillerato, lo que ubica a Uruguay “en el nivel más bajo de la región”, dijo Netto a Subrayado.

Según Garibaldi, la problemática “tiene que tener un correlato en mejores prácticas y que la sociedad incorpore la importancia de la culminación de la educación", porque se traduce en empleo a futuro.

Entre la población de 18 y 20 años, hay un 70% que no está egresando de la educación media superior, según datos que maneja Renato Opertti, una de las autoridades principales de Eduy21. En su opinión este problema trae consigo otro mucho más grave: “En el quintil de más bajos ingresos, solo 1 de cada 10 egresa de la educación media superior”. A su vez, consideró que la deserción estudiantil trae “expulsión” del sistema.  

Problemas de aprendizaje

Entre muchos números estadísticos que demuestran un déficit en el aprendizaje, el más reciente indica que siete de cada diez escolares de tercer año de Primaria en los contextos más desfavorables no son capaces de ubicar información en un texto, ni de reconocer “elementos básicos de la situación de enunciación”, ni de “deducir el significado de palabras o expresiones a partir del contexto” (salvo que se encuentren en lugares "muy destacados"), según el informe Aristas, elaborado por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa y presentado en octubre de 2018.

“Estamos teniendo dificultades en que los alumnos obtengan niveles razonables de suficiencia en aprendizajes que son fundamentales para desempeñarse en la vida”, sostuvo Opertti al respecto.

2- Sistema disfuncional

La violencia contra los educadores, la sobrecarga laboral, el ausentismo docente, la falta de incentivos y motivación de los estudiantes para aprender, la ausencia de comunidades educativas forjadas a partir de los centros educativos y la carencia de una carrera docente jerarquizada que premie la excelencia, son los puntos problemáticos que Eduy21 señala en este eje.

Para Opertti, en los países donde la educación funciona bien, el docente es “el principal tomador de decisiones del sistema educativo en el aula”. Pero desde el sistema educativo uruguayo, según cree, no se ha logrado dar condiciones de trabajo a los docentes para “que puedan sentirse respaldados, motivados, comprometidos, estabilizados en sus centros, para poder hacer la diferencia en la calidad de los aprendizajes educativos de sus alumnos”.

Luis Garibaldi, como consejero del CFE, prefirió hablar de “desafío” en vez de “problema”. “El desafío es tener una carrera docente que promueva y estimule la formación permanente”, dijo. Además, señaló que se debería lograr que los docentes puedan trabajar en un solo centro para lograr un mayor grado de pertenencia, sobre todo en educación media.

3- Diseño institucional

La falta de liderazgo político y responsabilidad del Ministerio de Educación, y la falta de mando del Codicen, es otro de los puntos planteados por Eduy21.

Según Opertti, “el sistema educativo no ha tenido ni el liderazgo político ni la capacidad técnica. Basta ver el comienzo de clases y uno no sabe quién está al mando de la educación. Unos dicen una cosa, otros dicen otra, no se entiende muy bien”.   

Sin embargo, para Martinis esta es una “discusión estéril” porque “lo institucional no ataca finalmente el fondo del problema” sino “las cuestiones pedagógicas”.

Aunque Garibaldi cree que este modelo “no es el ideal y habría muchas cosas para cambiar”, coincidió en que es un “gran error” destinar tiempo para discutir ese asunto. Agregó que “con los marcos legales existentes perfectamente se puede avanzar en mejoras educativas”.                    

4- Brecha entre escuela y liceo

Cuando se cambia la maestra por los profesores y la moña por la corbata, el cambio se siente. Es que entre Primaria y Secundaria hay grandes diferencias y en eso concordaron los tres expertos consultados por El Observador.

Garibaldi opinó que a través de políticas de formación permanente se puede "minimizar las diferencias entre el salto de un lado a otro”.

Según Martinis, el problema está en que "hay dos modelos institucionales diferentes”. “Primaria tiene vocación universalista. Nace con una vocación de incluir a todos. No así el modelo de Secundaria, que nace con una perspectiva de selección. Entonces ahora nosotros le estamos pidiendo a un dispositivo institucional que integre a todos cuando históricamente estuvo generado en términos de seleccionar y calificar a quienes iban a continuar estudios y quienes no”, concluyó.

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