29 de abril de 2014 11:58 hs

Hace 14 años que Sergio Rodríguez tiene una carpintería. Ubicada en la calle Grecia, en el Cerro, el olor a madera de la carpintería de Rodríguez se siente desde la calle. No vende directo al público, sino que es proveedor de varias mueblerías. En sus épocas doradas, fabricaba muebles que luego esas empresas colocaban en las licitaciones del Estado.Pero el karma de los muebles importados desde China y Brasil no le permite competir más en las licitaciones por un tema de costos, asegura.

“Tratamos de subsistir, pero lo chino nos está matando”, concluyó Rodríguez, quien dijo no entender por qué el Estado uruguayo compra estos productos “de mala calidad”.En los últimos tiempos, desde el gobierno nacional se está intentado brindar un impulso a este sector industrial, que –se estima– brinda empleo a unas 4.000 personas. Hace pocas semanas se inauguró en el LATU un laboratorio de muebles y aberturas de madera.

“Uruguay tiene 1 millón de hectáreas plantadas con árboles, muchas de las cuales están dirigidas a la pulpa de celulosa y a la industrialización de la madera como tal (...). Ahora queremos desarrollar los muebles, que es otra parte de la cadena productiva de la madera”, comentó en la ocasión el ministro de Industria, Roberto Kreimerman.

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El jerarca subrayó que se trata de apuntalar la “tercera industrialización” vinculada al diseño y la elaboración de muebles. Calificó la creación de este laboratorio como un “paso muy grande” para ese sector.

Certificado de calidad
En el laboratorio del LATU recientemente inaugurado, se realizarán ensayos que permitan controlar la seguridad y durabilidad de muebles y aberturas para mejorar su calidad y fortalecer así su producción. Los equipos fueron adquiridos gracias a la cooperación entre el proyecto Econormas Mercosur (con fondos de la Unión Europea y el Mercosur) y el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM).

Según contó el jefe del departamento forestal del LATU, Javier Doldán, este emprendimiento es parte del apoyo que desde el gabinete productivo se quiere brindar a la industria maderera. “El sector muebles es una de las patas débiles dentro de la industria de la madera, ya que no pueden competir por los costos de las materias primas”, señaló Doldán.Se busca crear una certificación de calidad que sea exigida en las licitaciones del Estado, ya que hoy no existen normas relativas a la calidad del mobiliario.

Durante la inauguración, el ministro de Industria explicó que, a futuro, los controles serán obligatorios para todas las compras estatales, y esto permitirá lograr una “igualdad” en los estándares de calidad de los productos que llegan desde el exterior y de los nacionales. Además, se está trabajando con diseñadores uruguayos para darle a los muebles nacionales una veta de diseño como valor agregado, para poder competir mejor.

Doldán subrayó que es necesario “apuntalar la parte de diseño y de la calidad para poder competir, porque la mayoría de las empresas son pymes familiares; entonces, deben tener algún incentivo para poder subsistir”.

Desde el MIEM, la asesora en la División de Política Industrial de la Dirección Nacional de Industrias (DNI), Macarena González, dijo a Café & Negocios que el sector de la madera es un pilar en la economía y que por eso se busca desarrollar concretamente la fabricación de muebles a través del laboratorio del LATU, con el que se va a empezar a “mirar la calidad” en materia de licitaciones públicas.

“Apuntamos con el LATU a mejorar la calidad de los proveedores para que puedan llegar a presentarse en las licitaciones (estatales). A veces no logran llegar a la calidad requerida básica; eso requiere un trabajo fuerte con las pymes. Ese es el público objetivo al que tenemos que ayudar(...). En las compras públicas se trabaja caso a caso. No hay todavía una herramienta concreta, pero se van a armar herramientas específicas”, comentó la asesora de la Dirección de Industrias

Ayuda insuficiente
La Asociación de Industriales de la Madera y Afines del Uruguay (Adimau) tiene 60 socios, entre los que figuran fábricas de muebles, carpinterías de obra, una fábrica de parquet, cinco aserraderos y barracas de madera.

El presidente de Adimau, Roberto Bavosi, recordó que la organización llegó a contar con 200 socios. Pero debido a la pérdida de competitividad, ese número fue bajando paulatinamente.
Un fenómeno que ocurre a menudo en las empresas familiares es que al morir el cabeza de familia, el resto termina dedicándose a otra cosa.

Otras empresas, al ver recortados sus márgenes de ganancia, deciden diversificar el negocio a otra área dentro de la madera. Aunque desde Adimau se valora el apoyo gubernamental que se brindará gracias al nuevo laboratorio del LATU, consideran que para que el sector repunte realmente es necesario un “programa más completo” que les permita competir en las licitaciones estatales.

“Si quieren fomentar la producción nacional, no basta con el laboratorio. El Estado es el primer comprador y, por tanto, debe poner condiciones para que no se compren muebles del exterior que se rompen a cada rato”, advirtió Bavosi, quien señaló que si bien el gabinete productivo (a través del Consejo Sectorial de la Madera) ha realizado acciones para promover el negocio, el mayor esfuerzo se ha hecho en el área de construcción de viviendas con madera y no en muebles.

Desde Adimau están convencidos que poder participar de las licitaciones públicas daría un giro al sector, ya que sería una bocanada de aire para estabilizar a los fabricantes de muebles que van quedando.

La pérdida del oficio
Otro problema grave del sector es la pérdida del oficio. Según los consultados por Café & Negocios para este informe, cada vez se hace más difícil encontrar mano de obra especializada, ya que los salarios del sector no son atractivos. Un aprendiz cobra alrededor de $ 8.000, y lo que sucede es que se termina optando por otro tipo de trabajo, como puede ser la construcción.

De a poco la especialización de este oficio va muriendo con los carpinteros jubilados que no transmiten su conocimiento a los más jóvenes.Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2011 había 936 empresas registradas dedicadas a fabricar muebles.El 84,51% tiene de 1 a 4 empleados, lo que demuestra que la mayoría del sector está compuesto por pyme

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