En paralelo al inicio de la reunión de dos días que inició la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) para determinar la cuantía de lo que se descarta será una nueva suba de sus tasas de interés de referencia, el Departamento de Trabajo informó que el Índice de Precios al Consumidor se desaceleró al 7,1% en noviembre desde el 7,7% registrado en el mes previo.
Se trata del nivel mínimo desde diciembre del año pasado y la evolución intermensual implica una desaceleración mayor que la esperada por los analistas y las consultoras, lo que podría conducir a la FED a decidir una suba de 50 puntos básicos de sus tasas, que actualmente se ubican entre el 3,75% y 4% anual, luego de los últimos cuatro incrementos de 75 puntos básicos.
Según la medición oficial, los precios minoristas registraron un avance del 0,1% en noviembre frente al 0,4% de octubre, dinámica impulsada, en lo esencial, por los precios de las viviendas, rubro que, según destaca el informe, fue "de lejos el principal responsable del aumento mensual" del nivel general de precios; variación que no pudo ser compensada por la caída del costo de la energía, detalló el Departamento de Trabajo en su comunicado.
La FED ha ajustado agresivamente la política monetaria durante este año en un intento por mantener las expectativas inflacionarias bajo control, luego del pico del 9,1% interanual de junio, el registro más alto desde 1981. Desde entonces, a la par de las subas en las tasas de interés, los precios minoristas descendieron lentamente. "Creo que habrá una bajada sustancial el próximo año”, declaró la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, a la cadena CBS el domingo, cuando todavía no se conocía la inflación de noviembre.
Aunque muchos economistas consideran que el Comité Federal del Mercado Abierto de la FED se inclinará por un aumento de 50 puntos básicos, el debate sigue abierto. Algunos funcionarios abogan por mantener una política monetaria agresiva y seguir ajustando la tasa en 75 puntos básicos, no así su titular, Jerome Powell, quien se manifestó a favor de recortar el incremento.
Cualquiera sea la postura que termine primando, las tasas de interés quedarán por encima del 4% por primera vez desde 2008, marcando así el aumento más pronunciado desde 1990 en procura de bajar la inflación al 2% anual, nivel considerado neutro para la economía estadounidense.
"El momento de reducir el ritmo de las subas podría llegar en la reunión de diciembre", advirtió Powell a finales de noviembre, ocasión en la que, sin embargo, puntualizó que “el momento de la moderación es menos significativo que el interrogante sobre cuánto más se necesita aumentar las tasas y cuánto tiempo se debe mantener la política restrictiva”.
Por lo pronto, las sucesivas subas de las tasas impulsaron el costo del crédito e hizo que los hogares y las empresas consumieran e invirtieran menos, lo que ayudó a aliviar la presión sobre los precios. Sin embargo, un freno demasiado repentino de la actividad podría precipitar a la economía estadounidense en una recesión en 2023.
Hasta el momento, y aunque la inflación erosiona el poder adquisitivo, los consumidores estadounidenses parecen optimistas. Según una encuesta de la FED de Nueva York publicado este lunes, los consultados creen que la inflación caerá al 5,23% en promedio dentro de un año, expectativa que es la más baja desde agosto de 2021, y muy inferior al resultado del 5,7% del mes anterior.