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Los secretos detrás del vestuario de la nueva Mary Poppins

Sandy Powell, ganadora de tres Oscar, habla sobre los desafíos de diseñar el vestuario de "El regreso de Mary Poppins"

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11 de enero de 2019 a las 11:56

A Sandy Powell no le tembló el pulso cuando le llegó la oportunidad de ser la vestuarista de la nueva versión de Mary Poppins. Con tres premios Oscar en su haber por su trabajo en La joven Victoria, El aviador y Shakespeare Apasionado, esta mujer de 58 años es una de las profesionales más respetadas en su rubro. 

En El Regreso de Mary Poppins, Powell se enfrentó al desafío de conservar y homenajear el recuerdo de un personaje querido y estimado por generaciones enteras y a la vez darle un toque contemporáneo; debió intentar mantener los estilos del diseño de época y buscar darle toques originales. Por lo que se puede ver en los adelantos, parece que lo logró; una de las cosas que más llama la atención de esta película es, justamente, su vestuario. Por eso, es probable que su nombre vuelva a surgir en la temporada de premios que se viene. El de ella y el de una producción que se estrena el 24 de enero en Uruguay y que llega como una de las principales animadoras del verano. 

¿Cómo definiría su trabajo?

No se trata de vestir personas ni hacer trajes hermosos (aunque disfruto muchísimo haciéndolo), sino que se trata de ayudar a los actores a encontrar a su personaje y ayudar al director a contar la historia. Lo más desafiante en El regreso de Mary Poppins, y el verdadero reto para mí, fue lograr estar a la altura de la primera película. Hicimos un total de 448 trajes originales para la película. 

¿Cómo se creó el look de Mary Poppins en esta película?

La película está ambientada en 1934, durante la crisis económica de Londres, y el director Rob Marshall fue muy específico sobre el aspecto que quería que tuviese: deseaba que el mundo retratado en la pantalla fuera un reflejo de época y que, por ende, fuera sumamente invernal y oscuro, gris y brumoso, como lo es Londres en invierno, sin florituras. Mary Poppins es una institutriz y, si bien hay algo un poquito severo en ella, tiene un gran corazón. Hay una rigurosidad en sus modales que es prácticamente perfecta, de manera que necesitaba que se viera sensata, distinguida y sofisticada, pero no frívola. Los cortes y siluetas no son muy diferentes a los cortes y siluetas que vemos hoy, pero sentí que los colores suaves y florales no eran adecuados para su personaje, así que escogí diseños y estampados más fuertes, audaces y geométricos en las telas, técnicamente correctas para la época: mucho zigzag, diseños espigados y lunares. El patrón de los lunares y el zigzag se repite en todas sus prendas. Principalmente, usa blusas y faldas, pero hay una escena en la que está en la habitación de los niños y se pone un delantal, similar al que vestía Julie Andrews en la primera película, que le da ese look de clásica niñera inglesa.

Su primer look es probablemente el más importante de toda la película, porque es el que todos recordarán. La primera película estaba ambientada en la época eduardiana, y ella llevaba un sombrero y un abrigo ceñido en la cintura, que le llegaba justo arriba de los tobillos de manera que sus piecitos asomaban por debajo. Deseaba crear un estilo muy similar, pero al mismo tiempo quería hacer algo ligeramente diferente, más contemporáneo. Así que la vestimos con una blusa de algodón blanca con lunares, un moñito rojo, bufanda roja, una falda de lana azul y un abrigo de lana azul ajustado de cintura alta, que lleva un cinturón y una capa. Tradicionalmente, el abrigo de una niñera o una institutriz hubiera sido de color azul marino, como el que lleva Mary Poppins en la primera película, pero me imaginé un color un poquito más suave. Elegimos un color más cercano al azul real, que le da más fuerza y profundidad y, de hecho, a la luz del día resalta el color. Por último, Mary Poppins no tiene muchos accesorios. Es una niñera, así que es muy práctica y no usa joyas. Pero a una dama de la época jamás la veríamos sin sombrero o un par de guantes y, posiblemente, zapatos que hicieran juego; así que sabíamos que indefectiblemente debía llevar sombrero. 

¿Qué otros vestuarios destaca?

Tenemos el traje que lleva el día en que los niños rompen el tazón de porcelana Royal Doulton y lo llevan a la tienda de Topsy para repararlo, que termina con una gran canción y el número de baile nocturno de Mary Poppins con los faroleros. En esa escena, ella va sentada en el asiento trasero de una bicicleta, así que yo sabía que el abrigo tradicional no sería el más adecuado; y que además un abrigo de color oscuro no resaltaría entre los faroleros de noche. De modo que —y en un guiño a la primera película— la vestí de rojo con un sombrero azul, zapatos azules guantes azules y un moñito azul, estos últimos, ambos a lunares. En esa escena Mary Poppins no lleva abrigo sino que se trata de un traje de dos piezas, aunque la silueta es muy similar a la del abrigo que lleva cuando aparece por primera vez en la película.

Luego teníamos los trajes pintados para las secuencias animadas donde nuestros personajes de acción real interactúan con personajes animados sobre un fondo animado. Cuando empecé a pensar en estos trajes, se me ocurrió que sería genial hacer que los personajes, realmente, formaran parte del mundo animado. Estos mundos creados por los animadores estaban dibujados y pintados a mano, en contraposición con los estilos de animación más sofisticados que ahora vemos por parte de Pixar y otros, así que decidí tratar los trajes de la misma manera. Trabajé con John Cowell, quien se encarga de la pintura, teñido y todo el trabajo textil en la mayoría de mis proyectos, y a quien conozco hace muchos, muchos años. Resultó ser una de las partes más divertidas de todo el proceso de diseño durante la etapa de preproducción, además de que tuvimos el lujo de disponer de tiempo para experimentar con distintas cosas. Tomamos telas de distintas texturas y pintamos sobre ellas para ver qué superficies se comportaban mejor con la pintura, y qué tipos de pinturas funcionaban mejor en esas superficies, y creamos una suerte de efecto acuarela con los contornos dibujados. Fue un proceso intenso de prueba y error y pasamos por numerosas etapas diferentes antes de hallar algo que realmente nos gustara.

¿Qué se puede decir de los vestuarios de Jack, el personaje de Lin-Manuel Miranda, y los otros faroleros?

A pesar de que debíamos crear este mundo sombrío y oscuro, quería que Jack tuviera un toque de color. Él lleva un chaleco y un pañuelo, y una camiseta a rayas azules debajo de la camisa; y Lin solo se encargó de darle un carácter propio a su vestuario. Yo le di las prendas y él les dio vida por su cuenta. Los faroleros eran hombres de trabajo encargados de iluminar y limpiar las farolas de Londres, y cuando hicimos nuestra investigación nos enteramos de que solían trabajar con su propia ropa, no existía el concepto de “ropa de trabajo” en esa época. Una de las cosas que el director Rob Marshall me pidió específicamente fue que no creara una coreografía de faroleros danzantes que se asemejara a los deshollinadores de la primera película, donde todos llevaban la misma cosa y se veían sumamente uniformes. Quería que creáramos personajes individuales para cada uno de los bailarines, así que realizamos prototipos de cinco o seis cortes diferentes de chaquetas, pantalones, chalecos y sombreros e hicimos que uno de los bailarines se probara cada una de las distintas versiones. Luego lo fotografiamos para ver cuáles podrían funcionar y cuáles eran las mejores combinaciones, y por último, literalmente, hicimos series de fábrica de todas ellas para vestirlos a todos y terminamos confeccionando cientos de prendas. A las prendas luego se las sometió a un proceso de decoloración de la tela, y se les confirieron arrugas o manchas de aceite para que se vieran más desgastadas y verosímiles en la pantalla, lo cual también hicimos con todos los demás trajes. 

¿Cómo fue trabajar con el director Rob Marshall?

Fue muy divertido. Lo más impresionante es lo preparado que está. En todo momento sabía exactamente qué era lo que iba a hacer. Como coreógrafo, todo lo piensa en términos de baile y movimiento, así que cada escena está coreografiada y él siempre es muy claro sobre cómo será su desarrollo. Sabías dónde iría a estar cada personaje, y qué iban a estar haciendo o con quién iban a estar, y cada vez que le presentaba imágenes o ideas del vestuario, siempre era muy receptivo e inmediatamente sabía qué cosas le gustaban y qué cosas no. (Material cedido por RBS) 

Función a orillas del mar
El regreso de Mary Poppins se estrenará oficialmente en Uruguay el 24 de enero, pero este viernes 11 de enero tendrá un preestreno en la novena edición del Festival de Cine Internacional de José Ignacio (JIIFF). La función, como todas las del festival, será al caer el sol (más o menos a las 20.30) en La Bajada de los Pescadores. Luego de El regreso de Mary Poppins, se exhibirá La Favorita, de Yorgos Lanthimos.
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