19 de marzo 2015 - 17:31hs

La cantante brasileña María Creuza, famosa por sus interpretaciones de bossa nova junto a Vinicius de Moraes y a Toquinho en la década de 1970, tiene 71 años. De ellos, 46 los ha pasado sobre diferentes escenarios del mundo cantando y deleitando con su voz delicada. Y según declara la artista a El Observador, aunque solo 18 los vivió en su Bahía natal, el “espíritu bahiano” lo lleva en la sangre y es una de sus señas identitarias.

“Soy bahiana en la alegría de la profesión, por no perder nunca la emoción. Bahía me llevó a la definición del cantante. Más allá de que cantara canciones de influencia folclórica, la música bahiana me condujo hacia ese tipo de repertorio. Siempre estuve buscando la cadencia y por esas cosas de la vida llegué a la bossa nova, con esa cadencia tan especial y ese fraseo que descubrieron João Gilberto, Vinicius y Tom Jobim, y que dio una intensidad maravillosa a la música brasileña. Bahía me trajo la esencia”, cuenta la artista, que se presenta esta noche en el Teatro Metro a la hora 21.

La cantante tenía un programa de televisión en Bahía llamado Encuentro con María Creuza. Además, había ganado el primer lugar en un concurso para el canal Itapoa TV. La gente la conocía en su estado. De allí que la invitaran a los festivales televisivos de San Pablo y Río, “de donde surgieron un montón de estrellas de mi generación, como Toquinho, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Ivan Lins, entre muchos otros”, cuenta.

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“Esos festivales eran una puerta que se abría para todos estos chicos”, recuerda la cantante y piensa un instante, retrocediendo décadas en un segundo. “En esa época Bahía exportaba sus compositores”, agrega.

Una llamada en Río

En la “ciudad maravillosa” apareció la oportunidad. Fue a un festival universitario de la canción, organizado por el canal TV Tupí. Vinicius la vio y le dijo a un amigo: “¿Quién es esa chica? Quiero conocer a esa chica”.

María Creuza tenía 25 años, era una belleza y tenía una voz privilegiada. Alquilaba un apartamento en Copacabana y un buen día sonó el teléfono en su casa. Era el mismísimo Vinicius de Moraes. “Fue la llamada más importante de mi vida”, confiesa ella hoy.

El viejo león de la bossa nova estaba rehaciéndose, reinventándose eternamente. Luego de haber grabado y tocado con guitarristas de la calidad compositiva de Baden Powell, entre otros, ahora había conformado un terceto con un potencial casi inagotable. Había convocado a un guitarrista de excepción y con una gran cualidad vocal, Antonio Bondeolli, más conocido como Toquinho, e integraba a Creuza como la voz femenina.

Pertrechado con estos dos jóvenes talentos, Vinicius se aprestó en 1970 a hacer una gira por el Río de la Plata. Tocaron en Punta del Este, Mar del Plata y luego grabaron un disco emblema en Buenos Aires: Vinicius con Toquinho y María Creuza en La Fusa.

Con Vinicius como cerebro compositor, Toquinho fue su voluntad en las cuerdas y María Creuza se transformó en la expresión vocal aguda y fina del trío. Luego de un éxito inapelable en Uruguay y Argentina, la gira continuó por Europa y Japón, con una repercusión que se transformó en leyenda.

La vida de María Creuza quedó así determinada por la de Vinicius. A tal grado de confianza llegaron que, por ejemplo, protagonizaron la siguiente anécdota, entre miles.

Un día María Creuza recibe otra llamada de Vinicius, desde el bar donde él acostumbrada a parar. “Vinicius vivió todo y bebió todo”, acota María Creuza en un paréntesis.

El compositor se estaba separando de su sexta mujer, que estaba embarazada, y ya frecuentaba a quien sería su séptima esposa. Se encontraba en problemas y necesitaba un refugio. La cantante le ofreció su apartamento, donde tenía una gran bañera. “A Vinicius le encantaba bañarse y pasábamos muchas horas charlando allí”, dice la artista, sin agregar nada más.

Pasado y presente

El espectáculo de esta noche de María Creuza se llama Tributo y los homenajeados son quienes fueron los puntales de su carrera, desde Vinicius a Antonio Carlos y Jocafi, autores de su mayor éxito, Você abusou. Antonio Carlos sería, además, marido de María Creuza.

La música y vida se entremezclan en las canciones de esta bahiana que mira para atrás pero contempla con tranquilidad el presente de ese género en Brasil, porque cree que “por suerte hay renovación”.

La presencia de María Creuza en Montevideo no ha sido ajena en los últimos tiempos. En mayo del año pasado participó en los festejos del centenario del nacimiento de Vinicius en el marco del Cine Fest Brasil.

En cada canción dice seguir sintiendo la misma emoción, y por esas melodías siguen pasando los amores, porque ahora la acompaña en piano su actual marido, el pianista argentino Víctor Díaz Vélez. Es el último integrante del club de corazones solitarios de María Creuza.

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