Los criterios de los árbitros para cobrar penales en el fútbol uruguayo están generando un gran desconcierto. Este domingo, Danubio le empató agónicamente a Central Español con una pena máxima sancionada sobre la hora por Pablo Silveira. Sebastián Rodríguez la convirtió y el encuentro terminó 2-2.
El juez del partido fue Pablo Silveira quien en tiempo real no cobró penal pero detuvo el juego luego de que Ignacio Rodríguez, de Central, que venía de marcar a Mateo Peralta en el área, jugó el balón afuera de la misma, y luego impactó a un jugador de Danubio (posible pisotón), razón por la cual le cobraron falta, le mostraron amarilla y como ya estaba amonestado terminó expulsado.
Desde el VAR, Diego Dunajec y Daniel Fedorczuk llamaron a Silveira a revisar la acción.
En las reiteraciones se vio que Rodríguez fue a marcar a Peralta y entró en contacto con Peralta, que recibía de espaldas.
Hubo contacto en el brazo contra la espalda y un posible leve contacto -levísimo- del pie izquierdo del zaguero con el derecho del danubiano.
No hubo pisotón en zona de tendón de aquiles, lo que hubiera representado una entrada temeraria o -según la intensidad del pisotón- uso de fuerza excesiva. Lo que existió fue un toque mínimo, propio de un deporte de contacto. Un toque con el cual es imposible derribar a un jugador, a menos de que exista un salto y una simulada exageración de ese contacto.
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Viendo ese penal cobrado es bueno recordar lo que dijo Marcelo De León, director del Departamento Arbitral de la Asociación Uruguaya de Fútbol, en un medio radial el pasado 10 de diciembre, repasando la jugada más polémica del clásico de la segunda final de la Liga AUF Uruguaya 2025 donde Nacional le ganó 1-0 a Peñarol en alargue y se consagró campeón uruguayo en el Gran Parque Central.
En aquel partido, Gustavo Tejera no sancionó a los 8 minutos un penal de Diego Romero sobre Leonardo Fernández. El juez de VAR de ese clásico fue Diego Dunajec.
“No todos los contactos son penales sancionables. Los dos jugadores fueron a proponer el juego. A Fernández le quedó larga, no tenía el control. De ahí no provenía una posibilidad de hacer un gol o un pase; los dos arriesgaron y fue un contacto de una intensidad baja. El contacto existió y hubo exageración en la caída de Fernández. Parece que le hubiera arrancado el pie. Ni siquiera hubo una imprudencia para considerarlo falta. El penal tiene que ser una falta clara”, dijo entonces De León.
Tejera, por su parte, le había sancionado a Peñarol penales por contactos de menor intensidad a la falta de Romero sobre Fernández.
Los criterios diferentes para situaciones similares son los que desconciertan al público del fútbol.
El viernes, otro de los directores del Departamento de Arbitraje de la AUF, Juan Cardellino, se refirió al respecto en Carve Deportiva diciendo: "Una de las cosas más difíciles que pretende el arbitraje es lograr la consistencia en la toma de decisiones en el tiempo y que una situación determinada se mantenga con la misma solución arbitral a lo largo de todo el campeonato hasta que no cambie la instrucción".
La mera comparación de estas dos jugadas da cuenta de que esos criterios están muy lejos de uniformizarse en materia de penales.