El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) está convencido de que la “gradualidad” que incluyó en la instrumentación de los principales cambios que traerá consigo la ley de inclusión financiera será clave para que los beneficios alcancen la mayor la cantidad de usuarios. Así lo transmitieron ayer el subsecretario del MEF, Jorge Polgar, y los integrantes de la Asesoría Macroeconómica, Martín Vallcorba y Florencia López, en una conferencia donde explicaron el alcance de esta iniciativa.
Paso a paso
Respecto a la obligatoriedad que tendrán los patrones para pagar el salario de sus trabajadores por medio de bancos o entidades autorizadas a emitir dinero electrónico, Vallcorba recordó que la ley fija un plazo máximo de tres años para que lo haga. “El trabajador podrá optar por mantenerse cobrando en efectivo. No hay una obligatoriedad inmediata”, precisó el funcionario.
Por otro lado, aclaró que la ley “no obliga” a las instituciones financieras o corresponsalías a pagar el salario de trabajadores por medio de una cuenta de nómina que deberá ser gratuita para el usuario. Pero acotó que las instituciones tampoco “podrán discriminar” entre sus clientes, si acceden a abrir cuentas de nómina.
Respecto a las entidades que quedarán habilitadas para emitir dinero electrónico por medio de una tarjeta –que operará igual que una de débito–, Vallcorba informó que antes del 30 de junio el Banco Central (BCU) culminará la reglamentación que fijará las condiciones para las instituciones que decidan operar bajo esta nueva figura. Hasta ahora, el MEF solo recibió el interés de una cooperativa de ahorro y crédito del interior interesada en esta figura, aunque Vallcorba precisó que los futuros interesados deberán acudir al BCU.
Crédito más barato
El MEF considera que la competencia que habrá en el mercado con la posibilidad de tomar créditos con descuento de nómina ayudará a que en un futuro las tasas de interés muestren una “tendencia descendente”.
Asimismo, Vallcorba respondió a las críticas de las cooperativas y de ANDA y dijo que “no es cierto” que estas instituciones estén por debajo del orden de prelación de los bancos, sino que están al mismo nivel. “Esto (por la ley) no es para crear más empresas, sino para crear competencia y bajar el costo del ahorro y el crédito”, acotó Polgar.
ENTREVISTA A JORGE MARTÍNEZ LAGOS
Gerente de la Cámara de Compensación de Perú
Participó, en Uruguay, del Encuentro de Operadores de Cámaras de Compensación de Latinoamérica que organizó Urutec, empresa de Bevsa focalizada en la prestación de servicios tecnológicos al sistema financiero.
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La bancarización es un camino largo y trabajoso
¿Cómo ha sido la experiencia de Perú en la inclusión financiera?
En Perú, el tema de inclusión financiera comenzó hace más de 30 años. Hubo un esfuerzo continuo, modulado, en el que se creó un sistema de entidades financieras que buscan dar créditos a la persona, o a micros y pequeños empresarios, y este sistema es el de las cajas de ahorro municipales de crédito. Son entidades participadas, los dueños son de la municipalidad de la provincia o la ciudad, de la iglesia, de la Cámara de Comercio, del gremio de microempresarios y de una entidad financiera del Estado que es Cofide. Comenzaron en 1982 a crear estas entidades en una ciudad y a dar créditos y se enfocaron en un subsector no atendido por los bancos. Se beneficiaron del regionalismo, en el cual la persona se vio más identificada. Ahora hay 12 cajas municipales en todo el país. Fueron creciendo de manera silenciosa con muy buenos resultados.
Hay quienes se sienten rezagados ante los bancos en el marco de la nueva ley de inclusión financiera.
En Perú pasó que, en 2005, estas cajas municipales habían tenido unas utilidades enormes, con un retorno del patrimonio de más de 35% anual, y le piden a los reguladores del banco central que le den servicios o productos que tenían los bancos, como tarjeta de crédito o cuenta corriente, para competir mejor con los bancos. Ahí los bancos, que no estaban mirando a ese segmento, intentan entrar en el sistema y se dan cuenta de que como banco tienen una infraestructura de costo muy alta por el nivel de servicio, por la regulación, etcétera, para ese segmento. Durante dos años se retiran y la estrategia ahora, que comenzó en 2007, es la de adquirir entidades de microfinanzas y mantenerlas operando tal cual. Darles el soporte económico para que puedan agilizar sus operaciones crediticias y captar más clientes en ese entorno.
Se ajustan al perfil de esos clientes y compiten.
La competencia se da, pero es una competencia impositiva porque obliga a las entidades a tener un mejor gobierno corporativo, a manejar mejor sus fondos, a ser más eficientes en sus procedimientos, a controlar los riesgos, y de esa manera operan hoy en Perú. Hay una abierta competencia entre los bancos, pero no de los bancos directo con las cajas municipales.
¿Qué pasa con las personas que no están acostumbradas a los cajeros y a pagar con tarjetas?
Debería haber asistencia especial para los que lo requieran. Todo el tema de pago es un asunto de hábitos, que es trabajoso, largo, en el que hay que convencer y en donde la persona debe estar dispuesta a probar y ver los beneficios.