Álvaro Zuarzo y Natalie Obiko, AP. Chávez prometió a Morales el pleno respaldo de la empresa estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) para explorar y extraer gas boliviano.
Y después de alienar a compañías más establecidas -particularmente Petróleos Brasileiro SA (Petrobras) de Brasil- con su decreto de nacionalización, Morales podría toparse pronto con una industria disminuida y poco productiva, señalan.
"La confiabilidad es un bien muy preciado en el mercado energético", especialmente para el gas natural que se vende en contratos a largo plazo, especificó.
Chávez negó haber orquestado la nacionalización boliviana, pero asegura que PDVSA está lista para intervenir y llenar cualquier deficiencia.
Ambos mandatarios firmarán una serie de acuerdos para que PDVSA contribuya a afianzar la endeudada y debilitada empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, YPFB.
La compañía venezolana también entrenará a 200 ingenieros bolivianos y construirá una planta de procesamiento de gas y una planta petroquímica.
Habrá que ver si PDVSA está a la altura del compromiso.
Pese a ser un importante exportador de petróleo, Venezuela ha tenido que esforzarse para hacer que su producción de gas natural satisfaga la demanda interna y todavía le faltan años para llegar a exportar gas.
Sophie Aldebert, una experta en gas que trabaja para Cambridge Energy Research Associates en Brasil, dijo que la experiencia de PDVSA se centra en yacimientos submarinos en aguas poco profundas, mientras que los depósitos subterráneos profundos de Bolivia requieren diferente tecnología.
Por el contrario, se considera esencial la presencia de Petrobras.
La compañía brasileña representa una cuarta parte de la producción boliviana de gas y casi la cuarta parte de sus ingresos impositivos.
Petrobras tenía planes de un acuerdo por 5.000 millones de dólares para contribuir a expandir la exploración y producción en Bolivia, pero debido a la incertidumbre ha congelado todos sus planes de inversiones.
Es el mayor accionista de un gasoducto de 2.200 millones de dólares desde Bolivia y ha invertido otros 1.500 millones de dólares en el país.
"Eventualmente, Brasil llegará a un punto en que dirá a Bolivia: 'gracias, pero no los necesitamos más"', conjeturó.
La frustración pública por la pobreza y las demandas de control estatal del gas suscitaron protestas que derrocaron a uno de sus predecesores y contribuyeron a la renuncia de otro.
Un plan ambicioso de canalizar gas por medio de Chile o de Perú para exportar a Estados Unidos en buques cisterna quedó congelado.
Eso deja a Brasil como el gran cliente incuestionable.
Las compañías importantes que operan en Bolivia, incluyendo Petrobras, han planteado la posibilidad de que Venezuela se erija en fuerte competidor si se concreta ese gasoducto.
Los críticos advierten que la ideología izquierdista de Morales y su alianza con Chávez interfieren con una política energética coherente.
"Tengan cuidado o terminaremos sin amigos y solos con Hugo Chávez y su avión", sentenció.