4 de abril 2019 - 5:00hs

Cerca de150 mujeres de todo el país se postularon al llamado ReconverTIte para, precisamente, reconvertirse al mundo de la informática. En particular, con la meta de aprender y trabajar en el poco conocido mundo del testeo de software. Sin embargo, de todas esas candidatas se seleccionarán a 10 que residan en Salto para que comiencen en la primera etapa de formación.

El programa nació como iniciativa de la empresa uruguaya Abstracta, que se especializa en el testeo de software y tiene sedes en Montevideo, Salto, Estados Unidos y próximamente en Inglaterra. La financiación para ello surgió de un fondo para proyectos de inserción social de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación.

Casi la mitad de las mujeres que se postularon para reconvertirse residían en distintos puntos del país y unas 80 eran de Salto, que era lo que pedía el llamado como condición indispensable. El interés nacido desde el resto del país demostró el potencial futuro para la iniciativa. El motivo por el que se elegía ese departamento era porque la empresa tiene su segunda sede allí, desde que uno de los fundadores se mudó, y porque se trata del departamento con mayor desempleo de Uruguay y el segundo en desempleo femenino. “Gracias a la experiencia que ganamos en Abstracta por estar operando en ese departamento, pudimos ver que el modelo de trabajo remoto se puede replicar en cualquier parte y que hay que seguir por ese camino”, explicó Fernanda Sesto, de la empresa.

El testeo es la fase de pruebas de cualquier software, fundamental para certificar que funcione como se pretende. Desarrolladores chicos, por ejemplo los que hacen videojuegos con muy poco presupuesto, generalmente apelan a amigos y redes de conocidos y voluntarios como forma de poner a prueba los avances de su trabajo.

“Todas las empresas que tengan desarrollo de sistemas van a necesitar testing”, aseguró Sesto. Y añadió: “Para eso se pasa por procesos particulares y se usan estrategias específicas. Hay empresas que absorben todo el proceso. Otras tercerizan el testing, aunque tengan testers ya trabajando con ellos”. 

Así, su empresa ha trabajado para clientes nacionales como PedidosYA y Genexus  (para el que desarrollaron GXtest, uno de sus productos estrella), además de muchos emprendimientos de Silicon Valley.

Se realiza de distintos modos. El más básico es el llamado testeo funcional, que es el que apunta a comprobar que el software haga todo lo que el cliente precisa (por ejemplo, si es para un hospital, que actualice los registros y sincronice con todas las demás funciones). También está el aspecto gráfico, ya que se considera que hay funciones y criterios que deben cuidarse siempre, con independencia del tipo de software. En Abstracta hablan también del testeo automatizado y del de performance, que es el que mide en qué punto se satura un sistema, o cuánta demanda resiste un software.

Estos cursos de reconversión laboral para mujeres salteñas serán concretamente de testing funcional. Se trata de conocimientos que pueden ser aplicados tanto al trabajo para una empresa como la de ellos o de forma independiente. Es que además de esa capacitación también habrá una mentora que se ocupará de guiarlas en todo lo que tiene que ver con la búsqueda laboral, el manejo y presentación de redes sociales y el estímulo de la proactividad. Porque esto no implica necesariamente que se les abran cupos laborales en Abstracta.

Tema de género

Ya sea porque no tienen trabajo o porque tienen empleos de mala calidad o baja remuneración, las que se postularon proceden de distintos ambientes. Hay profesionales como escribanas, nutricionistas y contadoras, pero también amas de casa. El requisito del llamado fue solamente tener cumplidos 18 años, bachillerato completo y algunos conocimientos de inglés.

“Lo bueno que tiene el testing del software es que es un trabajo transversal”, explicó Florencia Ripa, de Abstracta. “Esto permite que cada una, desde su profesión, pueda aportar a la industria. Por ejemplo, hay contadores que están testeando software de bancos”, apuntó.

El tema del género y del empleo tiene una realidad particular en la industria del software, donde aproximadamente el 30% son mujeres. En el sector de videojuegos hay iniciativas como la internacional Girls in Tech que promueven la inserción de mujeres. “Creo que hay un tema con las generaciones más chicas, que no tienen tantos roles o modelos a seguir dentro de la informática”, opinó Fernanda Sesto, sobre los motivos de esta brecha. Y afirmó: “Si desde niña te están inculcando que esas figuras son masculinas, se te limita bastante”.

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