11 de septiembre de 2017 16:11 hs

Cientos de miles de independentistas catalanes se congregaron este lunes en Barcelona en una exhibición de fuerza a tres semanas del referéndum de autodeterminación del 1º de octubre que las instituciones españolas quieren impedir.

Extendidos sobre dos amplias avenidas de esta ciudad mediterránea, los manifestantes formaron una cruz de más de un kilómetro de largo en referencia a la X que quieren inscribir en la casilla del Sí en el referéndum.

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La policía local estimó en "alrededor de 1 millón de personas" la participación, mientras que la delegación del gobierno español en la región redujo la cifra a 350 mil personas.

"Habrá lío en las próximas semanas, pero vamos a votar", afirmaba Mari Carmen Pla, con la bandera independentista, de franjas amarillas y rojas con una estrella blanca sobre un triángulo azul, colgada sobre los hombros. "Tengo 70 años. Ya no tengo edad para que me digan lo que tengo que hacer o no. Yo pienso votar y lo haré, aunque me lleven a la prisión", añadía desafiante.

En las pancartas, el mensaje en catalán era claro: "Votaremos" o "Adéu Espanya" (Adiós España). Es la sexta vez consecutiva que se manifiestan por la Diada del 11 de setiembre, día de Cataluña, y esperan que sea la última antes de conseguir la independencia.

El gobierno regional de Carles Puigdemont convocó oficialmente el referéndum de autodeterminación y, si gana el Sí, promete fundar una república en esta región mediterránea de 7,5 millones de habitantes y con una quinta parte de la riqueza de España.

Enfrente se encontrará al ejecutivo español de Mariano Rajoy y las instancias judiciales. Para ellos este escrutinio no se ajusta a la Constitución, que protege la unidad del país y delega la soberanía nacional en el conjunto de la población española.

"El gobierno catalán está a punto", dijo Puigdemont ante corresponsales extranjeros. Y advirtió: "No es una opción que no se realice el referéndum" por muchos obstáculos y acciones judiciales que lleguen desde Madrid.

En los últimos días, la fiscalía se querelló contra todo el gobierno regional y ordenó la incautación del material que pueda ser utilizado en la consulta. La guardia civil registró una imprenta y una revista sospechosas de haber impreso las papeletas de voto.

"No habrá referéndum y haré todo lo necesario para ello, porque es mi obligación", insistió el sábado pasado Rajoy, que este lunes deseaba a los catalanes "una Diada de libertad, convivencia y respeto".

Pero según Puigdemont, la única forma de impedirlo que tiene el gobierno español es sentarse a dialogar un referéndum acordado con Madrid. "Están a tiempo para reflexionar. Hasta el último momento hay tiempo para el diálogo", dijo al culminar su participación en la manifestación.

Una marea humana en Barcelona, una cadena humana de 400 km o una V de victoria de 11 kilómetros de largo. Desde 2012, centenares de miles de catalanes, con sus banderas independentistas, reclaman en este día un referéndum de autodeterminación.

Amplios sectores de Cataluña, con una fuerte identidad e idioma propio, apuestan por esta consulta para resolver el asunto.

El consenso se había roto en 2010, cuando el Tribunal Constitucional recortó un estatuto regional aprobado previamente en referéndum que ampliaba su autonomía.

"Si nos hubieran dejado votar hace unos años, habría ganado el No", reconocía Esther Miret, una contable de 45 años, que se manifestaba con un bebé en su carrito. "Pero no han querido dialogar y la gente se ha dado cuenta que no hay nada que hacer con España".

La marcha de este año debía servir para calibrar fuerzas en el movimiento separatista, desgastado tras años de movilización. Si bien la participación superó los 805 mil de 2016, se quedó lejos de los 1,4 millones de 2015 o los 1,8 millones de 2014, según las cifras de la policía local.

Para quienes se oponen a la secesión, el lema del acto La Diada del Sí era excluyente. "Se nos intenta marginar, expulsar y silenciar de una fiesta que supuestamente es para todos los catalanes", criticó Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos, principal partido opositor en la región.

Según el último sondeo del instituto demoscópico público regional, más del 70% de los encuestados apoyaba celebrar un referéndum, aunque solo el 41,1% quería la secesión frente a 49,4% en contra.

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