27 de agosto de 2014 18:18 hs

La parrillada estaba a oscuras, salvo algunas velas, pero Agarrate Catalina decidió seguir adelante con su despedida. Previo a partir nuevamente y continuar su gira internacional, la murga ofreció un brindis para prensa y amigos y compartir el disfrute. A pesar del apagón.

Uno de esos amigos fue el presidente José Mujica, que decidió pasar a despedir a la murga que comenzó imitando al entonces ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca y realizó el jingle que acompañó su campaña presidencial.

Su gira –que fue declarada de Interés Nacional– entre abril y mayo visitó por primera vez Estados Unidos, China, Corea del Sur, Japón y Australia y su segunda parte comenzará la semana que viene en Egipto, donde realizarán dos shows en Alejandría y El Cairo, y seguirá por Alemania, Italia, dos shows en España y finalmente Rusia.

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El presidente afirmó que Agarrate Catalina se ha transformado en uno de los grandes embajadores de la cultura uruguaya. “Transmiten un Uruguay hermoso y resumen en alguna medida 80 o 100 años de murga. De murga pobre, rotosa, populachera. La alegría de los pobres”, dijo. “Estos muchachos representan la subida cultural promedio del pueblo uruguayo. Tienen letras llena de poesía. Tocan temas humanos muy profundos. No leyeron mucho a Kant, pero anduvieron dando vueltas por ahí”, bromeó el presidente.

“Como espectáculo es de las cosas más populares que tenemos. Me parece bárbaro que se desparramen por el mundo. Que nos den identidad y existencia. Por eso me pareció bien venir a despedir a los amigos”, concluyó.

La murga que se va
Cuando regresó la luz –a minutos de la llegada de Mujica– la murga proyectó parte del audiovisual que vienen armando desde el comienzo de la gira.El grupo viajó con un equipo de la productora DiezCatorce (responsable de su video La violencia, reciente premiado por los Graffiti) y el resultado de las extensas horas de grabación posiblemente forme parte de un documental, según afirmó a El Observador Martín Cardozo.

A lo largo de la gira, cada show fue acompañado de subtítulos que intentaron romper las barreras idiomáticas con éxito: el público se reía donde el chiste golpeaba. “De alguna manera quedamos a merced de los traductores”, contó Tabaré Cardozo. “Yamandú se reunió 6 meses antes de la gira con 16 traductores para hacer la traducción en 16 idiomas. Lo que sí hicimos fue adaptar las letras y tratar de llevar un repertorio lo más internacional y universal posible. Le quitamos las referencias exclusivamente locales y sobre todo las terminologías más lunfardas tratamos de sustituirlas”, agregó. “Se demostró que el humor es universal. Y no es solo la barrera idiomática. La murga era nueva para ellos”, dijo.

También tuvieron en cuenta cualquier dicho que pudiera resultar ofensivo en las diferentes culturas. “De repente para nosotros algo que es una ironía para ellos es una ofensa”, detalló Tabaré. En ese sentido, tuvieron especial consideranción en el cuplé sobre los prejuicios, El novio de mi nieta, donde se hace referencia a “los chinos”. “En todos lados funcionó bárbaro, pero obviamente la primera vez teníamos casí que miedo”, afirmó Martín.

Además de las comunidades de uruguayos en Estados Unidos y Australia en Asia también pudieron encontrar uruguayos. “En China nos encontramos un uruguayo que nos salvó.

Terminó siendo parte del show: lo transformamos en parte del elenco, le pintamos la cara y le pusimos un traje para que hiciera una explicación antes del show sobre la mecánica del humor”, contó Martín.

“En Seúl nos contaron que había 18 uruguayos. Nosotros, siendo 30, estabámos casi duplicando la población”, agregó Tabaré.

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