Narcotraficantes y paramilitares buscan diálogo de paz con el futuro gobierno colombiano
Coincidiendo con los planteos preelectorales del presidente electo Gustavo Petro, una carta de grupos narcos y paramilitares ofrecen iniciar un proceso de pasa a partir del comienzo del nuevo gobierno
En una carta firmada por grupos de narcotraficantes y exjefes paramilitares, dirigida al presidente electo Gustavo Pedro, la vicepresidenta Francia Márquez, al futuro canciller Álvaro Leyva, a religiosos y varias personalidades defensoras de los derechos humanos, se ofrece comenzar un diálogo de paz con el próximo gobierno.
La carta lleva la firma de el clan del Golfo, Los Rastrojos, el grupo Los Shottas de Buenaventura, la Inmaculada de Tulúa, bloque Virgilio Peralta Arenas y grupos mexicanos de Quibdó. Se presentan como gestores de “este hecho histórico”, Luis Calderón Montenegro, Carlos Mario Giménez Naranjo y la Corporación multiactiva víctimas, conflicto y paz y varios exjefes de grupos paramilitares, entre ellos Francisco Zuloaga (a) Gordolindo, actualmente detenido en una cárcel colombiana después de cumplir condena en Estados Unidos.
La misiva afirma que, debido a la confianza que la llegada del nuevo presidente despierta entre los grupos de narcotraficantes, éstos están convencidos de que “es posible la unión real de todos los colombianos en un proceso democrático con eje en la paz para Colombia”.
Los puntos centrales que resumen su propuesta son su disposición a coordinar un cese del fuego a partir del próximo 7 de agosto, a proceder a un desarme en el momento correspondiente, a pedir perdón, aportar a la verdad total e integral, a no repetir actos criminales y reparar acciones previas, a cumplir con la justicia restaurativa, a colaborar con las instituciones en la protección ambiental y a constituir un futuro mejor para las nuevas generaciones.
En sus cinco páginas, la carta abunda en consideraciones sobre la historia de los conflictos armados, la participación del Estado, la aparición de las fuerzas paramilitares y la situación de pobreza y desigualdad como causa de los graves problemas sociales y los enfrentamientos en Colombia.
Los dos principales planteos sobre el futuro de las posibles acciones del gobierno por sus acciones anteriores son el cese de las extradiciones a los Estados Unidos y el no cumplir penas carcelarias por considerar que estas instituciones son “universidades del crimen” y no cumplen con su función de resocialización de los reclusos.
El futuro canciller Armando Leyva dejó entrever que el contenido central de la carta se conocía previamente porque, afirmó “es algo de lo que se tenía noticia tiempo atrás, por alguna razón hablábamos de la paz total”, propósito que fue expresado por Gustav Petro durante su campaña cuando planteó la necesidad de reiniciar el diálogo con la guerrilla de ELN y buscar también negociaciones judiciales con los grupos armados del narcotráfico en aras de la pacificación del país.