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Netto, María Julia y la mediocridad que nos hace peores

Inesperadamente el drama de la semana se dio en el Instituto de Evaluación Educativa (Ineed), cuando su director ejecutivo Mariano Palamidessi renunció.

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03 de noviembre de 2018 a las 09:58

Inesperadamente el drama de la semana se dio en el Instituto de Evaluación Educativa (Ineed), cuando su director ejecutivo Mariano Palamidessi renunció. Con todo el respeto que merece este técnico argentino que por tres años trabajó en el organismo “autónomo”, lo dramático no es su salida en particular, sino las razones por las que se va.
 
El Ineed logró desde su creación, por el trabajo muy serio y profesional de personas como Palamidessi, de su antecesor Pedro Ravela y de los equipos técnicos que ellos dirigieron, un respeto y una rigurosidad que no abunda en el área de la educación en Uruguay. Como definió esta semana el académico renunciante, estos institutos están pensados para molestar. “Es como el periodismo, un buen periodismo tiene que molestar. Si no es un comentarista”, dijo Palamidessi en FM Del Sol. El objetivo de eso es ayudar a levantar el listón todo el tiempo.
 
Y tanto Palamidessi como Ravela molestaron bastante, porque con sus trabajos técnicos demostraron algo que desde hace mucho tiempo es evidente: la calidad de la educación en Uruguay sigue cayendo en picada.
A estos “tábanos” molestos no se los sacan de arriba de manera brusca. Todavía algo de decoro queda. Pero sus superiores los van desgastando. Los trancan en sus tareas habituales, los condicionan, pero sobre todo interpretan de manera complaciente los análisis críticos que ellos hacen. Nada más agraviante para alguien profesional.
 
¿Cuál es el objetivo del Ineed?  “Evaluar la calidad educativa”, dice la ley. No mide ni las políticas ni las personas que las llevan adelante, sino los resultados que logran. El organismo fue creado en 2008 en la ley general de la educación, pero como varias cosas de esa norma -que para muchos colaboró en la profundización del decaimiento que ya padecía la enseñanza- tiene una fuerte carga ideológica.
 
El supuesto es que el Ineed es un organismo autónomo. No depende de nadie, más allá de que tiene relación con el Ministerio de Educación (MEC). Pero en la letra chica está la trampa al solitario que nos hacemos como sociedad: ¿quién nombra a los directores políticos del Ineed? Lo hacen los jerarcas de los propios organismos que luego serán evaluados.  La directiva está integrada por siete miembros: uno designado por el MEC, tres por la ANEP, dos por la Universidad de la República y uno por la educación privada.
 
“Estas pertenencias institucionales y estas culturas organizacionales se hacen sentir a la hora de orientar estratégicamente, pensar y generar el estilo de una organización que tiene que ser autónoma, basada en criterios técnicos, sin interferencias de presiones, preferencias o necesidades políticas”, declaró Palamidessi después de su renuncia. 
 
En la letra chica está la trampa al solitario que nos hacemos como sociedad: ¿quién nombra a los directores políticos del Ineed?
 
Cuando Ravera renunció en 2014 dijo que lo hacía por discrepancias con “la conducción, con la toma de decisiones en la institución, la definición de cómo se lleva adelante la gestión del personal y con los roles respectivos de la presidencia, el director ejecutivo y la comisión directiva”. Eso quiere decir que el problema que ahora señala Palamidessi ya es endémico.
Pero el descaro de las autoridades que quedan cuestionadas por la renuncia y las declaraciones del jerarca, ya rompe los ojos.
 
Tanto la ministra de Educación, María Julia Muñoz, como el presidente de la ANEP, Wilson Netto, aseguraron que el jerarca del Ineed renunció por motivos exclusivamente familiares y no por discrepancias, aunque fue el mismo Palamidessi quien señaló todos estos problemas al hablar de su dimisión. 
 
El descaro de las autoridades que quedan cuestionadas por la renuncia y las declaraciones del jerarca, ya rompe los ojos.
 
Pero hay algo peor que esa mentira y es ponerse las anteojeras e ignorar la realidad que marcan los informes del Ineed. Una de los datos que destacó Palamidessi en FM Del Sol antes de irse fue que “el sistema es muy empinado, sobre todo para los quintiles más bajos”. Es decir, para los más pobres
 
Netto, que por momentos parece vivir en el mundo de Frutillitas, aseguró que “no se puede desinformar a la población” y cuestionó  algunas de las conclusiones del informe Aristas sobre la educación primaria.
 
 
Palamidessi recalcó que solo el 7% del quintil más pobre logra terminar Secundaria. Ni corto ni perezoso, Netto se apuró a corregirlo: “es objetivo que eso ha cambiado", dijo, porque el dato citado por el ex director ejecutivo del Ineed es de 2012 y según cifras de 2017 egresan el 13%. Perfecto. Ahora los uruguayos debemos estar tranquilos con esas cifras.
 
Esa complacencia de Netto es la peor cara de los uruguayos. 
 
Una reforma que llega muy tarde
A muchos uruguayos les resulta aburrido hablar de la crisis de la enseñanza, porque tal vez cuesta dimensionar este tema fundamental y bajarlo a tierra. La realidad es que el hecho de que la educación tenga un nivel regular deficiente afecta en todos los ámbitos: la seguridad, el mundo del trabajo, la inequidad y la propia reproducción de la pobreza. Esta semana hizo su primera presentación oficial el nuevo director ejecutivo de Ceres, Guillermo Tolosa. El economista dio un discurso bastante positivo sobre Uruguay, pero es probable que la gran mayoría del auditorio se haya ido muy preocupada por un aspecto: la educación y en particular por las consecuencias que está generando su deterioro.  Para Tolosa ya no alcanza con una reforma educativa. Eso solucionará el problema a largo plazo, pero lo que habría que discutir ahora como tema principal -desde su punto de vista.- es qué hacer con los uruguayos que ya fueron mal formados. Hay uruguayos con problemas de adopción tecnológica que no tendrán espacio en el mercado de trabajo del futuro cercano. “Para algunos la reforma educativa llegará demasiado tarde”, dijo Tolosa. Sin embargo las autoridades que deben resolver el problema del futuro, eligen no verlo. 
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