Gideon Rachman
Occidente debe mantenerse firme en torno al tema de Ucrania
Si se intensifica el apoyo a Kiev, el tiempo no favorecerá a Rusia
Si se intensifica el apoyo a Kiev, el tiempo no favorecerá a Rusia
Gideon Rachman
¿Está la guerra de Ucrania finalmente marchando bien para Vladímir Putin? El ejército ruso está avanzando en el Donbás. Si el ejército de Putin puede capturar los núcleos industriales de Ucrania y aislar el país del mar, la supervivencia de Ucrania como Estado viable quedaría en tela de juicio.
Ese sombrío escenario es ciertamente posible. Pero no es inevitable, ni siquiera probable. Sin embargo, para evitar que Rusia logre incluso la apariencia de victoria, la alianza occidental que apoya a Ucrania tiene que mantenerse firme y aumentar su apoyo a Kiev. La dinámica de la guerra debe volver a estar a favor de Ucrania antes de que haya alguna
perspectiva de un acuerdo de paz aceptable.
La guerra en Ucrania se libra esencialmente en tres frentes y entre tres protagonistas. El primer frente es el propio campo de batalla. El segundo frente es el económico. El tercer frente es la batalla de voluntades. Los tres participantes son Rusia, Ucrania y la alianza occidental que apoya a Ucrania.
Los ucranianos están cada vez más ansiosos porque les preocupa que el apoyo de Occidente pueda disminuir. Saben que, en una lucha directa con Rusia, Ucrania sólo tiene ventaja en el tercer frente: la batalla de voluntades. Como un país que lucha por su libertad e independencia, los ucranianos están mucho más motivados.
Sin embargo, cuando se trata de potencia de fuego y economía, la ventaja bilateral se inclina hacia Moscú. Rusia tiene más artillería pesada y más aviones que Ucrania y por fin eso se está haciendo notar en el Donbás. Sabine Fischer, académica alemana, dice que el estado de ánimo en Moscú está "volviendo a ser ´podemos ganar esto´". Rusia ha sufrido muchas bajas, pero también Ucrania. El presidente Volodymyr Zelensky dijo recientemente que su país está perdiendo hasta 100 hombres al día. La cifra real puede ser mayor.
Ucrania también ha sufrido daños económicos mucho más graves que Rusia. Se prevé que la economía rusa se contraiga entre un 12 y un 15 por ciento este año. Pero la economía ucraniana, más pequeña para empezar, se prevé que se contraiga un 45 por ciento.
Aparte de una mayor moral, la gran ventaja de Ucrania es el apoyo occidental. Si la alianza occidental les proporciona a los ucranianos las armas y la ayuda económica que necesitan, la balanza de la guerra volverá a inclinarse hacia Kiev.
La semana pasada, la gran delegación ucraniana que asistió al Foro Económico Mundial de Davos se mostró nerviosa ante la posibilidad de que el apoyo de Occidente disminuyera. Los ucranianos están alarmados por la lentitud de las entregas de armas por parte de EEUU y Alemania, lo cual está dificultando su resistencia ante el avance ruso. Les preocupa que, en septiembre, los países occidentales estén más enfocados en sus propios problemas económicos que en la difícil situación de Ucrania.
Temen que algunos países — probablemente encabezados por Francia o Alemania — se aferren a unas ilusorias negociaciones de paz y reduzcan drásticamente el apoyo a Ucrania. Estas inquietudes ucranianas se habrán visto incrementadas por la reciente llamada telefónica entre Putin y Olaf Scholz y Emmanuel Macron, los líderes de Alemania y Francia.
Estos temores son comprensibles. Pero creo (y espero) que sean infundados. El discurso de Scholz en Davos mostró una clara comprensión de lo que está en riesgo en Ucrania. El canciller dijo que Rusia está librando una guerra imperialista y afirmó que "Putin no debe ganar". Es importante destacar que los alemanes dicen lo mismo en privado, insistiendo en que no tienen intención de obligar a Ucrania a ceder territorio y que tienen toda la intención de entregar el armamento prometido.
Si Occidente se mantiene firme, cumple sus promesas y acelera la entrega de armas, disminuirá la presión sobre los ucranianos para que le hagan concesiones territoriales o de otro tipo a Moscú. Con más armamento pesado, los ucranianos deberían ser capaces de mantener a raya a los rusos y luego obligarlos a retroceder. El profesor Lawrence Freedman señala que "Rusia debe ahora defender un largo frente y un considerable territorio ocupado. Sus fuerzas ya están al límite y Moscú está intentando encontrar reservas".
Sin embargo, es en el frente económico donde la posición de Rusia podría debilitarse drásticamente con el tiempo. El ejército ruso ha perdido mucho equipamiento militar. Sustituirlo es muy difícil en una economía machacada por las sanciones occidentales.
Los rusos tienen ahora tanta carencia de semiconductores que, supuestamente, están utilizando chips informáticos de lavavajillas y refrigeradores en equipos militares. El gobierno estadounidense afirma que Rusia ha perdido alrededor de 1,000 tanques en combate y que dos de los fabricantes de tanques del país han tenido que detener la producción por falta de componentes.
La presión financiera sobre Putin también se está intensificando. Actualmente, Rusia sigue recibiendo unos €1 mil millones diarios por la exportación de petróleo y gas. Pero la Unión Europea (UE) tiene previsto ponerles fin a las importaciones de petróleo ruso para finales de año y reducir drásticamente las de gas lo antes posible. Alemania está construyendo y alquilando nuevas terminales para la importación de gas natural licuado, lo cual permitirá que el año que viene comience en serio el proceso de interrumpir las importaciones de gas de Rusia. Los rusos no disponen de los gasoductos necesarios para redirigir ese gas hacia China, por lo que enfrentan un impacto desastroso para sus finanzas nacionales.
La perspectiva de una guerra prolongada es horrible. Pero el gobierno ruso necesita abandonar su objetivo de conquistar nuevos territorios en Ucrania para que haya perspectivas de verdaderas conversaciones de paz. Eso sólo será posible cuando las tropas de Putin se queden sin equipamiento y su gobierno se quede sin dinero.