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Omar, por Jaime Clara

Estilo, originalidad, talento instintivo, buen olfato, las marcas personales del conductor

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12 de septiembre de 2018 a las 15:58

Por Jaime Clara/Delicatessen

Este  texto fue publicado originalmente el 5 de julio de 2006

Siempre se dice que cuando alguien triunfa y no se lo valora, “¡cómo va a ser bueno ese si vive en la esquina de casa!”.

Esa máxima funciona casi como una ley general.

Omar Gutiérrez forma parte del paisaje maragato. Es muy común verlo tomando mate en la Plaza “Treinta y tres” o transitando por las calles de la ciudad. Las pocas veces que he ido a San José en los últimos años, lo sigo viendo saludando, de buen humor y tomándose una pausa para sentarse a conversar con quien lo demande. Omar siempre fue así. Y como uno más de la aldea josefina muchas veces no somos conscientes de lo que este periodista constituye para la historia de los medios de comunicación de Uruguay. Cuando digo que soy de San José, inevitablemente todos responden “...de la República... como Omar”.

Hace más de dos décadas que Gutiérrez saltó a los medios de comunicación montevideanos y consolidó un espacio único y auténtico. Con su estilo, con sus originalidades, con talento instintivo, muy buen olfato (prohibido chistes obvios)  para detectar la cuestión popular y con sus pequeñas transgresiones muy a la uruguaya, pero transgresiones al fin. Pienso en tomar mate ante cámaras y hasta fumar en pleno programa. Contra viento y marea patentó una forma de comunicar única que ya conocíamos en San José, a través de “Polentísimo” o “La noche en punto 41” o de “La bombilla”, junto al inolvidable “Facha” Ruiz. Cambiara al horario que cambiara, Omar siempre fue muy escuchado en la 41.

¿Por qué escribo sobre “el Flaco”? El sábado pasado estuvo como invitado en el programa de Sergio Puglia. Y al escuchar la presentación que hizo el anfitrión sobre el maragato más famoso y más conocido que dio la ciudad, me di cuenta que los maragatos no hemos sido justos con Omar. Como Omar sigue estando todos los días en la ciudad, lo vemos en los lugares que suele frecuentar, se para a conversar de las cuestiones domésticas y de las más trascendentes con la misma calidez, no lo hemos valorado con proyección nacional. “Omar es un profesional con un estilo único, lo han criticado, pero lo más importante de todo es que el fue fiel a sí mismo” dijo Puglia. Y tiene razón. 

En la 41, nunca trabajamos juntos, salvo un intento (juvenil de su parte, infantil de la mía) al hacer una versión para niños de su exitoso “Polentísimo”, que bautizó infelizmente “Polentito”. Fue entre 1976 o 1978. El programa, que contaba con las canciones de Félix Soria en vivo, habrá durado, con suerte tres semanas, si la memoria selectiva no me falla. Recuerdo hasta el intento que llamó simplemente “La disquería del Flaco” que instaló, creo, en 18 de julio y Rincón. Vino a Montevideo y pasó por varias radios. Se le reconoce como el responsable de cambiar el estilo de las noches de los programas de radio con el emblemático “Tren de la noche” de CX 20. Aunque en algún momento trabajamos para la misma empresa (Canal 4) nunca compartimos un proyecto común, así que me siento con total libertad de opinar sobre él. Ambos tenemos gran respeto profesional por nuestro trabajo, tenemos estilos diferentes pero atendemos y conocemos lo que el otro hace. Omar es un tipo tremendamente generoso. Ha sido el trampolín para que muchísima gente –maragatos y/o jóvenes- que pasaron por sus  programas y proyectaran su imagen, incluso, fuera de fronteras. Si no pensemos en Alvaro Navia, por nombrar uno solo de muchos, triunfando en Buenos Aires, tanto en televisión como en la Avenida Corrientes.

Hoy la televisión del mundo celebra y premia estilos “desacartonados”, “desestructurados”, “descontraídos”, atrevidos en muchos casos. ¿No fue Omar el que rompió con los moldes televisivos hace más de veinte años? ¿No lo criticaron y el hombre peleó contra viento y marea para imponer el estilo del que está convencido? Su capacidad de convocatoria está probada, siendo prácticamente el único periodista –por no decir el único- que logró en reñidas elecciones nacionales sentar en torno a una mesa a todos los candidatos presidenciales, salvo alguna previsible excepción. Omar es muy criticado por mil razones, pero él sigue lo más campante haciendo radio y televisión diciendo lo que piensa, sin calcular las consecuencias de sus dichos. Y ni qué hablar del apoyo permanente a los artistas nacionales, sin excepción. 

Omar Gutiérrez no tiene por qué gustarle a todo el mundo. Pero tampoco por no atender ese fenómeno de la comunicación y mirar para otro lado, vamos a opacar una trayectoria que saltó desde San José, pero que sigue estando en San José. Y porque sigue estando todos los días en la ciudad, pucho en la boca, mate en mano, defendiendo sus convicciones futboleras o políticas, o simplemente haciendo chistes parado en la Plaza, no nos damos cuenta que el hombre tiene una estatura nacional que pocos maragatos han conseguido. Aunque a veces junte la Biblia con el calefón y eso incomode a algunos.


“Siempre está...”

A fines del año pasado, hizo su incursión en el dinámico ambiente musical montevideano, un grupo de música electrónica. Su primera aparición pública fue la versión remixada de la canción “Detrás del miedo”, interpretada por Laura Canoura, para el aviso de Yerba Canarias. Nacho Benedetti y Pablo Bonilla bautizaron al grupo “Omar”. Ya editaron un disco que se llama justamente como el periodista maragato. En ese disco hay una docena de temas que indaga los límites de la música electrónica, tan difundida en estos tiempos, al amparo del Bajo Fondo o el Proyect Tango. En el disco “Omar” hay murga, canto popular, entre otros ritmos. Hay nuevas versiones de temas clásicos, componen, re-crean y recrean, con respeto y talento. En una entrevista explicaron el por qué eligieron ese nombre para bautizar al dúo. “Con respecto a Omar Gutiérrez, consideramos que es un gran comunicador y que tiene muy claro sus objetivos: qué quiere decir, cómo y a qué target va dirigido. Tan es así que su público es muy heterogéneo, integrado por varias capas de la sociedad uruguaya. Nosotros tomamos elementos de todas ellas y las volcamos en nuestra música, de ahí Omar y de ahí nuestra música. Nos sentimos parte de este país y de sus hábitos: comemos en carritos, crecimos escuchando canto popu y en el zapping televisivo siempre está Omar.”

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