Cada año, las radios y portales de música estadounidenses entran en una competencia de lo más curiosa: tratar de predecir cuál será la próxima canción exitosa del verano.
Para descifrar este misterio entran en juego varios factores claves como las cifras de venta del single o disco del artista, sus reproducciones totales en YouTube o la cantidad de veces que las emisoras pasan la canción por día.
Como toda canción de verano, esta debe cumplir con algunos requisitos esenciales: tener una letra y estribillo pegadizo, ser completamente o al menos parcialmente bailable y pertenecer a algún artista conocido (al menos que la canción sea un hit instantáneo de esos inexplicables como lo fue Gangnam Style de PSY).
En 2013 se puede detectar alguna que otra tendencia a nivel compositivo en los hits del verano. La música con componentes electrónicos en diferentes variedades (techno, EDM, dubstep) está presentes en varios géneros y artistas muy disimiles entre sí.
Como principal contendiente está Get Lucky, hit del dúo francés electrónico Daft Punk de su último álbum Random Access Memories. Reproducida hasta el hartazgo desde su lanzamiento en abril, la canción encontró la fórmula del hit inmediato al mezclar el encanto de la voz del rapero Pharrell, las guitarras del productor Nile Rogers y las bases electrodisco de “los robots”. Imposible no dejarla sonando por un rato.
Sorpresivamente, Pharrell (más conocido por su faceta como productor artístico que como artista) también participa en otra de las canciones del momento en el hemisferio norte. El tema Blurred Lines de Robin Thicke se posicionó rápidamente en la cima de rankings como Billboard. El single del cantante de R&B californianos vino acompañado de dos polémicos videos en los que varias modelos se pasean frente a los músicos (en topless o no, dependiendo de la versión del video).
El rapero Macklemore, que supo ser la sensación musical de 2012 con su tema Thrift Shop, volvió con otra canción pegadiza de su disco The Heist, titulada Cant’t Hold Us.
El caso de Icona Pop y su tema I Love It es llamativo aunque no extraño. La canción necesitó cerca de un año para cruzar desde las radios europeas hasta los rankings norteamericanos, en los que se mantuvo arriba por semanas. Por allí también andan con nuevas canciones sensaciones pop como Selena Gomez y Miley Cirus, y otros viejos jugadores como Mariah Carey y Justin Timberlake.
ada año, las radios y portales de música estadounidenses entran en una competencia de lo más curiosa: tratar de predecir cuál será la próxima canción exitosa del verano.
Para descifrar este misterio entran en juego varios factores claves como las cifras de venta del single o disco del artista, sus reproducciones totales en YouTube o la cantidad de veces que las emisoras pasan la canción por día.
Como toda canción de verano, esta debe cumplir con algunos requisitos esenciales: tener una letra y estribillo pegadizo, ser completamente o al menos parcialmente bailable y pertenecer a algún artista conocido (al menos que la canción sea un hit instantáneo de esos inexplicables como lo fue Gangnam Style de PSY).
En 2013 se puede detectar alguna que otra tendencia a nivel compositivo en los hits del verano. La música con componentes electrónicos en diferentes variedades (techno, EDM, dubstep) está presentes en varios géneros y artistas muy disimiles entre sí. Es que no hay forma de determinar quién va a ser el gran hacedor de hits de la temporada.
Como principal contendiente está Get Lucky, hit del dúo francés electrónico Daft Punk de su último álbum Random Access Memories. Reproducida hasta el hartazgo desde su lanzamiento en abril, la canción encontró la fórmula del hit inmediato al mezclar el encanto de la voz del rapero Pharrell, las guitarras del productor Nile Rogers y las bases electrodisco de “los robots”. Imposible no dejarla sonando por un rato.
Sorpresivamente, Pharrell (más conocido por su faceta como productor artístico que como artista) también participa en otra de las canciones del momento en el hemisferio norte. El tema Blurred Lines de Robin Thicke se posicionó rápidamente en la cima de rankings como Billboard. El single del cantante de R&B californianos vino acompañado de dos polémicos videos en los que varias modelos se pasean frente a los músicos (en topless o no, dependiendo de la versión del video).
El rapero Mackelmore, que supo ser la sensación musical de 2012 con su tema Thrift Shop, volvió con otra canción pegadiza de su disco The Heist, titulada Cant’t Hold Us.
El caso de Icona Pop y su tema I Love It es llamativo aunque no extraño. La canción necesitó cerca de un año para cruzar desde las radios europeas hasta los rankings norteamericanos, en los que se mantuvo arriba por semanas. Por allí también andan con nuevas canciones sensaciones pop como Selena Gomez y Miley Cirus, y otros viejos jugadores como Mariah Carey y Justin Timberlake. l