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Para orientarse en la jungla de Internet

En la prehistoria de la web los Favoritos servían para guardar las páginas que queríamos volver a consultar. Con casi 700 millones de sitios, ya no sirven para nada. Opciones para organizarnos.

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08 de mayo de 2012 a las 00:00

¿Se acuerdan de la época en que Internet era Altavista y Netscape y en que sólo había una decena de sitios web en los que teníamos interés de entrar? Seguramente no lo recuerdan o directamente nunca lo experimentaron. En 1996 o 1997 la web era una promesa gigante en la que algunos confiábamos, o un nuevo entretenimiento que para otros no tendría demasiado futuro.

Entonces era fácil acordarse de los sitios web a los que queríamos ingresar. O guardar los pocos que visitábamos en Favoritos. Entonces había 19.000 sitios web indexados. En mayo de 2012 son casi 668 millones de sitios los que existen, según un estudio de Netcraft.

Por eso durante varios años los llamados Favoritos de los navegadores (en particular de Internet Explorer, que fue el que se usó masivamente hasta hace poco tiempo) eran una herramienta útil. Uno podía guardar ahí los sitios a los que deseaba regresar e incluso crear carpetas temáticas para organizar el contenido. Pero los Favoritos pronto se volvieron inservibles; una cosa es tener 50 links favoritos y otra es almacenar 1000. ¿Cómo encontrar algo entre 1.000 links? Imposible. Los Favoritos del navegador se convirtieron en un anacronismo de la propia red.

En los últimos años comenzaron a surgir diversos servicios de “online bookmarking” (una traducción imperfecta sería servicios de marcación de preferencias). Son los favoritos de la era 2.0. Estas herramientas permiten guardar todo lo que nos gusta o interesa –sitios a los que queremos volver a acceder- y luego encontrarlo a través de un buscador interno que funciona en base a palabras clave. Aquella nota que me había interesado sobre cómo está cambiando el lenguaje por influencia de los modismos que usamos en Internet: ¿dónde la vi?, ¿cuándo fue publicada?, ¿cómo la encuentro de nuevo?

Esto es lo que permite hacer, con sencillez, servicios como Read it later (que se acaba de rebautizar Pocket), Instapaper o Diigo, sólo tres de las muchas herramientas de bookmarking que están disponibles en Internet. Elegí estos porque funcionan bien, en múltiples plataformas (iPhone, iPad y Android, además de la propia computadora y a veces incluso Kindle) …y porque son mis favoritos.

Read it later/Pocket permite guardar una nota, un video, un sitio web o cualquier cosa que ves en Internet y que te interesa, desde tu propia computadora, enviando el link por mail (esto es lo menos práctico) o desde un smartphone o tableta. Hay un sistema especial que permite ubicar un botón o una extensión en la barra de herramientas. Basta con apretarlo (Pocket o Read Later o Diigo) cuando estamos en el sitio que queremos guardar, para que pase a formar parte de un listado personal. Luego podemos buscar esa nota para leerla en la propia PC, en la tableta, en el Kindle o en casi cualquier otro aparato. Pocket también funciona asociado a servicios tales como Twitter, Zite o Flipboard. Si leíste un tweet con un link que te interesó, es posible integrarlo a la lista.

Instapaper es similar al anterior, con la única desventaja de que permite buscar algo guardado pero según etiquetas, y no basándose en palabras claves. Si voy a buscar la nota del New York Times, podría usar como palabra clave “web”, porque seguramente no me acordaría del título literal. En el caso de Instapaper debería tener clasificada esta nota según etiquetas (web, Internet, lenguaje), para luego encontrarla con facilidad.

Un tercer servicio que vale la pena estudiar y usar es Diigo. Es algo más que los anteriores, porque si bien guarda links, también tiene una función muy útil para quienes leen online: genera un resaltador virtual, como los marcadores de colores brillantes que usamos en la vida real para llamar la atención sobre algo importante o destacable en un texto.

Cualquiera de estos servicios hace la vida más fácil en la jungla de Internet. Si los prueban y les encuentran utilidad, ¿me cuentan? Si utilicé algún concepto o palabra que más que castellano parece chino, ¿me cuentan?

Bonus track: un servicio útil para limpiar a una página web de estilos molestos y quedarse con el texto puro y simple es Readability. Se instala un marcador (de igual forma que expliqué para Pocket y el resto de los servicios); al apretar ese botón la página repleta de banners, colores y animaciones se transforma en una hoja en blanco, con tipografía agradable y bien interlineada, ideal para leer en pantalla.

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