Cada generación de música se nutre de sus antecesores. Los artistas tienen diferentes influencias, algunas más claras que otras, que se perciben en su música. Pero a veces la admiración se traduce en una copia.
A lo largo del tiempo, diferentes artistas han realizado y recibido acusaciones de plagio, que puede ser por la toma de una melodía o progresión de acordes, o por el sampleo de un fragmento de una obra para ser utilizada en otra. A veces la copia es intencional, en otros casos es accidental e incluso inconsciente, pero hay canciones que al escucharlas juntas se percibe el parecido.
Eso sucede con Blurred Lines, el hit 2013 de Robin Thicke y Pharrell Williams, que recibió una acusación de plagio de parte de los hijos del músico Marvin Gaye por el parecido con la canción del artista Got to Give it up. El parecido existe, y logró convencer al jurado del caso, que determinó que Thicke y Williams paguen unos U$S 7,3 millones a los descendientes de Gaye.
Además, Williams ha recibido otra demanda, por las similitudes entre su éxito Happy y la canción Sexy Ways del grupo Funkadelic.
Led Zeppelin, The Beatles, Oasis, Shakira y los Rolling Stones han recibido acusaciones de plagio a lo largo de su carrera. Incluso en Uruguay se dio el caso de la cantante española Rosana y los compositores de la canción Uruguay, te queremos ver campeón, himno de la selección uruguaya en la Copa de Oro de 1980.
Otros casos
My Sweet lord: Este clásico de la carrera solista de George Harrison fue determinado en 1971 como plagio de la canción He´s so fine de Ronald Mack, interpretada por The Chiffots, de 1963.
Da ya think I´m sexy: El músico brasileño Jorge Ben ganó un juicio contra Rod Stewart, por la similitud patente entre las melodías de su canción Taj Mahal y el éxito del cantante inglés
Soñaré: La justicia determinó en 2014 que la española Rosana no plagió a los uruguayos Roberto Da Silva y Alberto Triunfo por Uruguay, te queremos ver campeón