26 de marzo de 2015 21:23 hs

La cantidad de hogares pobres descendió en 2014 por décimo año consecutivo, acompañado por una caída en los niveles de desigualdad de la población. De igual modo, encontró un nuevo piso la cantidad de personas que aún mantienen ingresos insuficientes para satisfacer sus necesidades básicas alimentarias, a pesar de que el nivel de indigencia ya se encontraba en niveles mínimos.

De acuerdo al estudio sobre la “Estimación de la pobreza por el método del ingreso” que ayer publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE), el año pasado el 6,4% del total de los hogares uruguayos se encontraban por debajo de la línea de la pobreza lo que significó una reducción de 1,4 puntos porcentuales respecto al dato de 2013 cuando el nivel de pobreza alcanzó el 7,8% de los hogares uruguayos. De este modo, se registró el menor nivel de pobreza desde al menos 2001 –cuando hay registros comparables–, y fue el décimo año de caída consecutiva.

Por otro lado, mientras que en 2013 el 11,5% de las personas eran consideradas pobres, el año pasado de cada 1.000 uruguayos, 97 no superaron el ingreso mínimo para cubrir las necesidades básicas tanto alimentarias como no alimentarias, lo que implicó que aproximadamente 61 mil personas superaran el umbral de la pobreza, según los cálculos de la Unidad de Análisis Económico de El Observador, en base a las proyecciones de población del INE. Actualmente, 335 mil uruguayos se encuentran por debajo de la línea de la pobreza.

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La indigencia, en tanto, pasó de representar el 0,3% de los hogares en 2013 (dato que no variaba desde hacía tres años) al 0,2% de los mismos el año pasado. Eso implica que abandonaron esa condición cerca de 6.800 uruguayos.

A diferencia de la pobreza, la indigencia se define como las personas que pertenecen a hogares que no sólo no poseen ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas en su conjunto, sino incluso, para cubrir los requerimientos mínimos alimenticios de sus miembros.

A pesar de ser un nivel muy bajo de indigencia, que se encuentra en valores históricos, todavía quedan 10.500 personas que no alcanzan a satisfacer las necesidades mínimas de supervivencia. Cuando comenzó la serie, en 2001, 56 mil uruguayos se encontraban en esa situación, lo que implica una reducción de 81,6% en el período considerado.

Pero además de reducirse el nivel de pobreza e indigencia, también se registró una menor concentración de la riqueza. El índice de Gini, que mide el nivel de desigualdad de ingresos se redujo de 0,384 a 0,381, revirtiendo la suba del año anterior, aunque no alcanzó el nivel de 2012. El indicador va de cero a uno, donde los extremos corresponden, respectivamente, a un estado ideal donde todos los hogares perciben el mismo ingreso y uno donde un solo hogar concentra todos los ingresos.

De igual modo, comparando por deciles, se observa una reducción del ratio entre el 10% de los hogares que perciben menores ingresos y el 10% que obtienen los mayores niveles. Así, mientras que en 2013 el 10% de los hogares más ricos ganaban 11,9 veces más que los del decil más pobre, esta relación pasó el año pasado a 11,6, la menor desde al menos 2006.

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