La batalla por Amona, un enclave israelí en el corazón de Cisjordania, aparece como una prueba para el primer ministro en funciones Ehud Olmert, quien ha dicho que actuará resueltamente contra los colonos que violan la ley.
Los choques en el asentamiento de Amona recordaron las escenas más violentas del repliegue de Gaza y partes de Cisjordania en agosto pasado, cuando Israel desmanteló 25 asentamientos.
Finalmente, los policías tomaron los tejados y se llevaron por la fuerza a los colonos. Para el mediodía, las topadoras habían demolido la primera de nueve viviendas en Amona.
El ministro de Defensa, Shaul Mofaz, dijo que estaba resuelto a desalojar a los colonos. "Este conflicto tiene una solución posible, que impongamos la ley y el orden contra los revoltosos", dijo Mofaz en entrevista con la radio militar.