A los tres años le diagnosticaron autismo. Cuando a los 16 visitó la granja de su tío en Arizona, se fijó en una máquina que se usaba para tranquilizar al ganado para que el veterinario lo revisara. Esa fue la inspiración de Temple Grandin para construir una máquina de dar abrazos.
Por el bien de ellos
Temple Grandin, conocida por sus trabajos en autismo y bienestar animal, visitará Montevideo y dará conferencias sobre ambas temáticas