Stephen Bush
¿Por qué las mujeres votantes en el primer mundo se están cambiando a la izquierda?
En todo el mundo democrático, las mujeres están optando cada vez más por apoyar a los partidos progresistas
En todo el mundo democrático, las mujeres están optando cada vez más por apoyar a los partidos progresistas
Stephen Bush
En 1911, Winston Churchill, en aquel entonces un ministro del Partido Liberal, le advirtió al primer ministro, H. H. Asquith, que si el gobierno perseguía el voto para las mujeres, se arriesgaba a morir "como Sísara, a manos de una mujer". Una de las razones por las que los miembros del Partido Liberal estaban divididos sobre el tema es que algunos temían que extender el voto a las mujeres, sobre la misma base de la que entonces disfrutaban los hombres, les concedería el derecho al voto a mujeres sin vínculos económicos pero que se beneficiaban de las herencias, impulsando el poder electoral del Partido Conservador y perjudicando el del Partido Liberal.
En la actualidad, la posición económica de la mujer británica promedio es significativamente mejor que cuando sus antepasadas obtuvieron el voto por primera vez. Es más probable que ella haya ido a la universidad, que tenga un escaño en el Parlamento, que sea jueza, que forme parte de la junta directiva de una compañía del FTSE 100 o que sea multimillonaria. Ella vive más tiempo y tiene más probabilidades de tener propiedades. Pero, en el campo de batalla electoral, ha pasado de ganadora a perdedora.
A lo largo del siglo XX, la mujer británica promedio tenía más probabilidades que el hombre británico promedio de apoyar a los victoriosos candidatos del Partido Conservador. En el siglo XXI, la tradicional brecha de género se ha invertido: para las elecciones de 2019, la mujer británica promedio tenía más probabilidades de haber apoyado a los candidatos del Partido Laborista que el hombre promedio. La brecha de género era de 13 puntos.
La historia del cambio de comportamiento electoral de las mujeres británicas es bastante típica. Durante la mayor parte del siglo XX, las mujeres eran más propensas que los hombres a apoyar a los partidos de la derecha en todo el mundo democrático. Hoy en día, sin embargo, es al revés: las votantes se han movido, en palabras de Beyoncé, "hacia la izquierda, hacia la izquierda".
¿Qué está impulsando este cambio? No creo que lo que estamos viendo aquí sea una historia de fracaso de la derecha por ganarse a las mujeres. El hecho de que Mitt Romney y Theresa May obtuvieran resultados tan bajos entre las mujeres como Donald Trump y Boris Johnson es una buena señal de que la diferencia tampoco puede explicarse de forma creíble a través de las personalidades de los candidatos individuales.
Aunque existe una clara división de género entre liberales y conservadores en el comportamiento electoral, no hay una división tan clara en cada tema. Aunque las votantes del Reino Unido y de EEUU son más propensas a tener posiciones liberales en cuanto a los derechos de las personas transgénero, también son más autoritarias en cuanto a la delincuencia. En Israel, las mujeres israelíes son más propensas a estar de acuerdo con una serie de posiciones políticas cercanas al corazón de la derecha, pero también son más propensas a apoyar Estados de bienestar más robustos y a ser liberales en una serie de cuestiones sociales.
Una gran parte de la diferencia es la “relevancia", o sea una forma educada de expresar cuánto se puede persuadir a los votantes para que les importe, o no, un bledo un tema en particular. En las encuestas, las mujeres israelíes son más de derecha en cuestiones de seguridad que los hombres, pero el hecho de que vayan a votar por partidos de izquierda sugiere que les importa menos. En el Reino Unido, aunque no hubo diferencias estadísticamente significativas entre el voto de hombres y de mujeres en el referéndum sobre el Brexit, los hombres fueron más propensos a priorizar el resultado en las elecciones posteriores. Como resultado, en 2019 el Partido Laborista obtuvo peores resultados entre los hombres que estaban a favor de salirse de la Unión Europea (UE) que entre las mujeres que también apoyaban esa posición. Pero que la "brecha de género" sea en realidad una "brecha de relevancia" no nos acerca más a entender por qué existe en primer lugar.
Yo creo que el gran cambio aquí es, en realidad, un cambio económico. Muchos más hombres están viviendo hasta la edad de la jubilación, la cual es generalmente, pero no siempre, un rango de edad en el que los partidos de izquierda tienen dificultades abriéndose camino. Muchas más mujeres — el 57 por ciento de los estudiantes en el Reino Unido son mujeres, y sólo el 43 por ciento son hombres — están ingresando en la educación superior y, en todo el mundo democrático, las graduadas son más propensas a votar por partidos de izquierda que de derecha.
Aumentando aún más la brecha de género está el hecho de que, aunque las mujeres con un título universitario tienen más probabilidades de recibir un aumento individual de sus ingresos en comparación con las que no lo tienen, los hombres graduados siguen teniendo más probabilidades de tener un mayor ingreso. Y una de las razones por las que los partidos socialdemócratas tradicionales han tenido problemas es que, si bien se están ganando a algunos graduados, todavía les está yendo muy mal entre los graduados adinerados, o al menos no les está yendo lo suficientemente bien como para compensar la pérdida de votos en áreas que alguna vez fueran dominadas por la producción industrial.
Aunque la mujer promedio pudiera contar con más probabilidades que antes de tener un empleo bien remunerado, o de formar parte de la junta directiva de una compañía, también es más probable que tenga que responder preguntas sobre el cuidado de los niños y sobre las boletas de calificaciones de sus hijos, lo cual también explicaría esas diferencias en relevancia. La nueva brecha de género no es una extraña fuerza compensatoria de las nuevas posiciones económicas de hombres y mujeres; es una consecuencia de ellas. Los temores de Churchill de que un gran grupo de votantes sin vínculos con un lugar de trabajo les causaría dificultades a los partidos liberales resultaron ser correctos, pero no necesariamente de la manera que él pudiera haberlo anticipado.