29 de abril de 2014 19:32 hs

Para a los exportadores uruguayos, el país ha logrado competir en una carrera de fondo por más de una década, pero desde el próximo año, si quiere mantener el ritmo de crecimiento de más de 5% anual deberá entrenar más duro para bajar el déficit fiscal, mejorar su competitividad, poner a punto su infraestructura logística, aumentar la calidad de la educación y combatir con éxito la inseguridad pública.

En una conferencia acerca de la Agenda para potenciar al Uruguay competitivo, organizada ayer por la Liga de Defensa Comercial (Lideco), Álvaro Queijo, presidente de la Unión de Exportadores (UE) apuntó los dardos contra los problemas de competitividad en el campo laboral y en ese sentido pidió “más madurez” a empresarios, trabajadores y al gobierno. Dijo que el Poder Ejecutivo debería tener únicamente un papel de juez en las relaciones laborales.

En la conferencia, realizada en la sede de la Unión Postal de las América, España y Portugal, y en la que también intervino el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, el empresario advirtió acerca de las debilidades de la economía uruguaya para enfrentar los cambios que se avecinan en la economía mundial y que golpearían en el próximo período de gobierno.

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A partir de 2015 el escenario económico internacional será muy distinto al que disfrutó la administración de Tabaré Vázquez (2005-2010) y la actual de José Mujica, con tasas de interés mundiales de cero por ciento, dólar bajo, ingreso de capitales de mercados emergentes, China como motor de la demanda mundial y precios altos de commodities. Por el contrario, desde el próximo año, el país deberá desenvolverse en un mundo de aumento de las tasas de interés, dólar en alza, salida de capitales de mercados emergentes, desaceleración china y caída de los precios de las materias primas. Y todo ello pega a Uruguay de diferentes maneras. Por ejemplo: quien se desacelera (China) es el principal socio comercial de Uruguay; un aumento de las tasas de interés de Estados Unidos frena el flujo de capital a los mercados emergentes; el fortalecimiento de Estados Unidos repercute en la financiación local y en los mercados de divisas; un aumento de los rendimientos de los bonos estadounidenses, reduce el atractivo de las inversiones en las economías latinoamericanas, lo que ejerce una presión sobre las monedas locales como el peso.

¿Está preparada la economía uruguaya para la nueva cartografía económica mundial?
Los exportadores uruguayos responden a esa pregunta con un dibujo en el que se representa un vaso con agua hasta la mitad del recipiente. Ese vaso medio lleno, que representa las fortalezas económicas, está integrado por el aumento de las reservas, la mejora de la deuda, el riesgo país, la estabilidad macroeconómica, la llegada de inversión extranjera, la baja de la pobreza, el crecimiento económico, la evolución de los salarios y un bajo desempleo.

Pero al mismo tiempo, existe un vaso medio vacío por el deterioro fiscal, el déficit de cuenta corriente, la necesidad de más inversión, la pérdida de competitividad ante la región y los países desarrollados, la inflación cercana a los dos dígitos, las carencias de infraestructura, y los problemas de seguridad y calidad de la educación.

Mea culpa
Esos ocho puntos débiles del país, en un marco de cambio de viento de la economía, son las preocupaciones centrales de la UEU. Ante ese cuadro algo más difícil, la gremial advierte los problemas de competitividad de Uruguay, incluso ante países de América Latina. En ese sentido, Queijo dijo que Uruguay se destaca en la región por sus instituciones, pero está atrás en “eficiencia del mercado laboral”. “Ahí estamos liderando lamentablemente en la región en los problemas que tenemos por problemas sindicales, problemas de productividad”.

Queijo indicó que “la conflictividad laboral ha crecido significativamente en los últimos meses”.
Según el Instituto de Relaciones Laborales de la Universidad Católica , el trimestre enero-marzo de 2014 registró la conflictividad más alta de los últimos 15 años.

“Parece ser una tónica en la cual ni empresarios, ni trabajadores, ni el gobierno parece que estamos trabajando correctamente porque los resultados están ahí. Podemos decirnos muchas cosas, pero creo que tiene que haber mucha más madurez en el sector empresarial, como el sector trabajador y también el gobierno” que debería tener “una función más de juez” en las relaciones laborales.

El titular de los exportadores reconoció que hubo un aumento de la productividad (medida en volumen físico exportado sobre horas trabajadas) en el agro, aunque no así en el sector manufacturero.

Mencionó la evolución del tipo de cambio y de la inflación, lo que también golpea a la productividad.
También se refirió a un “aumento exponencial de las tarifas de energía en dólares”. Reconoció que el gobierno está “trabajando bien” en esa materia, pero precisó que aún el país está lejos de ser competitivo. “Todavía es un saco pesado de arena”, acotó el empresario. Para Queijo la agenda de competitividad debería incluir temas como inflación, coordinación de políticas macroeconómicas (monetaria, fiscal y salarial), infraestructura y educación. Todo ello es necesario para que los exportadores pueden correr sin sobrepeso.

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