No se ha demostrado que el uso de probióticos sea dañino para personas saludables. Sin embargo, personas con enfermedades graves o inmunodeprimidas deben tener cuidado y estar asesorados a la hora de consumir este tipo de alimentos o tomar suplementos dietarios.
Dentro de los efectos secundarios que pueden acompañar su consumo están los gases y la hinchazón, síntomas que suelen ser leves y permanecer por cortos tiempos. Sin embargo, pueden aparecer en ciertos casos efectos secundarios más graves como reacciones alérgicas, tanto al probiótico como a otros ingredientes dentro del alimento o suplemento. En todo caso, antes de comenzar a tomar probióticos o cualquier tipo de suplemento dietético lo ideal es asesorarse con un profesional de la salud.
Dentro de los alimentos y bebidas que contienen probióticos se incluyen:
Bebidas de soja
Yogur
Leche acidófila (leche regular enriquecida con una cepa saludable de bacteria)
Suero de leche
Algunos quesos suaves (como Gouda)
Miso (pasta de soja fermentada)
Se deben buscar aquellos productos que mencionen la presencia de "cultivos activos vivos" o tengan el nombre completo de la bacteria que se utilizó para elaborarlo. Hay muchos tipos diferentes de probióticos disponibles. La mayoría son de la variedad Lactobacillus y Bifidobacterium. El Lactobacillus acidophillus, por ejemplo, es un probiótico que puede encontrarse en el yogur y los productos de soja.
Los probióticos también están disponibles como suplementos dietéticos en cápsulas, tabletas, polvos, y líquidos.
Por otro lado, los prebióticos son sustancias no digeribles que contribuyen al crecimiento de bacterias saludables para el aparato digestivo. Serían el "combustible" de los probióticos y se encuentran en alimentos como soja, espárragos y bananas. Además, algunos productos y suplementos combinan la presencia de pro y prebióticos, a los cuales se les conoce como simbióticos.
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