Internet es democrática. Pone la información a disposición de todas las personas, que solo deben hacer clic para acceder a ella. A no ser que esa persona no pueda mover las manos para hacer clic, o que no pueda ver la pantalla, escuchar la información hablada o que sea incapaz de comprender lo que la web dice. Mientras internet y la tecnología en la que vive no cuenten con rampas digitales que garanticen el acceso también a quienes poseen alguna discapacidad, la red es de la mayoría, pero no de todos.
Rampas digitales para Uruguay
Si bien internet y la tecnología en general suelen ser sinónimos de inclusión social, plantean barreras físicas y virtuales que impiden el acceso, sobre todo a personas que sufren discapacidades. Aunque continúa lejos de la meta, el país ya empezó a trabajar por una web que sea para todos