Relatos salvajes, la nueva película argentina, se estrena en Uruguay
El Observador conversó con el director Damián Szifrón
El Observador conversó con el director Damián Szifrón
Damián Szifrón es un tipo tranquilo. El argentino creador de la serie Los simuladores y director de la película Tiempo de valientes, tiene una manera de expresarse pausada y amable, acompañada por un rostro que disimula sus casi 40 años y lo hace parecer una persona inocente. Pero detrás de esa introversión se esconde un fanatismo por el misterio y el humor negro que poco a poco lo convirtieron en uno de los autores más interesantes del suspenso latinoamericano.
Tras un largo tiempo alejado de las cámaras, Szifrón decidió volver a la pantalla de manera explosiva. En su nueva película, Relatos salvajes, explora la pérdida del control y la racionalidad en un grupo de personajes que se ven puestos al límite cuando su cotidianidad es súbitamente alterada.
Para llevar a cabo este ejercicio reunió a un elenco de lo mejor del cine argentino, que incluye a los actores Ricardo Darín, Darío Grandinetti y Leonardo Sbaraglia.
El resultado es un filme tan atípico como cautivante, compuesto por seis historias en las que los protagonistas viven situaciones límite de violencia que obligan al espectador a ajustarse a la butaca durante dos horas, sin poder despegar la mirada.
La película, producida por Pedro Almodóvar, fue ovacionada durante su presentación en Cannes por su astucia narrativa y calidad técnica y actoral. Finalmente tendrá su estreno en Uruguay y Argentina a partir de mañana.
Durante la presentación del filme a principios de agosto en Buenos Aires, Szifrón explicó en un encuentro que parte del atractivo que lo impulsó a filmar este proyecto fue la magnitud de las historias, que lo llevaron por varios paisajes de Argentina: “Cada relato pertenece a un universo cinematográfico diferente. Como director me pareció espectacular filmar cada semana con un elenco, situaciones y locaciones diferentes. Solía hacerme un dibujo como un universo donde transcurre toda la película. Me daban ganas de meterme ahí, como cuando era chico y veía la imagen de Cuentos asombrosos (serie de los años de 1980 creada por Steven Spielberg) ”, reflexiona.
En cada uno de esos relatos –que el director prefiere definir como “cuentos cinematográficos” en lugar de “cortometrajes”– el protagonista es empujado hacia la barbarie por circunstancias del azar que tocan temáticas como la desigualdad social, la infidelidad o el deseo de venganza. Todas situaciones que el director afirma haber experimentado en algún punto.
“Me ha llevado el auto la grúa, me generó mucha violencia e ira que un tipo viniera manejando un auto más potente y te haga luces para señalar lo insignificante que sos, estuve en casamientos en los que hay un exceso de la opulencia (...) Este proyecto agarra esas imágenes y sensaciones y las lleva al terreno de la imaginación y a desenlaces impredecibles a través del juego. La película celebra la ficción en cada uno de sus planos”, indica el cineasta.
A pesar de no tener una unión narrativa entre las historias y sus personajes, como en Magnolia o Vidas cruzadas, Relatos salvajes es un compendio de incidentes con la violencia y la pérdida de lo civilizado como amigos en común. El director lo deja en claro con los créditos iniciales en los que cada actor es retratado con un animal.
“Somos animales, animales sociales. Pero a diferencia de ellos podemos medir las consecuencias en el tiempo. Tenemos conciencia de la muerte y el paso del tiempo. El deseo de hacer algo, de acostarte con alguien que te atrae o de defenderte de una agresión porque están invadiendo tu terreno, todos son impulsos que tenemos todos los días. Normalmente uno se reprime, lo que tiene un costo emocional altísimo que deviene en estrés, angustia e insatisfacción. Con estos personajes yo disfruté de soltar esos impulsos y creo que ese placer se puede trasladar al espectador al ver reflejadas algunas fantasías”, mencionó.
Con esta premisa psicológica el director y guionista cree que Relatos salvajes puede resultar atractiva para cualquier ser humano: “Creo que todo director honesto alcanza un lenguaje universal. Entendemos permanentemente películas que vienen de otras latitudes, principalmente norteamericanas. Si el material que se procesa en las historias es humano y los conflictos ancestrales, son elementos verdaderamente comprensibles por cualquier persona”, afirma.
De la violencia, Szifrón pasará al amor, ya que planifica el rodaje de una película titulada La pareja perfecta. Además, tiene entre manos una historia de ciencia ficción llamada El extranjero y un wéstern hablado en inglés con el nombre de Little Bee.