13 de diciembre de 2022 5:00 hs

A las 18 horas, 22 minutos y 55 segundos del 15 de febrero de 2022, Alejandro Astesiano, el exjefe de la custodia del presidente, recibió un mensaje por Whatsapp: “Alejandro, tengo un amigo que por tercera vez le rompen el vidrio de su auto en la puerta de la casa”. Veinticuatro segundos después le llegó el pedido vinculado: “Podemos solicitar que vean las camaras…??? (sic)”. La solicitud era de Homero Gadea, uno de los tres secretarios del mandatario Luis Lacalle Pou, con quien Astesiano mantenía un diálogo frecuente. La conversación vinculada con la camioneta y la atención que excedía al quehacer presidencial se extendió hasta entrada la medianoche.

El pedido de Gadea de revisar las cámaras de Interior por motivos personales es una de las tantas solicitudes que recibió Astesiano. En el caso de la camioneta, la conversación acabó con el envío de las imágenes que capturó la policía.

Gadea es uno de los responsables de llevarle la agenda al presidente Lacalle Pou y de verificar su correspondencia. Por eso era frecuente que el exjefe de seguridad y el secretario conversaran sobre qué le deparaba al mandatario al día siguiente, dónde se encontraba o los detalles de alguna que otra carta que había llegado a la recepción de la Torre Ejecutiva.

El Observador intentó en reiteradas oportunidades comunicarse con Homero Gadea, para consultarle sobre los pedidos extraoficiales a Astesiano, pero no logró una respuesta.

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A juzgar por los 843 archivos de mensajería de Whatsapp que mantenía Astesiano con el celular que le había dado Presidencia —y sin que eso signifique el universo total de archivos asociados al hoy imputado—, Gadea era una de las personas de confianza de Lacalle Pou que más conversaba con el exjefe de seguridad. El Observador contabilizó al menos 1.109 mensajes que el secretario del presidente le envió a Astesiano entre el 17 de enero y el 25 de setiembre, fecha en que fue detenido el custodio.

En la madrugada del 23 de febrero Astesiano se mensajeó con Gadea de urgencia porque el presidente, su entonces pareja, Lorena Ponce De León, y el en ese momento jefe de seguridad presidencial no podían embarcar en Dubái —de regreso a Uruguay— porque les faltaba el certificado de vacunas de covid-19. Y el secretario tuvo que resolverlo a la distancia y contrarreloj.

Todos estos detalles operativos, de logística y de asuntos laborales los dialogaban de forma directa entre Gadea y Astesiano. Pero también hablaban de otros temas, porque, a juzgar por sus conversaciones en Whatsapp, entre el exjefe de seguridad y Gadea había un vínculo de amistad. Uno llamaba al otro “Negro”, conocían a sus familias y se daban ánimo los días más difíciles.

Intercalaban diálogos laborales con comentarios políticos y chistes. De hecho, unas horas antes del pedido personal para conseguir las filmaciones de la ruptura del vidrio de la camioneta, se mandaban archivos adjuntos y se respondían con risas, más tarde hablaban sobre una señora que quería hablar con Lacalle Pou porque tenía problemas para pagar una vivienda en el complejo Euskalerría.

Los dos también integraban un grupo de Whatsapp —llamado: “Todos somos gobierno"— en el que siete personas hablaban de política, de mujeres, de asados y de problemas de salud.

Alejandro Astesiano lleva preso 77 días, a la espera de una resolución sobre su futuro, acusado de integrar una banda que alteraba documentos para tramitar pasaportes para ciudadanos extranjeros. La fiscal también lo indaga por el delito de tráfico de influencias —por lo que también se analiza su contenido de Whatsapp—, pero todavía no ha sido formalizado por esta causa.

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