"Cómo me voy a olvidar cuando matamos a una gallina”, cantan los hinchas de Peñarol. El goleador Agustín Álvarez Martínez, salió en un video en vivo en Instagram entonando ese cántico, lo que lo llevó a declarar en Fiscalía y pedir disculpas. “Te matamos al Rodri y a Hernán, dos giles que por gallinas duermen en un tubular”, cantó la hinchada de Nacional en el primer partido de 2022, refiriéndose al asesinato de Rodrigo Aguirre y Hernán Fiorito, fanáticos aurinegros asesinados por barras del rival. El 10 de enero, dos hombres hinchas de Nacional mataron a un adolescente de Peñarol en represalia porque otros habían matado a Washington Rodríguez Simón, que era uno de los 16 que había asesinado a Fiorito en 2016, según la teoría de la Fiscalía, confirmó Mirta Morales a El Observador. Este episodio volvió a poner sobre el tapete un problema que por momentos se vuelve silencioso y por otros explota en la cara de todos: la violencia en el fútbol. Pese a los avances que permitieron reducir los enfrentamientos dentro de los estadios o en sus inmediaciones, cómo resolver el problema afuera es una incógnita para los clubes y para las autoridades.
El último instrumento formal para combatir la violencia fue el decreto del 12 de enero de 2021, que establece los criterios para el registro de personas impedidas de ingresar en espectáculos deportivos. Previo a eso, una vez que se recibía la sanción, no se sabía cuándo terminaba. Actualmente la denominada “lista negra” incluye a más de 900 personas, dijeron fuentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) a El Observador. El clásico de 2016 en el que tiraron una garrafa desde la tribuna Ámsterdam fue el último en el que se registraron incidentes en las inmediaciones en las que la AUF tiene injerencia.
Las medidas que contemplaban el control cercano a los eventos deportivos empezaron a mostrar resultados, pero los incidentes comenzaron a darse en otros puntos de la ciudad. El sociólogo Leonardo Mendiondo, uno de los profesionales que más ha estudiado la violencia de las barras bravas en Uruguay, aseguró semanas atrás a El Observador que este cambio no es sorpresivo: “Los muertos no se produjeron nunca dentro de la cancha, la mayoría fueron en las inmediaciones o un poquito más lejos, dentro de un estado de violencia general en la sociedad. Se fueron alejando un poquito más hasta llegar a lugares que no tienen nada que ver, también porque las cámaras de vigilancia funcionaron en ese sentido”, explicó el sociólogo.
Sobre cómo encarar esta nueva etapa, nadie parece tener todavía propuestas muy concretas. El exministro del Interior Eduardo Bonomi señaló que luego de “haber solucionado” el problema puertas adentro, “empezaba otro proceso” que se vio truncado por el cambio de gobierno. “Implicaba el involucramiento no solo de Interior sino de varios ministerios más”, expuso.
El secretario nacional de Deportes, Sebastián Bauzá, valoró que haya habido artículos de la ley de urgente consideración “votados por todos los partidos” que contribuirían a reducir la violencia en el deporte. Aclaró que la idea que tienen junto con el Ministerio del Interior es trabajar para poder tener “fútbol sin alambrado”. Por el lado de la cartera de seguridad, el director general de Secretaría, Luis Calabria, esbozó que el plan es ir a los grupos que están mezclados con los hinchas pero que no son hinchas.
La fiscal Morales explicó que estas personas utilizan a los clubes “como excusa” para “generar violencia”. “Vos ponés tres bolitas, y esa gente va a generar violencia por tres bolitas”, dijo.
Una fuente del Club Nacional de Fútbol resaltó que la complejidad del problema ocurre por los temas que “rozan al fútbol”: peleas entre barrios o negocios ilícitos. Desde Peñarol no respondieron a las consultas de El Observador.
Operativo clásico
El partido de este sábado comenzará sobre las 19 horas y el operativo contará con 800 efectivos. que van a estar distribuidos en tres anillos de seguridad. La zona de exclusión para vehículos comenzará a las 16 horas. Según informó el Ministerio del Interior, también se realizarán operativos en diferentes puntos del país donde generalmente se concentran parciales. La cartera se encuentra en alerta por el contexto tenso y un audio viralizado del barra de Peñarol, Erwin “Coco” Parentini que amenazó con un “vendaval” de violencia.
Tiempo pasado que no fue mejor
Si bien los últimos años estuvieron marcados por asesinatos como el de Lucas Langhain a la salida de una final clásica (2019) cuando se retiraba con su novia, el del aurinegro Hernán Fiorito (2016) en los festejos del aniversario del club, algunos expertos señalan que en la violencia en el fútbol no todo tiempo pasado fue mejor.
Rolando Vomero, exjuez penal y de menores, exintegrante del Tribunal de Penas, comisión de seguridad y actual presidente del Comisión de Inhabilitaciones de la AUF, recordó el caso de Diego Posadas, el hincha de 16 años que fue degollado cerca de la Plaza Maracaná en la previa del clásico hace casi 30 años. Lo mató un parcial de Peñarol de 15 años, cuya motivación era robarle una bandera. “Pese a todos los casos que vi, todavía no puedo entender cómo lo hacen”, contó a El Observador.
Recordó otra infinidad de casos, sobre los que reflexionó: los clubes no son ajenos. “Hoy los clubes, cuando surgen episodios de violencia, inmediatamente se ponen a colaborar, eso tiene una explicación: tienen terror a la pérdida de puntos. Esa es mi opinión. La pérdida de puntos es imprescindible que esté. Una vez, estando en el tribunal de penas, un dirigente me dijo que prefería una sanción económica, porque la plata como sea se consigue y los puntos no”.
De todas formas, el experto percibe una escalada de violencia. Citando el caso de Fiorito y el del adolescente asesinado este mes –que por la información que cuenta la Fiscalía, no estaba vinculado a ninguna barra– dijo: “Con esto ya dimos la vuelta”.
El botín político
Mientras Bauzá destaca la oportunidad de la LUC y la actitud del nuevo Ministerio del Interior, Bonomi resalta que los problemas puertas adentro de los estadios se solucionaron cuando la AUF y los clubes entendieron que la estrategia que proponían desde la cartera de seguridad era la acertada. “Muchos creían que se solucionaba con policías adentro de las tribunas, nosotros creíamos que no. Toda esta discusión se terminó de dilucidar después del clásico de la garrafa con el decreto presidencial”, manifestó.
Respecto de los clubes, opinó: “No hubo falta de voluntad, hubo falta de comprensión. Le echaban la culpa a un ministerio en lugar de asumir la cuota de responsabilidad que les cabía”.