Hace un mes moría Tommy Ramone, el último integrante de la mítica banda de punk rock neoyorquina que descolló en la escena mundial musical mundial desde la primera mitad de la década del setenta.
Actualmente, Scorsese se encuentra rodando capítulos de una serie de televisión ambientada en los setenta, en la que la historia versa justamente sobre una banda de rock punk. Una de las actores convocadas es un hijo de Mick Jagger.
Varios críticos ya se relamen y se frotan las manos sobre el resultado de lo que podrá surgir en la mezcla entre la música frenética y rítmicamente acelerada de Los Ramones, más la actitud contracultural del punk y la sensibilidad plástica y narrativa de Scorsese.
Aquel contexto
En cuanto a contexto históricos, Los Ramones y Scorsese poseen varios puntos en común y sus figuras en paralelo no son para nada ajenas.
Los inicios de Scorsese en Nueva York coincidieron con los años de Los Ramones irrumpiendo en el mundo cultural de una ciudad que, literalmente se caían a pedazos, sumida en el fondo de una crisis económica y social, que en muchos casos reflejó con su cámara el joven director ítalo-americano.
Películas como Calles peligrosas (1973) y Taxi driver (1976) ponen el foco en un realismo crudo y desencantado sobre la ciudad donde Los Ramones se hacían camino a base de canciones de dos minutos, simples como gritos urbanos en la noche.
Los Ramones impulsaron al punk no solo en el aspecto musical sino también en el estético. Las camperas de cuero negras, los pantalones ajustados, las botas militares, las cadenas y las tachas se impusieron en esa momento y desde esa ciudad marcaron la tendencia hacia el resto del mundo. Con el mito Scorsese puede hacerse una fiesta.