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Tiroteo en Parkland: la factura psicológica que el activismo contra las armas le pasó al sobreviviente Cameron Kasky

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19 de febrero de 2019 a las 16:34

Cameron Kasky
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"Formo parte de la Generación de Tiroteos Masivos y es un club al que es feo pertenecer".

Tras sobrevivir en febrero de 2018 al tiroteo en la escuela secundaria Stoneman Douglas de Parkland, en Florida, Cameron Kasky ayudó a liderar una campaña de jóvenes que pedían un mayor control de armas.

Pero sus experiencias en la escuela y como centro de atención mediático le causaron ansiedad y depresión. Un año después, el reportero de la BBC Tom Gillett escribe sobre cómo Kasky está enfocado en dialogar con sus antiguos contrincantes.


El 14 de febrero de 2018, un exalumno entró a la escuela secundaria Stoneman Douglas armado con un rifle semiautomático AR-15. Seis minutos y 20 segundos después, tres profesores y 14 estudiantes habían muerto.

El profesor de geografía Scott Biegel, a quien Kasky conocía bien, murió protegiendo a sus estudiantes de las balas.

Cuando el tiroteo acabó, Kasky había corrido a recoger a su hermano menor de una clase para menores con necesidades especiales. Ambos se refugiaron en el aula más cercana, pasando el resto del ataque a oscuras, sin saber si la puerta sería abierta por el atacante o por un rescatista.

Desde allí, mantuvieron el contacto con el exterior a través de un celular.

"Cuando estábamos en el salón, vi videos de gente siendo asesinada. Se difundían por Snapchat", recuerda el joven.

"Para mí eran muy comunes, crecí con ellos. Nací en el año 2000, no mucho después de Columbine", cuenta en referencia a la matanza que hubo un año antes en la escuela Columbine, donde dos adolescentes acabaron a tiros con la vida de 12 estudiantes y un profesor y luego se suicidaron.

Policía en la escuela Marjory Stoneman Douglas
Getty Images

"Formo parte de la Generación de Tiroteos Masivos y es un club al que es feo pertenecer", tuiteó Kasky después del ataque.

La reacción de los alumnos adolescentes de Parkland fue lo que convirtió en única la respuesta a la masacre.

Kasky y un pequeño grupo de amigos sentían una determinación indignada.

#NeverAgain

"Ese día dije: 'Tenemos que cambiar esta narrativa'. Después de todas estas balaceras, ves cosas muy parecidas. Ves madres llorando y hablando de sus hijos. Ves gente hablando sobre cómo el atacante era un buen chico, un incomprendido".

"Salvo algunas excepciones, muchos de estos tiroteos tuvieron exactamente la misma respuesta. Un par de legisladores consiguieron que jóvenes que los vivieron se pusieran de pie a su lado, firmaron algún proyecto de ley y ya. Yo dije: 'Parkland no puede ser una ciudad así".

"Yo quería que, 20 años después del tiroteo, cuando la gente pensara en Parkland no pensara en gente llorando, sino en gente en la peor situación posible poniéndose de pie y defendiendo algo más grande que ellos mismos".

La mima noche del ataque, Kasky y un puñado de compañeros de clase acudieron a las redes sociales para exigir leyes de control de armas más estrictas y el derecho a poder ir a la escuela sin miedo de ser asesinado. A medida que escribían y publicaban, la etiqueta #NeverAgain (Nunca más) se volvió viral.

Cameron Kasky dando un discurso ante una multitud sobre un carro
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"Yo quería que, 20 años después del tiroteo, cuando la gente pensara en Parkland no pensara en gente llorando".
Cameron Kasky dando un discurso ante una multitud sobre un carro
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"Me vi a mí mismo publicando en Facebook frenéticamente. Era lo que yo sabía cómo hacer".

"Me vi a mí mismo publicando en Facebook frenéticamente. Era lo que yo sabía hacer", afirma. "La mañana siguiente, recibí muchas llamadas de periodistas".

Lo mismo le ocurrió a sus amigos.

Kasky dio entrevistas a medios de comunicación y escribió en internet opiniones. Una semana después de la masacre, apareció en un evento televisado de la municipalidad.

Frente a una gran multitud formada por compañeros y vecinos, se enfrentó al senador republicano de Florida, Marco Rubio, sobre el dinero que había recibido de la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés).

"Senador Rubio, ¿puede decirme ahora mismo que usted no aceptará ni una sola donación de la NRA en el futuro?

https://twitter.com/CNN/status/966507326877327360

La sala rompió en cánticos y hurras. Kasky parecía sorprendido y abrumado. Acababa de poner a uno de los políticos más destacados de la nación en el ojo del huracán en vivo, en televisión nacional.

Mientras los jóvenes activistas tomaban impulso, Kasky cofundó el grupo Marcha Por Nuestras Vidas y se puso a organizar una manifestación en la capital estadounidense.

Seis semanas después del ataque, el 24 de marzo de 2018, cientos de miles de personas se reunieron en Washington DC para la "March For Our Lives" (Marcha por Nuestras Vidas). Los estudiantes de Parkland exigieron la prohibición de armas de asalto y cargadores de alta capacidad, así como revisiones de antecedentes más estrictas para quienes quieran portar armas.

Cameron Kasky en un escenario
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"Creo que cuando la gente oye sobre Parkland, piensa en algo más grande y fuerte que el atacante".

Los organizadores estimaron en 800.000 las personas que acudieron ese día al evento. La cuenta de Twitter de Kasky ganó más de 400.000 seguidores.

Pero, si bien los estudiantes tuvieron éxito a la hora de atraer el apoyo popular y la atención de la prensa, los pasos legislativos concretos que exigían no se han materializado.

Optimista

El mes después del ataque, el gobernador de Florida, Rick Scott, firmó un proyecto de ley que hacía más estrictas las restricciones de edad a la hora de comprar armas y proveyó fondos para servicios de salud mental en ese estado.

A nivel federal, se prohibieron los llamados "bump stocks", dispositivos que permiten disparar más rápido con un rifle. Pero sus otras demandas encontraron resistencia.

Aún así, Kasky es optimista respecto a los logros del movimiento.

"Si bien no hemos conseguido todas las victorias legislativas que queremos respecto al control de armas... Al final, hay una victoria en el sentido de que Parkland no es la ciudad en la que piensas e instantáneamente te viene a la mente gente en luto y huyendo de un problema".

"Creo que cuando la gente oye sobre Parkland, piensa en algo más grande y fuerte que el atacante".

Pero también hace autocrítica de sí mismo y de las decisiones que tomó inmediatamente después de la masacre.

Alex Wind, Emma Gonzalez, Cameron Kasky, Jaclyn Corin y David Hogg
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Los activistas Alex Wind, Emma Gonzalez, Cameron Kasky, Jaclyn Corin y David Hogg fueron fotografiados para la portada de la revista Time tras el ataque.

Sentado en la sala de su casa en los suburbios cerca de Miami, Kasky dice que ahora siente que fue demasiado beligerante.

"Creo que eso demostró que a veces lo que sentimos respecto a las cosas puede interponerse en nuestro pensamiento objetivo", afirma.

Hay una declaración en particular de la que se arrepiente y estaba dirigida a Marco Rubio.

"Senador Rubio, es difícil mirarlo a usted y no ver el cañón de un AR-15 y no ver a…" y nombró al atacante, algo que los jóvenes activistas decidieron rápidamente no hacer más, para negarle la fama o infamia que tal vez buscaba con su acción.

"Me arrepentí de decir el nombre del atacante al senador Rubio y de decirle que no puedo verlo a él sin ver al atacante. Eso no es verdad".

"De muchas maneras, mi enfrentamiento con el senador Rubio fue muy positivo, en el sentido en que le recordó a mucha gente de mi edad que los políticos son como cualquier otra persona: no son esas deidades a quienes tienes que admirar como si fueran nuestros líderes supremos.

"Lo hice de una forma tan mordaz que no creo que haya sido tan significativa y productiva".

Cameron Kasky dando un discurso
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"Después del tiroteo, me vi en televisión casi las 24 horas del día, los siete días de la semana, durante uno o dos meses".

El activismo al que él y otros se lanzaron los días después del tiroteo fue una forma de lidiar con el dolor, según él, y el sentimiento de impotencia. Pero la intensa atención mediática también les pasó factura a nivel psicológico.

"Después del tiroteo, me vi en televisión casi las 24 horas del día, los siete días de la semana, durante uno o dos meses y me vi alzado a una posición a la que todos miraban para ver qué decía y me escuchaban".

"Creo que el concepto de que yo pudiera conseguir el control de armas era seductor. Empecé a verme como la persona que podía hacerlo realidad. Como si fuera a ser yo y no un gran empuje por un cambio legislativo en este país. Tenía este concepto como de mesías de que yo podía hacerlo y me puse tan alto".

Depresión y ansiedad

Kasky apenas tenía 17 años mientras todo esto sucedía y tuvo problemas para manejarlo.

"Pasé tanto tiempo frente a la cámara que me olvidé de cómo ser una persona".

"Pasé tanto tiempo sintiéndome como un avatar. Sintiendo que mi cuerpo estaba diciendo y haciendo cosas y mi mente simplemente desconectaba".

Con el tiempo, explica, todo se le vino encima, y agravado por los errores que sintió que había hecho en el camino. Lidia con depresión y ansiedad, según afirma.

En verano de 2018, Kasky se embarcó en un viaje por carretera a Texas donde, en un cambio de dirección, pidió activamente opiniones a quienes no estaban de acuerdo con él respecto al control de armas.

Cameron Kasky
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"Mucha gente en este país se queda atascada en burbujas, sobre todo debido a las redes sociales".

"Creo que mientras más sabes sobre qué tan en lo correcto estás tú y qué tan equivocados están todos los demás, menos aprenderás. Mucha gente en este país se queda atascada en burbujas, sobre todo debido a las redes sociales".

"Estoy muy a favor del control de armas...y cuando estoy con otras personas que piensan como yo empiezo a pensar: 'Si no piensas así, debes ser una persona realmente mala'. Y luego conocí a esta gente y dije: 'Esta gente no es mala".

"Si vilifico a la mitad de la población de este país, ¿adónde me va llevar eso? Creo que hay tanto que podemos hacer si todos nos viéramos y dijéramos: '¿Dónde podemos ponernos de acuerdo?' Porque en ese punto es normalmente donde se puede hacer más progreso.

Posteriormente, el pasado mes de septiembre, Kasky anunció que abandonaba el grupo Marcha por Nuestras Vidas para concentrarse en el diálogo bipartito.

En la actualidad, está postulando a la universidad y planea recuperar una serie de podcasts llamada Cameron Kasky No Sabe Nada: "mi viaje hacia el entendimiento de gente que no está de acuerdo conmigo", según dice en el trailer.

Pero, ¿cuál espera que sea el legado del movimiento que cofundó?

"Creo que lo que Marcha por Nuestra Vidas hizo para este país fue que le dijimos a toda una generación de chicos: 'Necesitamos comenzar a trabajar juntos, necesitamos empezar a pensar. Y solo porque seamos pequeños, eso no significa que no seamos adecuados para participar en la conversación".


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