Desde Paraguay.
TLC con China: acusado de romper la “regla de oro”, Uruguay seguirá negociando solo e invita a los socios a “sumarse” al barco
Mientras avanza con China, Lacalle Pou buscará “modernizar” el bloque
Mientras avanza con China, Lacalle Pou buscará “modernizar” el bloque
Desde Paraguay.
El inicio de las negociaciones para la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Uruguay y China fue el convidado de piedra de la primera jornada de la cumbre del Mercosur. Sin estar en la agenda oficial, el tema fue el único que provocó debate entre los socios y se transformó en el asunto central que discutirán este jueves los presidentes, que volverán a estrecharse las manos después de más de dos años de encuentros virtuales por la pandemia.
El orden alfabético de las presentaciones dejó al canciller Francisco Bustillo como pie, posición desde la que pudo orejear y definir el tono de un discurso en el que marcó la “posición firme” de buscar la modernización en los próximos seis meses cuando Luis Lacalle Pou asuma la presidencia temporal del bloque.
Ese lugar, el último en hablar, permitió a Bustillo ir anotando uno a uno los comentarios de Paraguay, Argentina y Brasil, para luego –con las cartas vistas– defender la posición uruguaya señalando los agujeros que tiene la normativa fundacional del Mercosur y la urgencia de abandonar el inmovilismo.
El tono fue marcado por el canciller argentino Santiago Cafiero, quien señaló que con esta decisión Uruguay rompía la “regla de oro” del consenso y desnaturalizaba el bloque. Cafiero, junto con el paraguayo Julio Arriola, argumentaron que el Tratado de Asunción y el Protocolo de Ouro Preto impiden a los socios negociar solos y sin una autorización explícita del bloque. Arriola habló del respeto “a la letra y al espíritu” de los textos fundacionales y del “consenso en la toma de decisiones”.
El punto fue respondido por Bustillo señalando que en estos 31 años el Mercosur los “ejes principales” fueron incumplidos, enfatizando en que nunca se transformó en una unión aduanera ni un mercado común y que la realidad obligaba a ser pragmáticos para explorar alternativas.
Brasil se había limitado a afirmar que era necesario modernizar el bloque, algo que era esperado por Uruguay y fue leído como un aval que dejaba al bloque dos contra dos: Lacalle Pou y Bolsonaro de un lado, y Fernández y Abdo Benítez por el otro. Coincidencias más allá de la orientación política de cada uno.
La diplomacia uruguaya estaba expectante por conocer el tono de la crítica argentina, principalmente para intentar calibrar el alcance que tendrán las palabras de Alberto Fernández este jueves. La primera evaluación fue que se produjo un tono “respetuoso” alejado de los anuncios catastróficos. “No creo que se vaya a picar la cumbre”, resumió Bustillo en una rueda de prensa.
Más allá de la importancia de ser la primera presencial tras la pandemia, la cumbre en Paraguay luce desdibujada. Fernández llegará sobre la hora a la reunión porque prefirió destinar el día previo a atender los problemas económicos internos. Bolsonaro no asistirá pese a los insistentes pedidos de Abdo Benítez y tampoco dirá presente el chileno Gabriel Boric. El presidente Lacalle llegó a las 19 horas del miércoles acompañado por el prosecretario de Presidencia, Rodrigo Ferrés, el asesor y empresario Juan Seré y su secretario personal Nicolás Martínez.
Pese a las ausencias, Paraguay destacó dos avances que serán refrendados en el comunicado final del jueves: el cierre de las negociaciones con Singapur y la baja de 10% del Arancel Externo Común, algo que Brasil ya había realizado de forma individual en mayo.
Una de las dudas respecto al anuncio de las negociaciones por el TLC con China refería a cuánto estaba dispuesto Uruguay a continuar pese a la negativa explícita del Mercosur.
El tema fue despejado por Bustillo, que anunció que Uruguay seguirá negociando solo aunque prefería hacerlo junto con el Mercosur.
En este sentido, fuentes de la cancillería confirmaron a El Observador que el país no presentará el estudio de factibilidad a los socios en las reuniones técnicas, algo que habían pedido Argentina y Paraguay, y que el trabajo fue declarado “reservado” a pedido de China.
Este jueves, Mario Abdo Benítez entregará la presidencia a Lacalle Pou y Uruguay aprovechará el período para intentar incorporar una normativa que habilite a texto expreso a los socios a negociar de forma individual. Desde el gobierno prefieren usar la palabra modernización antes que el término “flexibilización”, que entienden peyorativo.
La estrategia en el semestre será buscar convencer a Argentina y Paraguay de las “notorias ventajas” –según Bustillo– de avanzar todos juntos, aprovechando el aval expreso dado por el gobierno de Bolsonaro. Los diplomáticos tienen presente que Brasil puede volver a girar políticamente ya que Lula es el favorito en las encuestas de octubre, aunque la posición del líder del PT es desconocida más allá de su cercanía con Fernández.
Pese a la negativa, en la cancillería fueron celebradas las declaraciones del vicecanciller paraguayo Raúl Cano Ricciardi, quien dijo que el país estaba dispuesto a discutir una modernización del bloque aunque adelantó que creía que para esto debía modificarse el Tratado de Asunción.
El canciller prevé aprovechar la presidencia temporal de Uruguay para viajar a la Unión Europea con el objetivo de terminar de firmar la adenda medioambiental al tratado de libre comercio con el Mercosur . Las nociones de origen –resistidas por Argentina– son el único capítulo que queda pendiente.
Bustillo también tiene en su agenda un viaje a medio oriente y otro al sudeste asiático, según transmitieron desde el entorno del canciller.