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La vida de Mónica Rivero en Rocha y cómo una carta anónima la delató

Durante su vida en la clandestinidad tomó un nombre falso y dijo que no tenía familia

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01 de marzo de 2019 a las 05:00

A principios de 2017, Mónica Rivero, quien se desempeñaba como jefa de finanzas de la empresa Julio César Lestido, llegó a la conclusión de que la maniobra que durante más de 10 años le había permitido apropiarse de unos US$ 7 millones, estaba a punto de ser descubierta. Llevaba adulterando estados contables desde 2006 sin que nadie lo notara, pero eso iba a cambiar cuando la empresa pusiera en práctica una nueva forma de auditar sus cuentas, algo que ya había definido el directorio de la compañía.

Devolver el dinero robado no era una posibilidad, ya que lo había perdido en una de sus jornadas de apuestas desmedidas, donde ella y su marido jugaban cifras exorbitantes, muy por encima de sus posibilidades económicas. Sabiendo que lo que le esperaba era la cárcel, Rivero elaboró un plan de fuga y el 13 de febrero de 2017, luego de que su marido la dejara a pocos metros de una peluquería ubicada en la esquina de Luis Alberto de Herrera y Ramón Anador, la exjefa de finanzas desapareció sin dejar rastro.

A partir de la denuncia de su marido, el caso comenzó a ser investigado por la división de Personas Ausentes, pero la investigación rápidamente tomó otro rumbo cuando la firma Julio César Lestido denunció el faltante de US$ 200.000. La auditoría elevó el faltante de dinero a la cifra de US$ 2,5 millones y este jueves la empresa presentó documentación que muestra que Rivero se apropió de unos US$ 7 millones.

Según contó una fuente de la investigación a El Observador, Rivero vivió primero en el Chuy (Brasil), luego en La Paloma y más tarde en la Barra del Chuy, donde finalmente fue detenida este miércoles.

A la Barra del Chuy, Rivero llegó con nada más que una mochila, y se encontró con Ivone Florin, una mujer que alquila monoambientes en este balneario de la frontera Uruguay Brasil. Le pagó en efectivo y en dólares el alquiler de una pequeña cabaña por 20 días, tiempo en que ambas mujeres se conocieron y entablaron una amistad, según contó Florin a Telemundo.

En Barra del Chuy, Rivero se hacía llamar Ana, dijo que era huérfana, hija única, sin hijos y recientemente viuda, luego de que su marido muriera en un accidente de tránsito.

Florin que vive sola en un predio con tres monoambientes, le ofreció a Rivero la posibilidad de quedarse en su casa. A cambio, ambas compartirían su amistad y además, Rivero ayudaría en la limpieza de las viviendas y repartirían los gastos.

Florin dijo a El Observador que Rivero “era una persona muy abierta, muy alegre”.

Ana evitaba sacarse fotos, también rechazaba invitaciones para ir al casino, porque según le dijo a Florin, “no le gustaba el juego”. Pocas veces hablaba de su pasado, pero llegó a contar que había trabajado como administrativa en una empresa de Montevideo, y que fue justamente la muerte de su marido la que la llevó a mudarse a un lugar más tranquilo.

Mientras la policía aunaba esfuerzos para dar con el paradero de Rivero, la mujer llamada Ana inició una relación con un hombre de la zona, e hizo amigos en un club social a donde solía asistir para practicar danza. Quienes la conocieron aseguran que era una mujer sencilla.

Sin embargo, el paradero de la exjefa de finanzas quedó al descubierto cuando la Jefatura de Policía de Rocha recibió un sobre cerrado y sin remitente, que en su interior contenía una carta en la que se revelaba la dirección exacta de la casa donde vivía Rivero. 

Fue así que la policía montó un operativo silencioso para intentar confirmar el dato. Tras lograr verificarlo, este miércoles, efectivos de Crimen Organizado detuvieron a Rivero en la vivienda de la Barra del Chuy.

Tras negarse a declarar en el juzgado, la jueza Ana Ruibal procesó a Rivero por continuados delitos de estafa, además de falsificación de documento privado por cada vez que adulteró estados contables para apropiarse del dinero. Tras la indagatoria, la mujer fue trasladada hacia Cárcel Central, donde comenzará a cumplir su prisión preventiva.

El caso pasará ahora a la órbita del Crimen Organizado, donde se investiga si la mujer, su esposo y sus hermanos incurrieron en un delito de lavado de activos. Sobre todos ellos pesa un embargo genérico y específico sobre todos los bienes de Rivero que fueron adquiridos en los últimos 10 años. Además, se dispuso el bloqueo de cuentas bancarias y cofres fort de la exjefa de finanzas, su esposo y sus hermanos.

La abogada de Rivero, Fabiana González Raggio, dijo que la mujer nunca mantuvo contacto con sus familiares mientras permaneció desaparecida y aseguró que se sorprendieron al enterarse de que en estos dos años nunca salió del país. La mujer también deslindó de responsabilidades a sus familiares de todas sus maniobras de estafa.

A pesar de las acusaciones que pesan en su contra, Florin defiende a su amiga: “Sin escuchar su versión no me voy a formar su opinión. Es una excelente compañera que me cuidó, que me quiso y que fue muy solidaria”.

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