La historia tiene algo de Onetti, de Borges, un toque de ciencia ficción quizá mezclado con una gota de Levrero. Un hombre casi anónimo, desde una habitación de bibliotecas revueltas en su apartamento de la calle Yi, en Montevideo, investiga y pergeña historias de palabras, y desde una computadora con el mouse en un cajón del escritorio envía por correo electrónico a más de 200 mil personas el fruto de su investigación.
Tras las huellas del significado
El periodista uruguayo Ricardo Soca ha superado los 210.000 suscriptores con una página que envía etimologías de palabras del idioma español; lo hace desde una pequeña habitación de la calle Yi