Al hotel Cala di Volpe, al igual que al resto, no le llegan más turistas. Pero en estos días, su departamento de remises trabaja como delivery.
A la librería y café Escaramuza, trasladar en camionetas su propuestas gastronómicas y culturales a las casas de los clientes le está dando oxígeno para pensar en una reapertura que marcará un antes y un después en la empresa.
Los cines y los aeropuertos podrían ser los grandes ausentes durante la pandemia; pero en Uruguay se fusionaron para crear Aerolife, un autocine en el estacionamiento del Aeropuerto de Carrasco que se lanzará el jueves 21 de mayo.
Estos son tres ejemplos de negocios que se reconvirtieron por completo a raíz de la pandemia.
Más allá del negocio hotelero
Se fueron los turistas pero los eventos que se realizarían en las salas del hotel Cala di Volpe, no se suspendieron. Sabiendo que el negocio hotelero estaría en pausa, la empresa generó un joint venture con Communicare para crear Invite me, un proyecto que permite trasladar los eventos a las casas de sus asistentes, con servicio de catering incluído. El hotel organiza el evento, Communicare se encarga de la comunicación y tecnología y el departamento de remises el hotel hace el delivery del catering. "Sabemos que el segmento de reuniones y eventos va a ser muy difícil que vuelvan en el mediano plazo", apuntó el gerente general del hotel, Juan Andrés Cendan.
No es la única propuesta que reconvirtió tras la pandemia. También lo hizo con su servicio de té de las tardes y con el restaurante. El primero se dirigía principalmente a un público de adultos mayores. "Sabemos que el segmento del té es que el más tiene que estar en su casa. La opción que tuvimos fue generar todo en forma online para que las personas puedan en forma fácil, dinámica y amigable tomar su té a elección con una cantidad de opciones, que eran las que se encontrabana en Cala di Volpe", apuntó.
El restaurante del hotel, Azzurro, mantiene sus puertas abiertas a todo público y luce completamente adaptado al covid-19. Las mesas están más separadas y sobre cada una se colocó una mampara de acrílico. "Si vas con tu señora a comer, podés sacar esa mampara", contó Cendan.
El restaurante apunta principalmente a un los ejecutivos que necesiten un espacio para tener reuniones de negocios. "Hoy se prepara como restaurante de reuniones para negocios", subrayó.
El aeropuerto como cine
Life Cinemas, el Aeropuerto de Carrasco y Magnolio venían pensando hace un mes en la idea de crear un autocine en el aeropuerto. En aquel momento, cuando el gobierno exhortaba a no salir del hogar, aquello generaba ciertas dudas. Pero el paso hacia la nueva normalidad abrió el panorama para ejecutarla.
"Dos de las tres empresas fuimos muy golpeadas por la pandemia. Pensamos en cómo reinvenarse y generar nuevos negocios en este momento, o por lo menos actividades de entretenimiento que ayuden a las personas a cuidarse también, y se armó este grupo de trabajo en el que cada uno ha aportado de lo suyo", contó Matías Carluccio, gerente comercial del Aeropuerto de Carrasco.
La entrada a Aerolife, en el Aeropuerto de Carrasco, costará $590 por vehículo. Además, las empresas buscan que quienes vayan también lleven un alimento no perecedero.
Económicamente, el autocine no significará una ganancia para el aeropuerto, ni una "gran diferencia" que permita a las empresas sustentarse para pasar este momento, apuntó Carluccio. "No es un fin 100% económico. La idea fue generar algo distinto, actividades de entretenimiento para comenzar, de a poquito, a involucrar la salida de la gente de sus casas", añadió.
Aerolife, que lanzará la iniciativa el jueves 21 de mayo, también contará con propuestas gastronómicas. Aunque aún están en definición, Carluccio adelantó que la idea es llevar la comida directamente al auto para que las personas no tengan que bajarse. Las entradas se venderán a través de un sitio web.
Experiencia gastronómica en casa
Cuando llegó la pandemia a Uruguay, Escaramuza inmediatamente transformó su propuesta. Añadió productos al take away y desarrolló un nuevo modelo de negocios de delivery de gastronomía y libros por distintas partes de Montevideo, a través de tres camionetas de la empresa. También desarrolló nuevos productos, como la caja dulce. "Fue un éxito. Con este producto logramos trasladar la experiencia de Escamuza a las casas", apuntó el director de la empresa, Alejandro Lagazeta.
La cuarentena vino acompañada de una demanda "muy grande" de libros por internet, lo que permitió a la empresa continuar desarrollando el servicio de entrega a domicilio y take away mientras que piensa en su reapertura. Actualmente, el 90% de los libros de Escaramuza se venden por internet.
"Lo que teníamos era un portal web que venía trabajando muy bien pero no a un 100% de capacidad tomada. Ahora se exponenció. Cuando pasamos de una venta a la otra, pasamos a cero y a partir de ahí, el restaurante está a niveles de 40% de lo que siempre trabaja y el 90% de los libros se venden por ecommerce", indicó. La pandemia, según Lagazeta, "fortificó mucho" el vínculo entre la librería y el café.
Antes del coronavirus, cada una de estas unidades -librería y café- representaba una mitad del negocio. Actualmente la venta de libros permite generar las condiciones para que la cafetería se recupere "lo antes posible".
Los talleres culturales de Escaramuza también se reconvirtieron. Antes se hacían unos 20 por mes. Ahora se trasladaron al mundo online y, aunque se redujeron, Lagazeta destacó que el alcance es otro, ya que tienen la posibilidad de llegar a otros países. "Eso nos abrió nuevas oportunidades. Es muy posible que sigamos con talleres en Escaramuza y los online para que se sume gente de otros países. Se suman hasta 400 personas para un taller, que en el local era impensado. Nos acostumbramos a toda esta dinámica y cuando se recupere, vamos a trabajar en un concepto de omnicanalidad", contó.